Sorpresa entre los diplomáticos por investigar al cónsul que dio visados a Julio Iglesias
Varios embajadores defienden a Gómez de Olea y sugieren que Albares quiere «alargar» la campaña contra el cantante

Julio Iglesias durante un concierto en Barcelona en 2013.
La decisión del Ministerio de Asuntos Exteriores de iniciar una inspección de oficio para analizar en detalle los visados pedidos en julio de 2021 por el cantante Julio Iglesias a varias de sus empleadas dominicanas ha provocado sorpresa y estupor entre los diplomáticos consultados por THE OBJECTIVE.
El departamento que dirige José Manuel Albares confirmó a este periódico la información de eldiario.es sobre el inicio de una inspección por los visados de turista con los que Iglesias trasladó a varias empleadas a España hace cuatro años. Todo ello después de que el cantante enviase una carta al entonces cónsul en Santo Domingo, Pablo Gómez de Olea, solicitándole ayuda «con la tramitación de los visados Schengen» para varias internas que iba a trasladar temporalmente a su casa de Marbella.
Fuentes de Exteriores señalaron que, tras tener conocimiento de la información sobre la expedición de los citados visados, «se inició una inspección por la Inspección General de Servicios que en nada afecta a Julio Iglesias». Desde el equipo de Albares se hace hincapié en que la información «que dice que hay un expediente a Julio Iglesias en Exteriores es falsa».
Entre los diplomáticos ha sorprendido la «descabellada» iniciativa de Albares con este asunto, en palabras de un antiguo embajador, por unos visados para estancia corta que se expiden «con total normalidad» desde el resto de consulados. Sobre todo si la solicitud viene de «una personalidad nacional tan ilustre» como Iglesias. Gestiones para agilizar la entrega de un visado mediante un escrito de recomendación las hacen a menudo exministros de todos los colores políticos, inclusive socialistas, y altas autoridades que ya no están en la primera línea, pero siguen siendo influyentes en círculos internacionales.
«Si una actuación así es punible, entonces todos hemos cometido delitos a lo largo de nuestra vida», subraya un embajador en activo, quien admite que habría procedido de la misma forma que el entonces cónsul de Santo Domingo ahora investigado: «Este tipo de ayudas luego te abren puertas si tienes que recurrir a una persona como Julio Iglesias», el español más conocido en el país caribeño. Gómez de Olea llegó a la capital dominicana en febrero de 2021 y, según se desprende de la carta enviada por el cantante, la petición de tramitar con rapidez los visados Schengen para sus empleadas era la primera de estas características que le hacía porque el propio Iglesias le facilitó su teléfono por si necesitaba «mayor información».
«No parece que haya hecho algo ilegal», apunta otro compañero de Gómez de Olea, que en la actualidad se encarga en Madrid de la organización de másteres internacionales en la Escuela Diplomática en calidad de jefe de estudios y forma parte de la junta directiva de la Asociación de Diplomáticos Españoles (ADE). El hecho de que sus principales puestos dentro de Exteriores fuesen durante el segundo gobierno de Mariano Rajoy -llegó a director general para Iberoamérica y en 2017 fue nombrado embajador en Colombia-, ha llevado a algunos diplomáticos a sugerir que Albares quiere ahora ajustar cuentas con él y, de paso, «alargar la campaña del Gobierno contra Iglesias» desde que aparecieron las primeras informaciones en eldiario.es.

Además, Exteriores no se ha prodigado mucho con las inspecciones en el exterior. Varios de los diplomáticos consultados por THE OBJECTIVE han recordado ahora cómo actuó Albares hace dos años con la polémica suscitada en la embajada de los Países Bajos tras varias denuncias contra Consuelo Femenía, embajadora en La Haya. La diplomática, que es esposa del exministro Pedro Duque, estuvo en la cuerda floja a comienzos de 2023 por una inspección de servicio enviada a la capital holandesa tras la marcha de tres empleados y la baja médica de otros cuatro trabajadores. Pero se salvó y luego Duque colocó en el consejo de administración de Hispasat a la pareja de Albares, la franco-libanesa Therese Jamaa, solo seis meses después de que ella dejara la vicepresidencia de Huawei España.
Jamaa consiguió un asiento en Hispasat en representación de Redeia, el holding público impulsado por la SEPI la pasada legislatura, al día siguiente de la elección del astronauta y exministro de Ciencia, Innovación y Universidades para dirigir esta compañía pública. Un fichaje que provocó malestar interno en Exteriores.
Femenía fue enviada a La Haya a finales de 2021, a los pocos meses de que su marido saliese del Gobierno en el verano de aquel año. Aquella remodelación fue la que llevó a Albares al Consejo de Ministros. Y el jefe de la diplomacia tuvo el primer gesto con ellos al poco de llegar a su despacho. El nombramiento de ella como jefa de misión en Países Bajos le permitió a Duque buscar acomodo en el Centro Europeo de Investigación y Tecnología Espacial (ESTEC, por sus siglas en inglés), un organismo dependiente de la Agencia Espacial Europea (ESA, también en inglés) a la que se había postulado en aquel verano. Una candidatura que no llegó a buen término pues la ESA acabó en manos del astrónomo austriaco Josef Aschbacher.

