Los índices internacionales desmienten a Sánchez: la democracia retrocede desde 2018
Freedom House y ‘The Economist’ restan a España posiciones o puntuación y V-Dem alerta del riesgo de autocratización

El presidente, Pedro Sánchez, en el Congreso, en una imagen de archivo.
El Gobierno recibió este miércoles con entusiasmo la publicación anual del ranking de calidad democrática de The Economist, celebrando que la Economist Intelligence Unit del destacado rotativo británico haya vuelto a posicionar a España entre el selecto club de democracias plenas del mundo, con una ligera mejora de puntuación en 2025 con respecto a 2024. Sin embargo, el país ha perdido tres puestos en la lista desde que Pedro Sánchez llegara al Ejecutivo en 2018 y, más allá de la evolución de un ejercicio concreto, la mayoría de índices internacionales al respecto han detectado una erosión de nuestra democracia de forma significativa, aunque menos pronunciada que en naciones que sufren un proceso de autocratización más marcado como Rusia o India.
«España mejora aún más su puntuación respecto al año anterior y se consolida como una de las democracias más plenas del mundo», señaló el presidente en un tuit, en el que aseguraba que «lo mismo que ha ocurrido en las actualizaciones de los rankings de V-Dem y Freedom House». «Frente al ruido de unos, los datos de la ciencia. Y frente a la inestabilidad del mundo, una España cada día mejor», afirmó. En una línea similar, el vicepresidente primero y ministro de Economía, Carlos Cuerpo, manifestó en su comparecencia en el Congreso que «España no solo se consolida, sino que mejora dentro de las democracias más plenas» y enmarcó la publicación de The Economist en los «indicadores que apuntan a una mejora de manera muy clara».
La mayoría de los índices internacionales coinciden en dos elementos: que España se encuentra entre los sistemas democráticos más avanzados del mundo y que en los últimos años ha sufrido un deterioro. En el caso de la publicación económica británica, el país recibió un severo correctivo en 2021, con la expulsión del grupo de democracias plenas y la entrada en el de las imperfectas o defectuosas. A medida que la pandemia de coronavirus ha ido quedando atrás, la puntuación se ha ido recuperando, aunque todavía queda por debajo de los niveles de 2019, 2016, 2015, 2008 y 2006.
En cuanto al listado que elabora Freedom House, en 2026 España queda definida como un país «libre» y obtiene una calificación de 91. Es decir, un punto más que en el año anterior, pero cuatro menos que en 2018, al perder un punto en derechos políticos y dos en libertades civiles. El último informe completo disponible, el de 2025, expresa «preocupación» por la «corrupción política», aunque destaca el correcto funcionamiento de la Justicia «La legislación restrictiva adoptada o aplicada en los años recientes representa una amenaza para las, por lo demás, robustas libertades de expresión y reunión», apunta el documento, que también destaca el «desafío persistente» que supone el independentismo catalán para el sistema constitucional y la integridad territorial.
Por su parte, V-Dem incluye a España entre la privilegiada treintena de naciones consideradas «democracias liberales», el nivel más alto de puntuación. Sin embargo, el último informe de este instituto de investigación con sede en la sueca Universidad de Gotenburgo fue contundente al constatar un retroceso de unos 0,07 puntos en los últimos tiempos —la calificación máxima es de 1 y el país supera el 0,8—. Esta variación es insuficiente para entrar en la lista negra de autocratización potencial a la que pertenecen Rusia, Portugal, Chipre, Bulgaria, Sudán, Namibia, Sierra Leona y Vanuatu. Sin embargo, el organismo la considera suficiente como para no ser tratada como «ruido en los datos» sin relevancia estadística, de forma que sí aprecia un riesgo de autocratización. Este no solo es el caso de España, sino también de Islandia, Lituania, Ecuador, Malawi, Nigeria, Bosnia y Herzegovina, Albania, Irak, Argelia, Camerún, Etiopía, Palestina, Bangladés, Vietnam y Catar.
También en el ranking de IDEA International, España consiguió una buena calificación de forma general, pero perdió en 2025 un punto en el apartado de derechos y otro en el que mide la situación del Estado de derecho. Además, la institución intergubernamental llama la atención específicamente sobre el hecho de que «la independencia judicial se deterioró» entre 2019 y 2024, y que se produjo un menoscabo «notable en la aplicación previsible» de la ley.
Por otra parte, un informe de la Fundación Alternativas, próxima al PSOE, concluyó el pasado octubre que la democracia española «no empeora, pero tampoco mejora», con una puntuación de 6,4 sobre 10. La percepción de la corrupción fue a peor, mientras que el resto de indicadores mostraron un estancamiento por elementos limitantes como la influencia del poder económico en la política, la escasa independencia de la prensa, la escasa cooperación gubernamental y lo difícil que resulta para los representados acceder a sus representantes públicos; todo ello merma la confianza de la ciudadanía en las instituciones.
