El dilema de Podemos: ¿si EEUU ataca Groenlandia insistirá con el 'no a las armas'?
Con Teherán y Caracas, Moscú y Pekín. Y siempre contra Washington. ¿Qué harían ahora con su antibelicismo?

Ione Belarra se reúne con Sánchez en la Moncloa en marzo de 2025 | Europa Press
Una posible invasión, ataque u operación agresiva de Estados Unidos en Groenlandia obligaría a las formaciones de la izquierda española, y más concretamente a Podemos, a resolver un embrollo dialéctico y político que ofrecería indicios sobre sus reales alianzas internacionales. Después de la invasión de Rusia en Ucrania, en febrero de 2024, los morados rechazaron el envío de armas y ayuda a Kiev. Calificaron esa ayuda de «belicista» y no quisieron avalarla en el Congreso. Recientemente, el partido de Ione Belarra ha criticado el plan europeo, respaldado por Pedro Sánchez, de enviar tropas a Ucrania, aunque sea para operaciones de mantenimiento de la paz, algo que Sumar, en cambio, sí respalda. Así que la gran incógnita para Podemos es: ¿qué hacer si el país que ataca es EEUU y no Rusia?
Desde la vuelta de Donald Trump, la política internacional se ha convertido en un auténtico rompecabezas para los países europeos y sus partidos. El año se abrió con la detención de Nicolás Maduro mediante una operación militar en pleno centro de Caracas, celebrada por los partidos de derecha y criticada por la izquierda. El PSOE intenta medir su crítica y circunscribirla a la violación del derecho internacional, pero Podemos y Sumar son partidarios de un reproche sin ambages contra Trump. Aunque hay matices: Podemos exige salir de la OTAN y Sumar titubea.
Donde Sumar y Podemos sí tienen posiciones antitéticas es en cuanto al apoyo a Ucrania. Yolanda Díaz demostró ser un aliado más fiel de Sánchez que Iglesias, Montero y Belarra. Cuando Podemos estaba en el Ejecutivo, rechazó todos los planes de ayuda a Kiev porque sostenía que dar armas a Volodímir Zelenski no iba a resolver el conflicto, sino que lo enquistaría. Poco importaba en ese momento la violación del derecho internacional por parte de Moscú.
Podemos apelaba a eslóganes como el «no a la guerra» y «no a las armas» para ocupar un nicho de mercado electoral dejado vacío por Sumar. Y esos mismos lemas se emplean para analizar una posible intervención militar de Estados Unidos en Irán, que Podemos vincula al petróleo y a China más que a un intento de liberar una población hostigada y asesinada por sus propios gobernantes.

Podemos y el chavismo
Desde su nacimiento, Podemos ha tenido serias dificultades a la hora de mostrarse independiente de los intereses de Caracas; aunque siempre ha rechazado verse asociado a Moscú. Todo ello a pesar de que Iglesias trabajó para la televisión iraní, que siempre ha sido un aliado de Rusia y de Venezuela, y que varios sectores de Podemos nunca han celebrado las represalias de la UE contra los canales de información (o desinformación) rusos.
Tanto en el Gobierno como en la oposición, la defensa de Podemos del «no a las armas» a Ucrania se ha interpretado como una posición que de facto favorecía Moscú. A esa conclusión llegan en Bruselas, donde la Comisión mira con lupa a todos aquellos partidos —véase el Movimiento Cinco Estrellas en Italia— que defiende esa postura bajo una supuesta bandera pacifista. Pero, ¿qué ocurriría si el agresor fuera Estados Unidos y no Rusia? Es decir, ¿respaldaría Podemos ayudar a Dinamarca y enviar tropas a la isla, o no?

Miembros del partido morado y algunos de sus referentes están debatiendo esa opción. Los medios adscritos al grupo empresarial de Pablo Iglesias hacen lo mismo. En un artículo reciente del Diario Red se calificaba de «simbólico» el envío de militares a Groenlandia para intentar modificar la posición de EEUU. Ese diario digital, con sede tanto en Madrid como en Ciudad del México, subrayaba: «Un refuerzo militar reducido, pero con alto valor político».
Si finalmente Trump decide aprobar un plan de conquista de Groenlandia, ¿consideraría, pues, Podemos legítimo que Dinamarca defienda su territorio, y calificaría a Washington de invasor, o sostendría que enviar tropas y armas sería perpetuar una política «belicista»?
Los morados miran a Pekín
La pregunta puede convertirse en un bumerán, y por ello los dirigentes morados de momento ganan tiempo. Acusan a Trump de tener aspiraciones imperialistas y expansionistas, pero evitan entran en la cuestión. Sánchez de momento hace lo mismo. España ha preferido no enviar a Groenlandia sus militares en apoyo —aunque «simbólico»— de Dinamarca. En Izquierda Unida dicen que el PSOE sigue teniendo un «alma atlantista».
A la espera de conocer los planes del mandatario americano, los morados barajan sus opciones. El problema es que también con Irán rechazan cualquier tipo de intervención externa. Irene Montero dice que detrás de la defensa de las mujeres en ese país se hallan intereses comerciales sobre el petróleo. La eurodiputada considera que Occidente no está preocupado por la matanza de los civiles, sino que propone una política para debilitar a China, a través de Irán. Por primera vez menciona de forma explícita a China, y no es una cuestión baladí.
Hasta ahora, Podemos no había tenido vínculos con el gigante asiático. Pero las cosas han cambiado. Los dirigentes morados han empezado a fotografiarse con los representantes del Gobierno de Pekín. Iglesias ha viajado y dado una charla en el país, y su canal aloja parte del contenido de una emisora del Gobierno chino. El exvicepresidente ha llegado a alabar incluso el coche eléctrico chino frente al europeo, defendiendo así al país asiático en una de sus batallas industriales más cruciales (y más dolorosas para la industria europea), como publicó este diario.
De Teherán y Caracas a Moscú, y ahora Pekín. Pero siempre contra Washington. Y en este momento, con el dilema de si pedir el envío de tropas a Groenlandia, aunque sea únicamente para reforzar el principio de disuasión al que en ese momento apelan países como Francia y Alemania. Y cómo hacerlo sin que parezca que, de repente, los pacifistas justifican el uso de las armas.
