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Walter Riso, psicólogo y escritor, sobre la felicidad: «Hay que aprender tres cosas: a perder, tolerar la frustración y que no siempre tenemos las cosas bajo control»

Una lección sencilla, pero profundamente transformadora en un mundo obsesionado con el rendimiento y el éxito

Walter Riso, psicólogo y escritor, sobre la felicidad: «Hay que aprender tres cosas: a perder, tolerar la frustración y que no siempre tenemos las cosas bajo control»

Walter Riso | Instagram

En una sociedad que premia el éxito constante y donde las redes sociales muestran versiones idealizadas de la vida, hablar de la pérdida, la frustración o el fracaso parece casi un tema tabú. Sin embargo, para Walter Riso, psicólogo y escritor de referencia en el ámbito del bienestar emocional, precisamente ahí se encuentra una de las claves para alcanzar una felicidad más auténtica y duradera.

Durante una de sus reflexiones más compartidas, Riso señaló que para vivir con mayor equilibrio emocional es necesario aprender tres cosas fundamentales: perder, tolerar la frustración y aceptar que no siempre tenemos el control sobre lo que ocurre. Tres aprendizajes que, según el experto, deberían formar parte de la educación emocional desde la infancia.

Aprender a perder no significa sentirse derrotado

«Aprender a perder es tener una buena tolerancia a la frustración», explica el psicólogo. Lejos de entender la derrota como algo negativo o humillante, Riso propone cambiar la forma en la que interpretamos los resultados adversos. Para él, perder no significa fracasar como persona, sino comprender que existen circunstancias que escapan a nuestra capacidad de control.

En este sentido, el autor insiste en que muchas veces asociamos nuestro valor personal a los logros obtenidos, una idea que puede generar una gran vulnerabilidad emocional. Y es que cuando el éxito se convierte en la medida de la autoestima, cualquier contratiempo puede percibirse como una amenaza a la propia identidad.

Por eso, una de las enseñanzas más importantes que plantea es la necesidad de distinguir entre lo que hacemos y lo que somos. «No valgo por lo que tengo, no valgo por lo que logro, valgo por lo que soy», resume. Esta idea también es reforzada por Mario Alonso Puig, quien sostiene que la autoestima depende en gran medida de cómo nos hablamos a nosotros mismos y de ese diálogo interno que mantenemos de forma constante. De ahí la importancia de diferenciar entre lo que somos y lo que hacemos. Podemos realizar algo mal o equivocarnos en una tarea concreta, pero eso no significa que seamos personas incompetentes o sin valor.

Según esta perspectiva, una autoestima saludable se construye sobre la aceptación personal y el reconocimiento de la propia valía, y no exclusivamente sobre los resultados, los logros o el éxito externo.

La importancia de tolerar la frustración

La tolerancia a la frustración es otro de los pilares que destaca Riso. Vivimos en una época marcada por la inmediatez, donde gran parte de nuestras necesidades pueden satisfacerse con apenas unos clics. Sin embargo, la realidad continúa imponiendo límites, retrasos y obstáculos que no siempre podemos evitar.

Aprender a gestionar esas situaciones sin caer en la desesperación o el enfado es una habilidad emocional esencial. Las personas con una mayor tolerancia a la frustración suelen adaptarse mejor a los cambios, manejar con más eficacia los problemas cotidianos y mantener niveles más altos de bienestar psicológico.

Según el escritor, la frustración no debe entenderse como una experiencia que haya que evitar a toda costa. Al contrario, forma parte del aprendizaje y ayuda a desarrollar recursos emocionales para afrontar los desafíos que surgen a lo largo de la vida.

Aceptar que no todo está bajo nuestro control

Además, Riso subraya la importancia de aceptar que no todo depende de nosotros. Aunque el esfuerzo y la responsabilidad personal son fundamentales, existen factores externos que influyen en los resultados y que están fuera de nuestro alcance. Reconocer esta realidad no implica resignarse, sino desarrollar una visión más realista de la vida.

Para el psicólogo, uno de los errores más frecuentes es creer que siempre debemos ganar o alcanzar aquello que deseamos. Cuando esto no sucede, aparece la sensación de fracaso. Sin embargo, aprender a perder de forma saludable significa poder decir: «Lo intenté». Significa reconocer el esfuerzo realizado sin que el resultado determine nuestra valía personal.

Esta reflexión cobra especial relevancia en la educación de los más pequeños. Riso considera que es fundamental enseñar a los niños que las personas no valen por los triunfos que acumulan. Educar únicamente en la competencia o en la búsqueda constante del éxito puede generar adultos con dificultades para gestionar la frustración y afrontar las inevitables derrotas que forman parte de la vida.

Transmitir que equivocarse, perder o no alcanzar determinados objetivos es algo normal permite construir una autoestima más sólida y menos dependiente de la aprobación externa. De esta forma, los niños aprenden a valorar el esfuerzo, la constancia y las cualidades personales por encima de los resultados.

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