Guardiola mejora resultados, pero seguirá dependiendo de Vox para gobernar
La presidenta de Extremadura reta a Abascal y le pide que aclare si quiere hacer presidente al candidato del PSOE
El Partido Popular gana las elecciones en Extremadura y consigue sus objetivos de sacarle más de diez puntos al PSOE (17,26) y de superar el 40% de los votos. Sin embargo, este crecimiento no le ha permitido llegar a los 30 escaños, lejos de una mayoría absoluta —33— que el presidente de los populares, Alberto Núñez Feijóo, nunca barajó como una posibilidad. La candidata del PP, María Guardiola, ha conseguido subir cuatro puntos respecto a 2023 y sacarle más de 17 al PSOE, captando un 43,18% del voto frente al 25,72% del PSOE, con un 99,29% del voto escrutado. A pesar de haber mejorado los resultados, seguirá dependiendo de Vox para gobernar. El camino no será fácil, ya que en la misma noche del lunes se lanzaron los primeros dardos.
María Guardiola tendrá que volver a negociar con Vox si quiere garantizar la gobernabilidad de la comunidad. El primer paso será conseguir que le vote en la investidura, o al menos que se abstenga, para poder ser reelegida como presidenta de Extremadura. Guardiola, en una reciente entrevista concedida a THE OBJECTIVE, aseguró que ha «demostrado durante este tiempo que [es] capaz de llegar a acuerdos, siempre y cuando beneficien a los intereses de los extremeños». Por lo que, «todo el que quiera sentarse a hablar [con ella] de cómo mejorar Extremadura, va a encontrar […] receptividad», porque «[no se busca] enemigos en ningún sitio».
Las fuertes críticas de Santiago Abascal a María Guardiola —que llegó a pedir su cabeza en el caso de ganar las elecciones como condición para formar Gobierno— presagian una dura negociación entre ambos partidos. Los populares no creen que Vox vaya a ir tan lejos como para forzar una repetición electoral, que tendría lugar dos meses después de fracasar la investidura. Guardiola iniciará este lunes una ronda de contacto con todas las fuerzas políticas para «tener un Gobierno fuerte y estable».
En su primera comparecencia este lunes por la noche, Guardiola no bajó la guardia ante Abascal y respondió al tweet de Vox en el que la increpaba afirmando que «Guardiola lleva una hora pensando cómo va a explicar que ha gastado siete millones de euros en unas elecciones para conseguir un diputado más». La presidenta de Extremadura le respondió que «el coste de las elecciones es inferior a la pérdida que ha supuesto para Extremadura no tener presupuesto».
Guardiola le preguntó a Abascal si, quizás, lo que quiere es que el candidato socialista sea el presidente de Extremadura, instándole a hacer «una lectura sosegada» de los resultados electorales. En tono irónico aseguró que no sabe si tiene que felicitar al candidato de Extremadura o a Abascal. Sobre cuáles serán sus líneas rojas en la negociación, señaló que son «las líneas verdes, blancas y negras» porque «no [tiene] líneas rojas».
La lectura de estas elecciones tiene una clave nacional, ya que toda España miraba a Extremadura como el inicio de un ciclo electoral que tenía este domingo su primer pulso entre Alberto Núñez Feijóo y Pedro Sánchez. El líder popular ha salido claramente victorioso de este primer round electoral y afronta con mayor optimismo las próximas elecciones: el 8 de febrero en Aragón.
Desde la dirección nacional ya venían lanzando mensajes optimistas a medida que se iba conociendo el escrutinio. «La derecha está en estos momentos en casi el 60% del voto en el feudo por excelencia de la izquierda en España», subrayaban, achacando al presidente del Gobierno el éxito de la derecha: «Las políticas basadas en levantar muros entre españoles están siendo derribadas en las urnas». Asimismo, también le apuntaban el fracaso del PSOE: «La derrota no es de Gallardo, es del presidente del Gobierno, que debería comparecer esta misma noche para asumir su fracaso en primera persona».
