Los serenos que recorren los barrios de Sevilla denuncian falta de medios tras varios incidentes
Los agentes cívicos aseguran que afrontan emergencias durante sus turnos nocturnos sin la formación necesaria

Serenos caminan por las calles de Sevilla junto al alcalde José Luis Sanz | Ayuntamiento de Sevilla
El servicio de serenos recuperado por el Ayuntamiento de Sevilla para reforzar la convivencia y la vigilancia de proximidad en los barrios se enfrenta ahora a críticas desde dentro. Varios trabajadores denuncian que, durante sus turnos nocturnos, se encuentran con situaciones de alto riesgo para las que aseguran no tener información suficiente ni medios materiales básicos.
Según ha podido saber THE OBJECTIVE a partir del testimonio de varios empleados del servicio, los agentes cívicos —que patrullan a pie distintos barrios entre las 23.00 y las 7.00 horas— se han visto obligados en ocasiones a intervenir o a acudir a avisos relacionados con peleas, personas armadas o emergencias médicas. Esta labor, aseguran, la llevan a cabo sin herramientas de protección y con una preparación que consideran insuficiente para este tipo de situaciones.
El proyecto fue presentado inicialmente como un programa de acompañamiento y prevención. Sin embargo, algunos trabajadores sostienen en este medio que la realidad del trabajo nocturno en la calle dista bastante de esa descripción.
Mediación y emergencias
El Ayuntamiento de Sevilla recuperó la figura del sereno en diciembre de 2023 con un programa piloto orientado a mejorar la convivencia en el casco histórico y facilitar la inserción laboral de personas desempleadas. Aquella primera fase arrancó con 18 agentes y dos coordinadores que patrullaban doce barrios.
Tras ese primer año, el Consistorio decidió ampliar el servicio. En octubre de 2025 comenzó una nueva etapa con la gestión externalizada y una plantilla ampliada hasta 50 agentes, que desde entonces recorren 29 barrios de la ciudad todas las noches del año. Ahora algunos trabajadores cuestionan cómo se está desarrollando el servicio.
Según la información difundida entonces por el propio Ayuntamiento, las funciones de estos trabajadores incluyen informar a vecinos y visitantes, mediar en pequeños conflictos, acompañar a personas vulnerables y avisar al Centro de Coordinación Operativa (CECOP) ante cualquier incidencia.
Algunos serenos consultados por este medio explican que la práctica diaria puede ir más allá de esas tareas. «Cuando estás en la calle de madrugada te encuentras con situaciones complicadas para las que no estamos preparados».
Entre los episodios que mencionan figuran avisos por peleas en la vía pública, personas inconscientes, intentos de suicidio o individuos que portan armas blancas. En esos casos, los trabajadores afirman que su margen de actuación es limitado.
Sin equipamiento básico
Las críticas no se centran únicamente en la naturaleza de los avisos. También apuntan a la falta de material para desempeñar su trabajo en condiciones adecuadas.
Según varios trabajadores, el equipamiento básico se reduce a la ropa de trabajo y a un bolso. Aseguran que no disponen de linternas, guantes ni ropa específica para la lluvia, a pesar de que realizan turnos completos en la calle durante la noche.
Los serenos recorren a pie largas distancias durante cada jornada. Algunos empleados calculan que pueden caminar entre 18 y 22 kilómetros por turno, dependiendo del barrio asignado.
A todo ello se suma la cuestión salarial. De acuerdo con la información facilitada por trabajadores del servicio, el sueldo se sitúa en torno al salario mínimo interprofesional, con pagas extraordinarias prorrateadas y sin complementos específicos por nocturnidad o festivos.
La combinación de largas caminatas, turnos nocturnos y situaciones de tensión genera, según estos testimonios, un ambiente laboral complicado. «Hay compañeros que lo pasan mal cuando les toca patrullar determinadas zonas o cuando reciben ciertos avisos», explica uno de ellos.
El debate político por la seguridad
La gestión del servicio también ha generado debate en el Ayuntamiento. El grupo municipal socialista solicitó explicaciones al Gobierno local después de que los serenos continuaran trabajando en la calle durante un episodio reciente de temporal que afectó a la ciudad.
Los socialistas preguntaron en comisión municipal qué criterios se siguieron para mantener el servicio activo en esas circunstancias y si los trabajadores contaban con los medios de protección adecuados para desempeñar su labor.
El equipo de gobierno municipal ha defendido hasta ahora el funcionamiento del servicio y ha señalado que el seguimiento del contrato se realiza de forma habitual, como ocurre con otras adjudicaciones municipales.
Un servicio en expansión
Pese a las críticas, el Ayuntamiento ha defendido reiteradamente el papel de los serenos como un complemento a la seguridad pública. Y los vecinos de los barrios que cuentan con este servicio también lo agradecen. Desde el Consistorio recuerdan que estos agentes no sustituyen a la Policía Local, sino que actúan como un recurso de proximidad para identificar incidencias y avisar a los servicios correspondientes.
Durante la fase piloto desarrollada entre 2023 y 2024, los serenos realizaron cerca de 500 avisos al CECOP relacionados con incidencias urbanas, emergencias médicas o situaciones de riesgo en la vía pública. El nuevo contrato, vigente hasta septiembre de 2026 y con posibilidad de prórroga, amplió tanto la plantilla como el número de barrios cubiertos. La inversión municipal para esta etapa supera los dos millones de euros.
Fuentes municipales consultadas sostienen que el contrato con la empresa adjudicataria se supervisa de forma habitual y aseguran que hasta ahora no se ha recibido ninguna queja formal por parte de trabajadores del servicio.