El centro del ESTEC, donde se trabaja en el diseño de misiones, naves, satélites y tecnología espacial, está ubicado en Noordwijk, una ciudad holandesa situada a unos 25 kilómetros de La Haya. Duque conocía las dependencias de este lugar porque estuvo destinado allí en 1999, implicado en la división de proyectos de módulos de la antigua dirección de vuelos tripulados y microgravedad. Femenía venía de cumplir tres años de embajadora en Malta y previamente había estado destinada al frente de la embajada en Letonia, pero su desembarco en la capital holandesa provocó conflictos laborales prácticamente desde el principio.
Por ello, Exteriores decidió enviar a principios de 2023 una inspección de servicio a la embajada ante las quejas de varios empleados por presuntos casos de acoso laboral y abuso de autoridad por parte de ella y su número dos, el ministro consejero Jorge Ávila. En el lapso de unos meses habían renunciado dos chóferes y una auxiliar administrativa, mientras que un diplomático, un ordenanza, una oficial y una auxiliar habían pasado por diferentes bajas laborales debido al trato que recibían de sus superiores.
A ello se sumaba que, a principios de noviembre de 2022, había cuatro plazas vacantes por cubrir, por lo que la citada legación española se encontraba en una delicada situación bajo el mandato de Femenía. Y cuando se convocaban comisiones de servicio para trabajar en esta embajada durante dos o tres meses, todas ellas quedaban desiertas, un hecho que preocupó en el equipo de Albares. THE OBJECTIVE tuvo acceso a varios correos electrónicos que los trabajadores de la embajada en La Haya habían enviado a la Subsecretaría del departamento que dirige Albares. La misiva más llamativa era la carta de despedida de una auxiliar administrativa, M.M-L, remitida a Madrid ante la «alarmante» situación que se vivía dentro de la legación española.
Todo ello después de que a principios de 2021, siendo Arancha González Laya la ministra, Exteriores publicó un decálogo de Pautas de Relaciones Laborales, en el que se asumía el compromiso de «tolerancia cero con respecto a los comportamientos o las actitudes que puedan implicar un abuso de autoridad en el ejercicio del cargo o una grave desconsideración con las demás personas», por lo que Femenía se encontraba en el ojo del huracán. Sin embargo, Exteriores suspendió in extremis la inspección en La Haya en la que se iban a documentar las quejas de los empleados contra la embajadora y Ávila. El equipo de inspectores, liderado por el embajador Alonso Dezcallar, se encontraba en la capital holandesa cuando se les comunicó la orden de aplazar las declaraciones.

El motivo fue el temor a prevaricar al no tener los inspectores la certificación acreditativa de haber superado el curso selectivo que imparte el Instituto Nacional de Administración Pública, tal y como habían denunciado los sindicatos UGT, CCOO, CSIF y SISEX en una carta conjunta a la que tuvo acceso este periódico. Exteriores aparentó celeridad a la hora de nombrar a una inspectora con la debida certificación pues abrió un concurso específico para ello y resolvió la convocatoria en cuestión de meses anunciando la elección para dicho puesto de Ana del Hoyo, una consejera técnica que estaba destinada en el Ministerio de la Presidencia.
Sin embargo, se paralizaron las inspecciones en el exterior. A los tres meses, por ejemplo, fue la entonces directora general del Servicio Exterior, Hilda Jiménez, quien se desplazó a Buenos Aires para entrevistar al personal laboral de la embajada antes de cesar al vicecanciller. Gracias a esta situación, Femenía logró salvar la cabeza y continúa como jefa de misión en La Haya sin mayores contratiempos, recuerdan varios de sus colegas en el ministerio.
