Juan Caldés: «España es el primer país de la UE que ha institucionalizado el antisemitismo»
El coordinador de la European Jewish Association alerta de los sentimientos antijudíos en el aniversario del Holocausto
Juan Caldés es coordinador europeo de la Asociación Judía Europea (European Jewish Association, EJA) y es uno de las voces más autorizadas para hablar de la comunidad judía del continente y para hacer una radiografía sobre el «antisemitismo» en el continente.
Hace 81 años, se abrieron las puertas de los campos de exterminio de Auschwitz y Birkenau, y este 27 de enero se celebra el Día Internacional de la Memoria del Holocausto. En esa fecha, Caldés lanza una alerta sobre la situación en España y en Europa, las presiones políticas internacionales y los efectos de las decisiones del Gobierno de Pedro Sánchez, que calificó al Estado de Israel de «genocida».
Caldés concede una entrevista a THE OBJECTIVE poco después de conocerse un ataque en el recinto hebreo del cementerio de Barcelona, donde se han vandalizado varias tumbas.
PREGUNTA.- ¿Estamos ante un incremento del antisemitismo en Europa?
RESPUESTA.- Desgraciadamente me gustaría decir que Le’olam, como decimos en hebreo, nunca más significaba algo. Pero desgraciadamente hemos visto que esos eslóganes y esas palabras por parte de las instituciones europeas, de los gobiernos nacionales y de los diferentes líderes del ámbito europeo no significan nada. Veremos en los parlamentos de todo el mundo de la Unión Europea y del resto de países cómo habrá un acto de conmemoración por el Día Internacional de Recuerdo del Holocausto. Volverán a repetir los mismos eslóganes, pero ya estamos cansados porque las palabras ya no bastan. Se las lleva el viento. Lo que ha pasado hace tres días no solo es un acto vandálico, sino delictivo también, que esperemos que las autoridades competentes vayan a investigar para encontrar a los perpetradores de este crimen. Lo que pasó hace solo un mes en Bondi Beach, en Sydney, o el ataque terrorista en la sinagoga de Manchester… No es una coincidencia que se ataque en los días más sagrados del calendario judío. Saben perfectamente lo que están haciendo. Y evidentemente estamos ante un repunte histórico del antisemitismo.
P.- En septiembre informamos en THE OBJECTIVE que más de un centenar de rabinos avisaron del miedo de la comunidad judía a la Unión Europea. ¿La UE se está tomando en serio esa alerta?
R.- No, no lo suficientemente. En los últimos años se han establecido planes de estrategia nacional para combatir el antisemitismo. Todos los países de la Unión Europea lo han adoptado. Todos han puesto un coordinador especial para luchar contra el antisemitismo. Pero vemos que en la práctica es papel mojado porque a la hora de la verdad, cada año nos encontramos no solo con el repunte de antisemitismo, sino con que tenemos que tener mayor seguridad y mayor protección, para los colegios judíos, para las sinagogas, para los restaurantes kosher, los cementerios… Vamos a ver a partir de ahora con lo que ha pasado mayor vigilancia y mayor cámaras. Los muros cada vez son más altos para protegernos. Y yo me pregunto: ¿es esto acaso es libertad?
P. -Y en España, en tan solo un año el Gobierno ha lanzado varios ataques políticos contra Israel. Calificó de «genocida» al Estado de Israel, respaldó el boicot a la Vuelta, habló de embargo e hizo que TVE saliera de Eurovisión por la presencia de Israel. ¿Cómo califica esa decisión?
R.- La lista es tan larga que no nos daría para dar con todos los ejemplos de los últimos dos años y medio por parte del Gobierno de Pedro Sánchez. El otro día el Jerusalem Post sacó un informe en el que calificó a España como primer país de la Unión Europea junto a Irlanda en el que ya estamos ante unos niveles de institucionalización del antisemitismo. Esto es muy, muy serio por parte de las instituciones, no de la sociedad civil, porque yo siempre hago la distinción. Yo creo que la mayor parte del pueblo español, de la ciudadanía, del conjunto de la sociedad española, no es antisemita. Pero creo que estamos gobernados por una serie de personas y sobre todo una serie de ministros que son abiertamente hostiles y abiertamente antisemitas.

