Los embajadores cierran su conferencia anual con la sensación de «fin de ciclo» de Albares
Varios asistentes concluyen que la diplomacia española ha tirado la toalla con la oficialidad de catalán y euskera en la UE

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y el ministro de Exteriores, José Manuel Albares, durante la conferencia de embajadores. | Carlos Luján (EP)
El Ministerio de Asuntos Exteriores cerró este viernes su conferencia anual de embajadores con la sensación en una buena parte de este colectivo de que se está en el «fin de ciclo» del jefe de la diplomacia, José Manuel Albares, y que se avecina un giro importante en la política exterior española ante la perspectiva de las elecciones generales que se otean en el horizonte.
El jefe de la diplomacia sustituyó a Arancha González Laya en julio de 2021, por lo que en verano cumplirá cinco años en el puesto. En los corrillos de los embajadores se ha comentado el hecho de que Albares no haya publicado aún la lista de embajadas cuya jefatura quedará vacante en este 2026, algo que se solía comunicar en el último trimestre del año para que los diplomáticos interesados en ocuparlas pudieran solicitarlas y los salientes empezaran a despedirse en los países en los que estaban destinados.
El antiguo reglamento de la Carrera Diplomática, que se aprobó en 2014 y estuvo vigente tres años hasta que el Supremo lo tumbó, fijaba la fecha tope del 15 de octubre para dar a conocer el embabombo, como se conoce en la jerga diplomática a la lista de embajadores que serán relevados a lo largo del siguiente año. También incluía la presentación de una terna de candidatos para que el ministro de turno eligiese de entre ellos su propuesta de nombramientos para llevar al Consejo de Ministros.
El embabombo es importante para el funcionamiento del ministerio, ya que facilita que los nombramientos se produzcan con el tiempo suficiente y quienes no resulten elegidos, puedan concurrir a los puestos del concurso ordinario de provisión de puestos de trabajo en el exterior —el llamado bombo-—, en el que se reparten las segundas jefaturas y los consulados.
El hecho de que Albares haya dejado correr el calendario sobre este asunto ha llevado a varios embajadores a especular en estos días de cónclave en Madrid con una posibilidad, la de que el ministro no esté queriendo condicionar a un sucesor o sucesora con una lista cerrada de embajadas a renovar. En todo caso, en las últimas semanas se están produciendo nombramientos en destinos como Chipre, Malta y Nicaragua que deberían haber aparecido en la lista del embabombo de 2026.
«Nadie ha preguntado en los corrillos cuántos años le quedan a cada uno en su país de destino. Da la impresión de que el ministro quiere aguantar lo que le queda sin realizar cambios y que después de él, habrá uno más grande», constata uno de los asistentes a la conferencia anual en conversación con THE OBJECTIVE.
Al margen de este asunto interno del ministerio, los embajadores analizaron la situación internacional en puntos como Venezuela, Groenlandia o Gaza, y qué respuestas se están dando desde la diplomacia española «frente a algunas barbaridades». Sobre la intervención estadounidense para capturar a Nicolás Maduro, varios diplomáticos discreparon en privado con la posición oficial del Gobierno de Pedro Sánchez de que Donald Trump vulneró el derecho internacional con esa acción relámpago.
Sin mención al catalán y euskera
También sorprendió que el jefe del Ejecutivo y Albares no mencionasen en sus discursos el objetivo de lograr la oficialidad de catalán y euskera en la Unión Europea, por lo que algunos embajadores llegaron a la conclusión de que la diplomacia española ha tirado la toalla en este asunto que genera «gran incomprensión» en varias capitales europeas.
Además, en la citada conferencia se dio a conocer el nombramiento in pectore de Álvaro de la Riva como nuevo embajador en Singapur en sustitución de Mercedes Alonso, cuyo cese se publicó en el Boletín Oficial del Estado (BOE) el pasado 4 de diciembre para dirigir la embajada en Chipre. De la Riva ha sido en los últimos dos años el jefe de guardia de cifra en Exteriores, el área por donde pasan los cables diplomáticos, y aún no ha sido ungido como embajador por parte del Consejo de Ministros, pero las autoridades singapurenses ya le han concedido el plácet y por ello se le ha permitido participar en el cónclave organizado por Albares. Es más, en la jornada del jueves hizo una pregunta al ministro de Economía, Carlos Cuerpo, sobre los fondos soberanos que operan en este enclave del sudeste asiático.
La citada conferencia anual generó incomodidad en un buen número de trabajadores del ministerio, a los que se les instó a teletrabajar desde sus respectivos domicilios por las medidas de seguridad. El departamento de Albares envió una nota interna a sus empleados de la sede de Marqués de Salamanca, a la que tuvo acceso este periódico, en la que se les comunicó el cierre de la cafetería a cal y canto y del aparcamiento durante la mayor parte del horario laboral del jueves y viernes, así como la prohibición de circular «en las zonas comunes de la planta baja durante la entrada y salida de las autoridades».
Así las cosas, desde las direcciones generales se trasladó a los subdirectores que era mejor quedarse en casa y que informasen de ello a sus subordinados. «No lo pusieron por escrito, pero les han mandado a casa», se quejó una fuente consultada por este diario. A los medios de comunicación tampoco se les permitió acercarse a los embajadores en los ratos libres que hubo entre los discursos oficiales. Una separación física que empezó con Albares para que los jefes de legación «no hablasen con la prensa» y que se repite en los últimos años.
