Acciona retira la maquinaria del Puente del Centenario y deja la obra casi paralizada
La plantilla se ha reducido a menos de un centenar de trabajadores mientras sigue sin resolverse el expediente

Automóviles atravesando el Puente del V Centenario en Sevilla | MITMA
Una de las infraestructuras más sensibles para la movilidad de la ciudad hispalense vuelve a encarar semanas de incertidumbre. La obra de sustitución de tirantes y ampliación del Puente del V Centenario, en Sevilla, atraviesa una nueva fase de ralentización tras una nueva ronda de despidos que ha dejado la plantilla por debajo del centenar de trabajadores y ha provocado la retirada progresiva de maquinaria de construcción del entorno de la infraestructura, según ha podido conocer THE OBJECTIVE a partir de fuentes conocedoras del proyecto y testimonios de extrabajadores.
Esta situación se produce apenas días después de que este medio publicara que la plantilla vinculada a la obra se había reducido en torno a un 30%, en un contexto marcado durante semanas por la investigación de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil sobre presuntas irregularidades en contratos vinculados al extendido ‘caso Cerdán’. Desde entonces, el ritmo de los trabajos se ha visto aún más afectado, hasta el punto de que varios operarios describen la obra como «prácticamente parada».
Nueva ronda de despidos en la obra
Según relatan antiguos operarios consultados por este medio, en las últimas semanas se ha producido otra oleada notable de salidas, tanto en personal propio como en subcontratas, que ha reducido de forma significativa la presencia de operarios en el puente, dejando incluso a algunas de estas últimas sin presencia en el proyecto. «Quedan muy pocos equipos activos y solo se mantienen tareas mínimas», explica uno de ellos.
Las fuentes consultadas coinciden en señalar que el motivo que se traslada internamente a los empleados es el mismo que en la fase anterior: la falta de resolución del expediente del modificado por parte del Ministerio de Transportes, un trámite administrativo necesario para certificar y abonar trabajos adicionales ejecutados en la obra. Mientras ese expediente sigue pendiente, aseguran, no se estarían autorizando nuevos frentes de trabajo.
Desde el entorno del proyecto se insiste en que este tipo de ajustes responden a dinámicas habituales en grandes obras de ingeniería, con «picos y valles» en la carga de trabajo. Sin embargo, personal que ha formado parte de la obra, con amplia experiencia en infraestructuras similares, cuestiona esa explicación y sostiene que la magnitud y duración de la reducción actual no encaja con una fase ordinaria del proceso constructivo.
Devolución de maquinaria y paralización
Uno de los elementos más llamativos de esta nueva etapa es la retirada de maquinaria pesada del recinto de obra. Según explican varios extrabajadores, buena parte de los equipos utilizados —en su mayoría alquilados— están siendo devueltos ante la falta de actividad. «Cuando empiezan a llevarse las máquinas es porque no hay previsión de retomar trabajos a corto plazo», resume uno de los operarios consultados.
Esta retirada ha tenido un impacto directo en tareas consideradas clave, algunas de las cuales ya habían quedado en suspenso en fases anteriores, como el izado de piezas o el avance en determinados tramos del tablero. A ello se suma la reducción de personal especializado en áreas como ferralla, andamiaje o sistemas auxiliares.
El resultado, según coinciden varias fuentes, es una paralización parcial cuya duración resulta incierta. «No sabemos cuánto se va a prolongar esto, pero todo apunta a que va para largo», expone uno de los trabajadores despedidos recientemente.
El modificado en cuestión
En paralelo, persiste el bloqueo administrativo que ya fue señalado en la información publicada por THE OBJECTIVE. De acuerdo con los testimonios recabados, la falta de resolución del modificado estaría afectando a certificaciones y pagos vinculados a mejoras introducidas durante la ejecución de la obra.
Algunos extrabajadores aseguran que la explicación que se les ha dado es que el Ministerio de Transportes no estaría abonando esos trabajos adicionales, una versión que no ha sido confirmada oficialmente y que el departamento dirigido por Óscar Puente no ha aclarado pese a las consultas de este medio.
Una preocupación capital: la seguridad
Como ya informó este medio, varios trabajadores y encargados de obra insisten en señalar ciertas advertencias técnicas sobre el estado de algunos componentes, especialmente en un escenario de prolongación de los plazos. Aunque fuentes conocedoras de la adjudicataria rechazan que exista un riesgo inmediato para usuarios o trabajadores y subrayan que los parámetros de seguridad están monitorizados de forma continua, los equipos de campo expresan una preocupación distinta.
Según explican, una obra abierta y ralentizada durante meses incrementa la exposición de determinados apoyos y elementos a cargas adicionales, especialmente en una infraestructura que soporta un tráfico diario elevado. «Cuanto más tiempo pase, más se complica todo», resume uno de los empleados despedidos.
