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Nutrición

Bárbara Munar, nutricionista: «Es un mito que el plátano no sea bueno en la menopausia: es una opción interesante en estas situaciones»

A pesar de una injusta mala fama, puede ser una fruta más que recomendable en esta etapa de la vida

Bárbara Munar, nutricionista: «Es un mito que el plátano no sea bueno en la menopausia: es una opción interesante en estas situaciones»

Plátano en rodajas. | Pexels

Hay pocas frutas que generen, a pesar de sus bondades, más conflicto nutricional que el plátano. Son muchos los tópicos a los que debe enfrentarse, al contrario de lo que sucede con otras piezas ilustres del frutero, y soporta todo tipo de acusaciones e infundios. En cierta manera, el plátano es uno de esos sospechosos habituales a los que sentar en el banquillo como una fruta recomendable, pero no siempre.

Mitos y prejuicios, claro, sobre todo cuando tenemos claro que ninguna fruta es mala por sí misma y que el plátano no es una excepción. No obstante, hay quien defiende a capa y espada el plátano como una opción más que saludable. Una de esas voces es la de la nutricionista Bárbara Munar, que no dudó en romper una lanza por el plátano en sus redes sociales.

De hecho, criticó que, a menudo, se considere que el plátano engorda o que se le achaque un alto contenido en azúcar. Por estos motivos, suele ser recurrente que, en determinadas etapas de la vida, mucha gente deje de incluirlo en la lista de la compra o, peor aún, que lo saque de algunos momentos del día por ese temor.

El plátano, contra sus prejuicios

Muy enfocada en la nutrición durante la menopausia, Bárbara Munar recordó que pocos clichés hay menos precisos sobre el plátano que evitarlo en esta etapa de la vida. Caracterizada por un gran cambio hormonal, la menopausia parece ser un proceso en el que todo lo que se come engorda. Y eso hace, entre otras cosas, que se penalicen determinados alimentos.

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Los plátanos menos maduros tienen menos azúcar y más fibra en forma de almidón resistente. ©Pexels

Por eso, explicó con claridad por qué es bueno tomar plátano en ese momento. «Su contenido en potasio y vitamina B6 puede ayudar al estado de ánimo y a la regulación del sistema nervioso», advirtió, dejando claro que todos esos mitos sobre su contraindicación en la menopausia no tienen fundamento. «Puede ser una opción interesante si hay ansiedad de algo dulce», respondió al plantear si «no era bueno en la menopausia».

También se suele culpar al plátano de tener demasiado azúcar. No vamos a descubrir la pólvora con esto: tiene más azúcar que otras frutas, pero, como insistió Bárbara Munar, «tiene azúcares naturales, pero también fibra, que ralentiza su absorción». Motivo por el que andar contando los hidratos del plátano no tiene demasiado sentido. Además, no está de más recordar otra realidad en torno a él: cuanto menos maduro esté, menos azúcar tendrá.

Como era lógico, el otro topicazo platanero es que engorda por ese azúcar naturalmente presente. En ese caso, Bárbara Munar salió al quite con una evidencia: «Tiene fibra, potasio y carbohidratos de calidad que te ayudan a saciarte». Además, nunca está de más recordar que «ningún alimento por sí solo hace que ganes grasa».

Y menos, indicó, en la menopausia. «La grasa abdominal tiene más que ver con cambios hormonales, estrés, sueño y masa muscular», alertó, defendiendo al plátano de esos infundios que lo criminalizan como una bomba calórica cuando la realidad no es tal. Algo de lo que hemos hablado a menudo en THE OBJECTIVE.

Qué puede hacer el plátano por nosotros

Es importante comprender que el plátano es, si se compara con otras frutas, más calórico. Cien gramos de plátano, dependiendo de su madurez, rondan las 90 calorías. No obstante, no es para echarse las manos a la cabeza. Cien gramos de manzana verde tienen unas 50 calorías y cien gramos de naranja oscilan en torno a las 60 calorías. Dejar de tomar plátano por temor a sus calorías es un error de base. De hecho, otros especialistas como Pablo Ojeda insistieron en sus bondades para, por ejemplo, saber distinguir cuando estamos ante un antojo o cuando simplemente tenemos hambre.

El plátano es una fruta más calórica de lo habitual, pero nada de lo que temer en líneas generales. ©Pexels

No obstante, lo que más suele preocupar sobre el plátano es su contenido en azúcar. Un plátano promedio –pongamos unos 120 gramos– tiene entre 12 y 16 gramos de azúcar. Aún así, no hay que olvidar que son azúcares naturales y que la forma en la que se procesan y digieren no es igual que la de los azúcares añadidos. Sobre eso, además, no está de más recordar que es una de las mejores fuentes de potasio que podemos tener en el día a día. Cada pieza ronda los 400 miligramos y también es rico en fibra, con una horquilla de tres o cuatro gramos por unidad. Es decir: nos topamos con una fruta energética y saciante.

Por eso, a poca gente le extraña ver a tenistas recurrir al plátano entre set y set o a ciclistas darle unos cuantos mordiscos subidos sobre el sillín. No obstante, si las preocupaciones en torno al plátano vienen por su azúcar –que no deberían serlo– o por sus calorías, conviene buscar siempre las opciones menos maduras que, además, serán las que más fibra aporten en forma de almidón resistente.

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