El PP enfatizó rápidamente, a primera hora de la tarde, que «el PSOE está bajando más de doce puntos» y que es «el mayor batacazo en la historia de la democracia de un partido que además viene de ganar las elecciones allí». Internamente, algunos dirigentes consultados por THE OBJECTIVE también se mostraron satisfechos al afirmar que ha sido «un exitazo del PP» porque «[han] subido respecto de 2023, el PSOE se ha hundido y es la primera vez que el PP saca más escaños que toda la izquierda junta».
Sobre esta suma de más diputados que la izquierda, recuerda que «no lo conseguimos ni siquiera en 2011, cuando [gobernaron] por primera vez gracias a la abstención de IU», destacando que «ha cambiado mucho la situación respecto de 2023, ya que entonces [necesitaban] el voto de Vox para no ser derrotados por la izquierda en las votaciones de la Asamblea y ahora basta con la abstención de Vox». A su juicio, «naturalmente si Vox vota con toda la caspa izquierdista [perderían] votaciones, pero tendrían que justificarlo los de Abascal».
«Más escaños que la izquierda»
Un diputado del PP admite que le hubiera gustado tener 32 diputados y lamenta que Vox, «con un candidato poco conocido, pero con Abascal haciendo la campaña, ha tenido muy buen resultado». El dirigente popular insiste también en que el resultado es «muy dañino para el PSOE y para Sánchez que, por mucho que digan, es el responsable del candidato y le ha hecho media campaña» y que lo mejor para el PP es que «tienen muchos más escaños que toda la izquierda junta».
La ola a favor del PP siempre ha estado reflejada en los sondeos, aunque el resultado ha sido menor que el que señalaban las encuestas a primera hora de la tarde de este domingo, que vaticinaban hasta 31 diputados, mientras el PSOE estaba en caída libre. Las expectativas de Vox han permanecido estables rondando los nueve o diez parlamentarios, finalmente obtuvo 11.
El resultado de los populares consolida a esta formación política como la alternativa al PSOE de Pedro Sánchez y le permite encarar con optimismo la próxima cita electoral: Aragón el 8 de febrero. El presidente Alberto Núñez Feijóo consigue sus objetivos, e incluso los supera, ya que el líder popular fijó sus expectativas en llegar al 40% de los votos y sacarle diez puntos a los socialistas. Esta formación política quería tener más escaños que toda la izquierda junta y reducir la dependencia de Vox.
El líder popular descartó la mayoría absoluta, como así lo manifestó el pasado viernes en una conversación informal con periodistas. En este sentido, un sector de los populares se negó a hablar de esta posibilidad y criticó que otros dirigentes lo hicieran, con el argumento de que «[gestionaron] mal las expectativas».
El PP no ha conseguido superar el resultado histórico de José Antonio Monago en 2011, cuando consiguió 307.558 votos, el 46,21% del total, y sus correspondientes 32 escaños. Estas cifras le permitieron ser investido presidente de Extremadura, con la abstención de Izquierda Unida. Pero Guardiola sí pulveriza sus propios resultados. En 2023 llegó a obtener el 38,78% del total: 237.384 votos. Sus 28 diputados y el apoyo de Vox en la Junta de Extremadura, empatados con el PSOE, le permitieron alcanzar la presidencia.
Lo más importante para los populares siempre ha sido conseguir más votos que toda la izquierda para que Guardiola sea investida presidenta con la mera abstención de Vox. La formación de Abascal es consciente de que no puede pedir la cabeza de la candidata del PP, como mantuvo el líder de Vox, como condición para facilitar el Gobierno del PP. Abascal sabe que si fuerza la repetición electoral puede verse seriamente castigado por los extremeños.
Las fuentes populares consultadas por este periódico a lo largo de la campaña electoral venían destacando el «techo histórico» que estaban convencidos que iba a tocar el conjunto de la derecha, sumando PP y Vox. Sobre esta formación política ya advertían de que «chantajes, los justos» y sobre su partido admitían que «está en un puño el éxito o el fracaso».