P.- ¿Por ejemplo?
R.- Yolanda Díaz, vicepresidenta del Gobierno. Hace menos de dos años, dijo que Palestina será libre desde el río Jordán hasta el mar Mediterráneo. Eso es una proclama antisemita y genocida. Pedro Sánchez es el primer gobernante europeo en calificar a Israel de Estado genocida, el primero de todos. Lo que pasó en la Vuelta fue lamentable. En el caso de España estamos gobernados por una serie de personas, empezando por el presidente del Gobierno, que tienen una obsesión enfermiza contra todo lo que sea Israel y por ende, contra todos los judíos. Evidentemente que yo no voy a decir que estamos en un periodo como los años 30. No hay unas leyes que nos excluyan a los judíos de la vida pública. Pero todo empieza con las palabras, los discursos de conspiración, las obsesiones, siempre contra el judío, siendo el culpable, siendo demasiado capitalista o demasiado comunista, o no está lo suficientemente entregado a la sociedad, o está demasiado asimilado o ‘tenéis que volver a vuestra tierra’. Nunca somos lo suficientemente buenos.
P.- ¿Pero criticar al Gobierno de Israel equivale a ser antisemita?
R. No, por supuesto que no. Mucha gente confunde eso con criticar al Gobierno de Bibi Netanyahu, y es de lo más democrático del mundo. Basta ver las protestas que hay y que hubo sobre todo antes del 7 de octubre, con la reforma judicial que estaba planteando. Yo critico al Gobierno de España todos los días. Eso no me hace ser antiespañol. Critico las posturas del Gobierno. Otra cosa muy distinta es criticar la existencia del Estado o someterlo a unos dobles estándares a los que no se sometería a ningún otro Estado. Esa es la diferencia. Negar la existencia o la demonización, la señalización constante, la deslegitimación de un Estado. Eso es entrar en el campo del antisemitismo.
P.- El Gobierno de Netanyahu acusa a Pedro Sánchez de usar el tema de Gaza, el de Israel, como cortina de humo para desviar la atención de la opinión. ¿Comparte esta tesis?
R.- Completamente. Lo han calificado como el presidente más apuesto, más demócrata, más progresista. Eso es lo que él vende. Pero luego hay unos casos de corrupción familiares y del partido que están creciendo. Es un escándalo lo que está pasando en España. Se echa a la calle masivamente en las campañas de movilización, que están muy planificadas y con mucho dinero por detrás. Y al final por Irán, donde puede haber ya 30.000 asesinados en pocos días, ¿dónde están las calles llenas de gente y el gobierno criticando?
P.- Hemos visto muchas protestas por el tema de Gaza: ¿ese sentimiento antisemita es monopolio de la izquierda más radical, o existe también en la derecha?
R.- Existe. Hasta hace un año te hubiera dicho que lo que más me preocupaba era la extrema izquierda, la alianza de la extrema izquierda y los islamistas radicales, pero la extrema derecha verdadera, la neonazi y fascista, está creciendo. El momento en el que todo cambia es la muerte y el asesinato de Charlie Kirk, porque sabía aunar a muchas personas de diferentes índoles ideológicas. El debate de qué hacemos con una parte del electorado que es abiertamente neonazi o fascista y sobre todo gente muy joven, chicos de 18 a 30 años que están desesperados, enfadados con el sistema y van a por el enemigo de siempre, que hay que ir históricamente, que es el primero, que es el judío y luego el resto de la sociedad. Eso me tiene muy preocupado. Extrema derecha, extrema izquierda e islamistas radicales son los tres que más nos preocupan.
