Andalucía culmina la digitalización de los registros civiles para el 92% de su población
Los nacidos desde 1950 podrán acceder y obtener certificados oficiales sin desplazarse a su localidad de origen

Un operario manipula tomos históricos del Registro Civil en Andalucía. | Junta de Andalucía
Nueve de cada diez andaluces nacidos a partir de 1950 ya pueden acceder de forma digital a los datos esenciales de su vida registral sin tener que desplazarse a su municipio de origen. Según los datos a los que ha tenido acceso THE OBJECTIVE, la Consejería de Justicia ha finalizado la digitalización de 6.637 tomos en papel correspondientes a inscripciones de nacimientos, matrimonios y defunciones, lo que permite que los registros históricos de los 402 municipios digitalizados —en los que reside el 92% de la población andaluza— estén ya incorporados al sistema electrónico.
El avance afecta a 402 municipios de la comunidad. En ellos reside la práctica totalidad de la población andaluza, lo que supone un paso en el proceso de modernización de los Registros Civiles. Hasta hace apenas unos años, la obtención de un certificado exigía acudir físicamente a la oficina donde constaba inscrito el hecho —o esperar a que el funcionario localizara el libro, escaneara la página y la remitiera por correo electrónico o postal—. Ese esquema empieza a quedar atrás.

Años de transición
El Registro Civil español se reguló por primera vez en 1957 bajo la premisa de que los libros debían conservarse en soporte papel. Durante décadas, cada nacimiento, matrimonio o defunción quedó reflejado en tomos encuadernados que, en muchos casos, siguen custodiados en archivos municipales.
La informatización de las oficinas no comenzó hasta los años noventa del siglo pasado y no fue completa. Aunque los funcionarios introducían los datos en el ordenador, los asientos se imprimían y seguían generando volúmenes físicos. De hecho, los Libros de Familia se expidieron en formato papel hasta 2021.
En 2006 se impulsó un primer proyecto nacional para digitalizar los libros desde 1950 en capitales y grandes municipios. En Andalucía, aquella fase permitió convertir en archivos digitales 26.952 tomos de 174 municipios. Sin embargo, quedaba pendiente una parte sustancial del territorio.
La transformación normativa llegó en 2011, con una nueva ley que sentó las bases para la modernización y unificación de los Registros Civiles. El cambio sustancial se produjo en 2021, cuando una modificación legal estableció que la tramitación pasara a ser completamente electrónica y que las transacciones digitales tuvieran plena validez jurídica, eliminando la dependencia del papel.
Los fondos europeos como catalizador
La legislatura actual ha retomado el proceso con un nuevo proyecto financiado con fondos europeos del Mecanismo de Recuperación y Resiliencia (MRR-Next Generation), con un horizonte temporal fijado entre 2023 y 2025. En esta fase se han digitalizado otros 6.637 tomos correspondientes a 228 municipios andaluces que aún no habían sido incorporados al sistema.
El encargo se canalizó a través de la Sociedad Andaluza para el Desarrollo de las Telecomunicaciones (Sandetel), que adjudicó el contrato por 3,3 millones de euros a la empresa Minsait, del Grupo Indra.
Los asientos históricos en papel pueden integrarse en el sistema Dicireg, la plataforma llamada a sustituir definitivamente al antiguo programa Inforeg. Dicireg permite no solo la inscripción digital de hechos civiles, sino también la tramitación íntegramente electrónica de expedientes, la firma digital y el almacenamiento en un registro electrónico seguro y común para todo el país.
Según explican fuentes autonómicas a este medio, uno de los cambios estructurales del nuevo modelo es la asignación a cada ciudadano de un código personal único, vinculado a todos sus hechos civiles desde el nacimiento. Para que ese sistema funcione plenamente, era imprescindible convertir en datos los libros físicos pendientes.
Con los 402 municipios ya digitalizados desde 1950, la Junta calcula que el 92% de los andaluces podrá solicitar certificados de nacimiento, matrimonio o defunción de forma mucho más ágil. El proceso no ha sido inmediato ni sencillo. Ha requerido la manipulación y escaneo de miles de volúmenes físicos, algunos con décadas de antigüedad, así como la verificación y registro de datos para asegurar su correcta incorporación al entorno digital.
