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Nutrición

Boticaria García, doctora en farmacia, sobre las ensaladas de verano: «Los garbanzos es mejor comerlos en hummus, pero no todos valen: mira que al menos un 68% sea la legumbre»

En las vacaciones, este aliado culinario de Oriente Medio puede ayudar a regular las hinchazones abdominales

Boticaria García, doctora en farmacia, sobre las ensaladas de verano: «Los garbanzos es mejor comerlos en hummus, pero no todos valen: mira que al menos un 68% sea la legumbre»

Un plato con hummus. | Pexels

Todo el mundo sabe, o debería saber, que las legumbres son uno de los alimentos más recomendables que podemos meter en nuestra dieta. Ricas, baratas, versátiles y completas, constituyen un elemento fundamental en una alimentación equilibrada.

Sin embargo, aunque a menudo las legumbres son cautivas de otros ingredientes que las acompañan, también son capaces de hacernos sufrir por sí solas. Todo el mundo sabe —también— que pueden provocar digestiones pesadas, acompañadas de gases y flatulencias. Motivo por el que, a menudo, acaban saliendo de nuestro día a día.

No obstante, el verano es una buena época para reconciliarse con ellas. Especialmente porque pueden participar en recetas mucho más ligeras, como las ensaladas. Aun así, difícil resulta librarse del fantasma de los gases. Por eso, no está de más prestar atención a un comentario que hizo la doctora en Farmacia María de los Ángeles García, más conocida como Boticaria García, por el nombre de su cuenta en redes sociales.

En este caso, lo que hizo fue romper una lanza en favor de las legumbres, pero no consumidas enteras. O no enteras tal y como las pensamos habitualmente, sino convertidas en hummus. Una receta fácil, sencilla y saludable que puede rivalizar con el guacamole como tendencia veraniega. Sin embargo, tampoco todo vale cuando hablamos de hummus.

Por qué apostar por el hummus en vez de los garbanzos enteros

Sin desmerecer al clásico garbanzo cocido, Boticaria García ensalzó el hummus, sobre todo pensando en las personas que tienen digestiones pesadas y problemas recurrentes de hinchazón y gases. Si no es nuestro caso, no tenemos por qué preocuparnos especialmente por lo que las legumbres puedan hacer.

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Los garbanzos tienen que llevar el sambenito de ser una legumbre que produce flatulencias, pero depende de la preparación. ©Pexels

No obstante, insistió en que es importante comprobar cómo responde nuestra microbiota y, a su vez, cómo los garbanzos pueden contribuir a cuidarla. Al hablar del hummus, puntualizó que debería tener «al menos un 68% de garbanzos», dando siempre prioridad a recetas en las que este ingrediente sea el gran protagonista.

Aparte de eso, lo evidente –y que Boticaria García remarcó– es que la elaboración del hummus favorece la digestión. «Los garbanzos están ya remojados, cocidos y triturados», aclaró. De esta manera, «esos procesos ayudan a reducir parte de los compuestos que más guerra dan en el intestino».

Además, puso sobre la mesa otro fantasma del que ya hemos hablado en THE OBJECTIVE: los FODMAP. Resumido de manera muy somera, García aclaró que se trata de «unos hidratos de carbono pequeñitos que algunas personas digieren regular». Y, cuando algo se digiere regular, las bacterias del colon lo fermentan y eso deriva en gases.

Por eso, cuando te comes un plato de cuchara, «los FODMAP se quedan en el caldo y te los comes». Por su parte, el hummus «suele hacerse con garbanzos que ya están cocidos y escurridos». Como remate, indicó que «la reacción al hummus suele ser más pequeña», principalmente porque se come menos cantidad. En este sentido, puede ser «una buena puerta de entrada para entrenar tu intestino y reconciliarte con las legumbres».

Qué nos aporta el hummus a nivel nutricional

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El hummus es nutricionalmente un alimento muy relevante, aunque hay detalles con los que tener cuidado. ©Pexels

Aunque el hummus se puede comprar ya hecho, lo cierto es que es una receta particularmente sencilla y que no necesita demasiado misterio gastronómico. No deja de ser una pasta de garbanzos que, con la adición de tahini —pasta de sésamo— y aceite de oliva, acaba teniendo una textura cremosa. Muy popular como untable y uno de los platos estrella de la cocina de Oriente Medio, el hummus es un dechado de virtudes.

Primero, por tener garbanzos, una buena fuente de proteína de origen vegetal, además de una cantidad nada desdeñable de fibra y una capacidad interesante para ayudar a controlar el pico glucémico. A eso hay que añadir la presencia de grasas insaturadas y saludables, como las de la pasta de sésamo y las del aceite de oliva. Luego, si a la ecuación le incorporamos que es rápido, fresco y fácil de transportar, nos sale uno de los protagonistas del verano.

La parte mala, como indicó Boticaria García, está en que esa fibra que se fermenta puede ser particularmente combativa en personas con problemas digestivos. Quienes padecen SIBO, síndrome del intestino irritable o predisposición a la distensión abdominal pueden sufrir las consecuencias. Además, aunque no sea su peor baza, es un alimento calórico al incorporar aceite de oliva y tahini, por lo que no conviene pasarse con su ingesta, aunque se trate de grasas saludables.

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