P. Sobre el islamismo radical, ¿cuál es la situación actual en Europa y en España?
R.– El Mossad cada vez está más operativo ayudando a los servicios de inteligencia de los respectivos países. España no está a los niveles de Alemania, Dinamarca, Suecia, Reino Unido y más países del norte de Europa. Pero el año pasado vimos cómo se han detenido a bastantes células, sobre todo en Cataluña. Según datos del Ministerio del Interior, se detuvieron a cerca de 100 yihadistas en España, que es una barbaridad. Los tentáculos del mal se esparcen muy rápidamente: Irán tendría que ser el aliado natural de Israel y de Occidente, y yo creo que España y la UE tendrían que seguir el ejemplo de Australia, cerrando todas las embajadas y catalogando las guardias revolucionarias iraníes en el Parlamento Europeo como organización proscrita que apoya y financia el terrorismo. Y el otro día, cuando se estaba debatiendo en una de las comisiones en el Parlamento Europeo, entre los pocos países que estaban en contra estaba el nuestro. España estaba en contra de poner a los guardias revolucionarios en la lista de organizaciones proscritas. Es una vergüenza porque el Gobierno de España en ningún momento critica con dureza a Irán. Y sí lo hace con Israel. Hablan siempre de feminismo y las mujeres iraníes están dando su vida por la libertad. Y ninguna palabra de eso.
P.- ¿Por qué cree que interesa más la causa palestina que, por ejemplo, la de Irán?
R. Primero, porque es más fácil de vender. Vivimos en un mundo muy binario de todo es blanco, todo es negro porque el gris ya no existe. En el caso de Israel, desde un punto de vista de relaciones institucionales y de comunicación han sabido manipular muy bien la opinión mediática. Siempre con el mensaje del que sufre más, la mayor víctima. Y lo han hecho realmente muy bien. El caso de Israel es más difícil de explicar, porque si uno se toma el tiempo de estudiarlo bien a través del raciocinio y la lógica y los números, pues lleva más tiempo comprenderlo.
P.- Ha hablado de una ofensiva diplomática con Teherán. ¿Es conveniente entonces que Estados Unidos intervenga activamente en ese territorio? El régimen ha avisado de que si eso ocurre su respuesta será una lluvia de misiles contra Israel.
R.- Lo único que diría es que hay que ser cautos porque las intervenciones militares ya están muy demostradas a lo largo de los últimos 50 años, por parte sobre todo de las administraciones americanas, que una vez que intervienes militarmente sabes como empieza, pero no como acaba. Eso a mí me preocupa mucho porque ya lo hemos visto en el caso de Irak.
P.- ¿Qué le parece el plan de paz de Donald Trump sobre Gaza?
R.- Es parte de un patrón de un nuevo orden mundial que se está constituyendo. Yo creo que es una forma de hacerle competencia a las Naciones Unidas, porque mucha gente piensa que las Naciones Unidas ya no sirven un propósito desde un punto de vista utilitario, la defensa de los derechos humanos, como se constituyó originalmente hace más de 80 años. En esa lista de 60-70 países que han empezado a entrar en ese Board of Peace me preocupa la participación de Qatar o Turquía. Qatar se ha vendido como un país neutral y mediador en el conflicto cuando ha tenido en su propio país a los líderes de Hamás hasta hace muy poco y lo sigue teniendo y es un país que abiertamente financia el wahabismo salafita.
P.- Entonces, ¿confía en el plan?
R.- Creo que tiene cosas muy positivas. Aunque hay un problema muy grande. Hamás está muy debilitada, pero no ha desaparecido. Sigue existiendo y sigue ejerciendo muchísimo poder y control en la vida de los ciudadanos de Gaza. Parte del plan es desmantelar a Hamás, que no forme parte de ningún futuro gobierno, pero si sigue totalmente penetrada en la sociedad, vaa a ser muy difícil avanzar en este plan y esa es la parte que yo creo que Estados Unidos de Occidente no entiende del todo. Las palabras en Oriente Medio no bastan y lo que te hace ser respetado es la fuerza militar.
P.- ¿Es Occidente quien no entiende bien la situación o hay una responsabilidad también de Israel en explicarlo al mundo?
