Borja Quiroga, nefrólogo, sobre el café: «Lo mejor para la salud es beberlo con cafeína, sin azúcar y, sobre todo, que sea 100% natural»
Su consumo regular está vinculado a mejorar no solo el rendimiento físico, sino también cognitivo

Una taza de café | Pexels
Pocos gestos hay más cotidianos que empezar el día con una taza de café y, sin saberlo, de cuidarnos desde primera hora de la mañana. La ciencia avala de manera recurrente las propiedades del café de manera sistemática. No solo nos despierta, sino que reduce el riesgo de sufrir enfermedades neurodegenerativas y ejerce una acción protectora para el corazón y para el hígado.
Sin embargo, no todos los cafés son iguales. O, mejor dicho, no todas las formas de hacer café y de tomarlo son iguales. Actualmente, vivimos en lo que se podría considerar la edad de oro del café. Prestamos más atención que nunca a lo que bebemos y cómo lo bebemos, alumbrando fenómenos como el café de especialidad, que ponen el foco en el origen y en la sostenibilidad del producto, así como de respetarlo en la taza.
Algo que puede llamarnos la atención, incluso con el precio, pero hoy no venimos a hablar de tendencias, sino de salud. Y eso es lo que puntualizó el nefrólogo Borja Quiroga en sus redes sociales para explicar cuál es la mejor forma de tomar café. O, al menos, cuál es el más correcto si queremos maximizar sus beneficios para nuestra salud.
La mejor manera de tomar café
«El café puede ser un aliado de la longevidad», advirtió Borja Quiroga, sacando a colación un estudio mastodóntico que analizó 43 años de consumo de café en más de 130.000 personas. Publicado en la revista científica JAMA (Journal of the American Medical Association), reveló que hay una relación evidente entre la prevención de la demencia y el consumo de café.

Pero, como iniciábamos, no todos los cafés son iguales. Menos aún en España, donde la cultura del café de calidad ha sido tradicionalmente escasa en la mayor parte del país. De hecho, hemos sido un país de torrefacto, una práctica que los gurús de esta bebida detestan y ahí, precisamente, dirigió Quiroga algunas de sus palabras.
«Siempre digo que tomemos café natural; que no sea torrefacto porque está recubierto de azúcar y nos genera más problemas que beneficios», previno. A partir de ahí, toca elegir el otro camino: con cafeína o descafeinado. Puede parecer una cuestión menor, pero realmente no lo es si queremos potenciar los beneficios del café. En este ejemplo, Quiroga anunció que «si es posible, con cafeína, aunque el descafeinado también es interesante».
La razón de que las versiones con cafeína sean más relevantes, sin embargo, no están del todo claras, pues los antioxidantes presentes en el café se encuentran en los dos casos. En lo que sí insistió Borja Quiroga es en prescindir de una práctica recurrente: «Si podemos evitar echarle azúcar, mejor, porque así limitamos su efecto tóxico».
Otros especialistas como el cardiólogo Aurelio Rojas también han hablado del café y sus beneficios. En este caso, recordó que hay varios colectivos que pueden ver su calidad de vida aumentada por tomar café. Entre ellos, citó a los «adultos sanos mayores de 40 o 50 años», pero también a «personas con riesgo de diabetes, a quienes busquen mejorar el rendimiento cognitivo o físico o a personas con hígado graso».
Café sí, pero no beneficios ilimitados
Como es lógico, el café –si hablamos de la versión con cafeína– tiene su parte buena y su parte mala. Los beneficios del café no se multiplican de manera exponencial por más tazas que tomemos. A eso hay que sumar que la tolerancia a la cafeína no es igual para todos los individuos. No hay que olvidar que hablamos de una bebida estimulante y que eso puede favorecer la aparición de insomnio y de ansiedad, algo de lo que ya hemos hablado en THE OBJECTIVE. Además, en ciertas personas, también puede favorecer el reflujo gástrico y la gastritis, por lo que no está siempre indicado.

En este sentido, cabe recordar que una taza promedio de café (unos 200 mililitros) puede tener unos 95 miligramos de cafeína. Por eso, la dosis diaria máxima que se suele asumir son unos 400 miligramos. A partir de ahí, aunque cada tolerancia es un mundo, los beneficios del café pueden diluirse. Comenzaría así esa parte de insomnio y ansiedad, o incluso cambios en la tensión arterial.
Luego, aparte, está la forma de tomarlo y con qué acompañarlo. El café es una bebida social, pero también complementaria a la dieta y la forma en la que desayunemos puede arruinar por completo sus bondades. Convertir el café en un vehículo para llenarlo de bollería industrial o de grasas saturadas sería hacernos trampas al solitario si buscamos sus beneficios.
