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Zapatero iba a reunirse con su presunto testaferro la misma mañana que fue detenido

El expresidente y ‘Julito’ habían quedado en El Pardo, donde solían correr y despachar lejos de miradas indiscretas

Zapatero iba a reunirse con su presunto testaferro la misma mañana que fue detenido

El expresidente del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero.

Los detalles que siguen trascendiendo sobre la detención de Julio Martínez Martínez, alias Julito, el pasado mes de diciembre, terminan de acorralar la versión oficial sobre su relación con José Luis Rodríguez Zapatero. Según ha podido saber THE OBJECTIVE de fuentes de la investigación, el presunto testaferro del expresidente no solo mantenía una relación económica con la familia del socialista, sino que su sintonía personal era tal que ambos tenían previsto verse apenas unos minutos después de que la Policía Nacional entrara en el domicilio de Julito.

Eran las 7 de la mañana del 11 de diciembre de 2025 cuando los agentes de la Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal (UDEF) irrumpieron en su ático de la calle Diego de León, en el madrileño barrio de Salamanca, con una orden de detención y registro bajo el brazo. Se encontraron con una escena que confirma la vigencia del vínculo: Julio Martínez ya estaba calzado con zapatillas de deporte. No se trataba de una coincidencia. En la puerta, un taxi esperaba con el motor en marcha. El destino era El Pardo, el lugar habitual donde el empresario y Zapatero se citaban para correr y despachar asuntos lejos de miradas indiscretas.

Un agente tuvo que despedir al taxi

La situación generó un momento inusual en pleno registro. Mientras los agentes procedían a la incautación de los dispositivos electrónicos de Martínez —incluido ese terminal analógico sin internet que solo compartía con cinco contactos—, uno de sus teléfonos móviles comenzó a sonar. Era el taxista, apremiando a su cliente. Según confirman fuentes presenciales a este periódico, Martínez solicitó permiso a los agentes para coger la llamada y cancelar el servicio.

La negativa fue tajante. La UDEF, consciente de que cualquier comunicación podía servir de «chivatazo» para que Zapatero supiera que su hombre de confianza había sido detenido, se negó a que utilizara el terminal. Fue un propio agente de la Policía Nacional quien tuvo que bajar a la calle para comunicarle al taxista que Julito «no iba a salir» y que podía marcharse. La cita deportiva que debía sellar la mañana entre el expresidente y su presunto testaferro quedó suspendida por causa de fuerza mayor.

La urgencia de la UDEF por intervenir aquel 11 de diciembre tenía una razón de ser: el miedo a la filtración. Solo tres días antes de la detención, Zapatero y Martínez se habían reunido en condiciones similares. Creen que el entorno de Zapatero en el Ministerio del Interior, con el comisario Segundo Martínez a la cabeza, podría haber alertado al expresidente de que la operación Plus Ultra era inminente. Hoy, cuatro meses después, con Martínez en libertad provisional y el pasaporte retirado, el volcado de los terminales incautados aquella mañana en Diego de León está arrojando luz. Entre ellos, los negocios de ambos.

Tal y como reveló El Mundo y ha podido confirmar este diario de fuentes de la investigación, existen facturas giradas por sociedades controladas por Martínez a favor de Alba y Laura Rodríguez Espinosa, las hijas del expresidente. Estas facturas, emitidas a través de la mercantil Análisis Relevante SL, han encendido todas las alarmas.

Oficialmente, los pagos corresponden a supuestos trabajos de «consultoría de mercados latinoamericanos» y al «diseño del logotipo» de las empresas de Martínez. Sin embargo, los investigadores de la UDEF mantienen una tesis mucho más inquietante: estos pagos podrían no ser más que una contraprestación ficticia para canalizar las comisiones que Zapatero habría cobrado por su mediación en el rescate de 53 millones de euros a la compañía aérea Plus Ultra.

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