La denuncia contra el comisario del Senado: «Ha hostigado a agentes delante de políticos»
La Policía ha abierto una investigación por acoso laboral tras recibir decenas de quejas de policías contra el mando

El Senado, en una imagen de archivo. | EP
El presunto acoso del responsable de la Comisaría Especial del Senado contra sus subordinados llegó a tal extremo que en determinadas ocasiones el mando incluso ejercía esa actitud tóxica delante de cargos públicos de la Cámara alta. «Él no se corta a la hora de reprimir u hostigar a un policía aunque esté un senador delante», revelan a THE OBJECTIVE fuentes conocedoras de los hechos. Comportamientos como este fueron los que llevaron a los afectados a pedir ayuda a los sindicatos para revertir una situación que ya era inasumible para los funcionarios. Llamadas de auxilio que hoy ya se han convertido en una investigación interna contra el comisario Julián P. M., tras las denuncias por parte de decenas de agentes bajo su mando.
Tal como ha adelantado el pasado viernes este periódico, la Subdirección General de Recursos Humanos de la Policía, dirigida por la comisaria Gemma Barroso, ha ordenado una inspección psicosocial sobre acoso laboral en la Comisaría después de que el Sindicato Unificado de Policía (SUP) y la Unión Federal de Policías (UFP) aglutinasen y elevasen al Ministerio del Interior hace semanas las quejas sobre la situación de «acoso, estrés y malestar generalizado» que habría creado el comisario jefe entre la plantilla.
Los escritos de las organizaciones sindicales, a los que ha tenido acceso este diario, sostienen que el clima laboral es «consecuencia directa de los patrones conductuales y el estilo de liderazgo nocivo ejercido por el jefe de la unidad». En este sentido, el SUP ha documentado «graves atropellos» contra los derechos de los trabajadores. Entre ellos, el castigo a agentes «con cambios de puesto de trabajo» por «disfrutar de un permiso de paternidad»; o ataques a la salud laboral y a mujeres embarazadas, con la «retirada de sillones de la sala de descanso, sustituyéndolos por sillas rígidas».
Menosprecios en la cafetería
Esas prácticas en contra de los trabajadores no son las únicas que habría ejecutado el mando. Fuentes policiales relatan que el comisario jefe «los menosprecia constantemente». Incluso de manera pública en la cafetería ubicada frente al Senado, esto es, fuera del ambiente laboral. «Los vecinos nos conocen desde hace años y le han comentado en alguna ocasión que debería estar contento con nuestro trabajo. Su respuesta siempre es negativa e incluso afirmando que ‘los buenos están por llegar’», revelan distintos agentes, que admiten haber sufrido «una gran falta de motivación y daño psicológico».
En cualquier caso, indican fuentes policiales, lo que ha convertido en insostenible el trabajo de los agentes es el tono «amenazante constante» con que el mando se dirige a los subordinados. «Todo son amenazas. ‘Te echo si no haces esto, te fundo si no haces lo otro’. El clima es de auténtico terror», aseguran estas fuentes. Hasta la llegada de este comisario, la Comisaría Especial del Senado era un destino muy solicitado en la Policía. Ahora es todo lo contrario. «La mayoría de policías quiere irse. Otros incluso se han visto obligados», sostienen. Al parecer, el responsable también habría forzado a agentes próximos a la jubilación a solicitar la segunda actividad o retirarse anticipadamente tras negarles una adaptación de su puesto de trabajo.
En el garaje con gases tóxicos
El presunto mobbing del mando policial ha empujado a una quincena de agentes a dejar la comisaría en el último año, según revelan fuentes policiales. «Se ha constatado una disminución progresiva y alarmante del número de funcionarios destinados en la comisaría. Un descenso que no puede atribuirse exclusivamente a causas ordinarias de rotación o jubilación, sino que guarda estrecha relación con el deterioro del clima laboral, lo que ha generado una pérdida o huida de funcionarios/as policiales que compromete seriamente el correcto desarrollo de las funciones encomendadas a esta unidad», advierte en su escrito la Unión Federal de Policías.
Una circunstancia «especialmente preocupante si se tiene en cuenta la relevancia institucional del lugar donde los funcionarios prestan sus servicios, cuya operatividad y servicios no puede verse menoscabada», señala el citado sindicato. Fuentes policiales advierten de que el mando ha impuesto ahora que los agentes estén en el túnel del garaje del Senado para revisar los maleteros de los vehículos, pese a estar expuestos a los gases tóxicos. «Las alarmas de contaminación han saltado varias veces y los policías han seguido allí. Todos los días se marchan del trabajo con cefaleas».
El historial de acoso del mando
Los sindicatos relatan «tensiones internas de carácter continuado y una creciente sensación de desprotección profesional entre los funcionarios destinados» en la Comisaría del Senado. Una situación que «lejos de ser puntual se ha consolidado como una problemática estructural que afecta de forma directa al bienestar y a la salud laboral de los agentes».
Además, también ponen en el foco diversos incidentes «que han tenido una notable repercusión en redes sociales y medios de comunicación» y que «han expuesto públicamente a los funcionarios de la unidad» en circunstancias que posteriormente «no han ido acompañadas del necesario respaldo institucional», como ocurrió con el altercado entre el activista ultra Vito Quiles y la analista televisiva Sarah Santaolalla.
La investigación que ha iniciado la Subdirección General de Recursos Humanos contra el responsable de la Comisaría del Senado no es la primera inspección a la que se enfrenta. El mando policial arrastra «un preocupante historial de abusos» en sus destinos previos y ha dejado «un reguero de incidencias» en distintos departamentos policiales, según denuncia el Sindicato Unificado de Policía (SUP). Expedientes disciplinarios, quejas y alteraciones arbitrarias en puestos de trabajo de sus subordinados en destinos como la Comisaría de Policía de Leganés o en la Jefatura de las Unidades de Intervención Policial (UIP), los antidisturbios, donde un trabajador incluso tuvo que jubilarse tras el acoso que padeció.