R.- Evidentemente que hay una parte de responsabilidad del Gobierno de Israel. Llos canales apropiados no se están utilizando bien. Siempre se puede mejorar, evidentemente. Dicho eso, yo creo que Occidente, en su conjunto, hay síntomas de cómo se está autodestruyendo. Antes de Hitler había 9,5 millones de judíos en Europa. Ahora, después de la Shoah, no llegamos a los dos millones, porque mucha gente también emigró después del 45. Ahora imagínate estar en tu casa, en la cocina, levantarte, tomar un café y ver que haya un misil, no uno, cientos de misiles, en dirección hacia la ciudad o el país en el que tú estás. ¿Qué haría el Gobierno de España? Este gobierno en concreto, ¿qué haría? ¿Cómo responderían? Es muy fácil criticar sin estar metido en el asunto, y más en Oriente Medio, que es un mundo muy tribal y en el que es la supervivencia del más fuerte.
P.- España ha preferido no participar en ese grupo de paz de Trump. ¿Es una decisión acertada?
R.– Totalmente equivocada. Una vez más, España está en el lado incorrecto de la historia. No me sorprende lo más mínimo porque este gobierno está tomando todas las decisiones incorrectas que ya lleva haciendo durante más de dos años y medio, no solo con Israel, sino en política internacional, porque cada vez tenemos mayor afinidad con China, mayor afinidad con Irán, mayor afinidad que hemos tenido hasta hace nada, que se están viendo cada vez más destapando los vínculos que ha habido con Venezuela. Esas son malas noticias, porque España era la octava potencia del mundo y cuando el presidente Aznar era el máximo dirigente de este país, hace 25 años, estaba en la mesa de negociación con Reino Unido, con Estados Unidos y con las superpotencias. Ahora España ya no cuenta para absolutamente nada.
P.- ¿Cómo son las relaciones de Israel España en este momento?
R.- España jugó un papel fundamental con los acuerdos de Madrid que llevaron a los acuerdos de Oslo. España jugó un papel fundamental porque entendía que tenía una relación privilegiada con el mundo árabe. Derecha e izquierda lo han sabido ver. Y con el pueblo judío, con el Estado de Israel, también hay una relación histórica. Pero en los últimos años la relación está muy deteriorada. Cuando voy hablo con la gente, no solo los gobiernos, y la gente piensa que España es de los países más antisemitas del mundo. Eso me duele, porque yo como español judío que soy, pero español por encima de todo, me duele mucho ver cómo la percepción internacional de mi país está destrozada por lo que ha hecho este gobierno.
P.- ¿La sociedad en Israel no diferencia entre el Gobierno y la población?
R.- Desgraciadamente, cada vez se están más entremezclados porque los canales israelíes y los medios israelíes están adoptando una postura más hostil hacia España. Por lo que yo leo todos los días medios de derechas y de izquierdas. Y es una pena. El caso de la Vuelta fue un buen ejemplo, cuando vimos a miles de personas echadas a la calle de una forma tan violenta contra todo lo que tenía que ver con Israel. Eso preocupó mucho ante los ojos de la opinión pública.
P.- En octubre se va a votar en Israel la renovación del Parlamento. ¿Qué puede pasar? ¿Vamos a ver un Netanyahu reforzado?
R.- Es la gran incógnita. Es verdad que en los últimos años la imagen de Netanyahu, por cómo se ha llevado la guerra en Israel internamente está muy dañada. Y mucha parte de la sociedad civil está muy enfadada y con razón por muchas cosas que ha hecho este gobierno. Pero también tiene una fuerza importante del electorado, porque Netanyahu ya se le ha dado por muerto muchísimas veces y es un animal político, es el primer ministro que más ha servido en la historia del joven estado hebreo, más que Ben Gurion. No me atrevo a decir nada porque es un mago de la política, por cómo puede volver en situaciones de supervivencia absoluta. Pero dicho eso, creo que hay mucha gente de derecha a izquierda que está muy harta, y podríamos ver un nuevo gobierno.
P.- ¿Es un superviviente como Pedro Sánchez?
R. Sí, y están en los polos opuestos ideológicamente, pero es verdad que tienen cosas en común, porque los dos, sobre todo ahora, están en nuevas coaliciones, uno de extrema izquierda y el otro con una coalición que me preocupa porque son abiertamente supremacistas judíos, que creo que no representa la mayoría de la sociedad israelí, y eso es muy importante diferenciarlo también.
