Movimiento Socialista: una nueva izquierda se extiende por España para impugnarlo todo
Un movimiento juvenil, extraparlamentario y declaradamente «marxista» debuta con su primera manifestación

Manifestación de la Coordinadora Juvenil Socialista en Madrid, el 14 de diciembre de 2025. | EP
«Las terceras vías no existen. No es tiempo de moderaciones, es momento de oponer los únicos dos modelos que pueden enfrentarse mutuamente: o el proyecto de barbarie de la oligarquía, o el proyecto de igualdad universal del comunismo». ¿Después de ocho años de coaliciones de izquierdas, es plausible pensar que surjan nuevos movimientos capaces de amenazar a los actuales actores hegemónicos? Cuando nació Podemos, el espacio estaba copado por el PSOE e Izquierda Unida. Pero los morados lograron en pocos años revolver por completo el tablero. Lo hicieron abrazando causas «transversales», como apelar a la casta y al pueblo. Y ahora, en un contexto de crisis por la caída del poder adquisitivo de las familias, la escasez de vivienda y el reto migratorio, ha surgido una nueva izquierda juvenil y radical que busca erigirse como el frente duro del «antifascismo».
Corría el año 2018 cuando en el País Vasco nació el embrión de este movimiento juvenil, extraparlamentario y declaradamente marxista que, desligado de los segmentos de Bildu, decidió desprenderse de la ikurriña y volver a la bandera roja. Es el Movimiento Socialista, y representa la incubadora de varios colectivos que trascienden ya la comunidad vasca: han creado redes con otros colectivos en Galicia, Madrid y Cataluña, y se extienden hasta Andalucía. Es un fantasma que recorre el espacio de la izquierda más rupturista y alternativa al PSOE, y que empieza a amenazar a Sumar, Podemos y los nacionalistas.
El Movimiento Socialista es casi desconocido en los grandes círculos de la política nacional, pero su crecimiento y capacidad de movilización son llamativos. Este sábado, el grupo ha organizado dos manifestaciones conjuntas en Bilbao y Pamplona, con una sola consigna: impugnarlo todo. Es una demostración de fuerza, explican fuentes conocedoras de la rápida expansión de este grupo. Tienen la capacidad de movilizar solo en esos territorios entre 500 y 2.000 activistas. Son números que pueden dar envidia tanto a Podemos como a Sumar, ambos en clara deriva oligárquica. Sin bases ni verdaderos militantes, sobreviven únicamente por y para sus cuadros.
«Alerta antifascista»
La conexión con la herencia de Podemos se puede encontrar tal vez ahí, en ese mismo 2018, cuando Pablo Iglesias dio un giro a la estrategia del partido, dejó de lado el impulso regeneracionista y habló de «alerta antifascista». Podemos, Bildu, ERC, Sumar… todos esos grupos controlaban por aquel entonces todas las organizaciones de la izquierda universitaria, que ahora también se van alejando.
En un artículo publicado recientemente en Público, un miembro de la organización activo en Madrid resume así la vocación y planteamiento del Movimiento Socialista: «Nace de un proceso de unificación entre jóvenes que veníamos de diferentes trayectorias de lucha o experiencias organizativas, como la vivienda, el movimiento feminista, el antifascista o el ecologista». Sus miembros se definen como representantes de «la generación de la crisis», algo que inevitablemente recuerda los eslóganes del nacimiento de Podemos.
La estructura interna se basa en comités sectoriales: vivienda, feminismo, ecología, entre otros. Y cuenta con medios propios y revistas que sirven para difundir su mensaje. Allí es donde se entrenan sus «ideólogos». Muchos de ellos ya con nombre propio: Karla Pisano, Peyo Ormazabal, Kalitcha… La consigna previa a las manifestaciones de este sábado, la de que «no existen las terceras vías», es, por ejemplo, de Karla Pisano y se encuentra en el periódico digital Diario Socialista. Este es uno de los foros de difusión de su ideario. Pero no el único. Vistos desde fuera destacan por su diseño y buena factura.
Crítica a la izquierda parlamentaria
«La izquierda parlamentaria llevaba dos elecciones hablando de ‘antifascismo’ sin que ello tuviera ninguna consecuencia ni en su política de alianzas ni en su propuesta estratégica», escribe Pisano en ese medio en el que aboga por recuperar sin ambages lógicas y estrategias marxistas. «La izquierda parlamentaria ha dejado de utilizar el marxismo para entender el mundo, y en consecuencia, mira a la realidad desde un marco construido en una excepcionalidad histórica; una excepción temporal y geográfica». El grupo actúa como movimiento extraparlamentario, aunque no es descartable que, al igual que hizo Podemos en 2014, decida antes o después dar el salto a las instituciones.
La prensa vasca define la manifestación de este sábado como «su primer gran desafío de movilización». Es una prueba de fuerza, y lo cierto es que en ese territorio los medios regionales llevan tiempo interesándose por esta nueva juventud que quiere impugnarlo todo, desde el nacionalismo de Bildu como el izquierdismo gubernamental de Sumar y Podemos. Sortu, la sección juvenil de los abertzales, está en dificultad con la GKS, tal y como ya publicó este diario. Los nuevos marxistas participaron a los disturbios del pasado 12 de octubre, y estuvieron también en las protestas en Pamplona cuando Vito Quiles quiso dar una charla en la Universidad de Navarra. «Es una lucha por el control de las calles y la moral general, y la vamos a ganar», es uno de los lemas de este sector.
Red nacional
Con los años, este grupo ha ido ocupando posiciones de relevancia en las universidades, y desde el País Vasco se han ido sumando más grupos: Horitzò Socialista y la Organització Juvenil Socialista en Cataluña, Creba Socialista en Galicia, la Coordinadora Juvenil Socialista (CJS) en Madrid. En Andalucía también se están moviendo. El rápido crecimiento del Movimiento Socialista, su fuerza y medios de difusión trasladan la idea de una organización con cierta capacidad económica. ¿Puede esto ser fruto únicamente de las aportaciones de los militantes o de la recaudación en las carpas durante las fiestas?
Es difícil decirlo. Los exponentes del grupo estrechan lazos con sectores de la izquierda de América Latina, según explican fuentes conocedoras de sus movimientos. Cuba y Venezuela, una vez más. Quizás sea pronto para decir que ha nacido un nuevo Podemos inspirado en los mensajes rompedores de esa formación, pero lo cierto es que ha nacido un grupo cuya consigna consiste en decir que «no es momento para la moderación» y que, más allá de las redes sociales. quiere volver a la calle.
