Podemos recoge cable con la «teoría del reemplazo»: «Era irónico»
Dirigentes del partido salen en defensa de Montero para explicar que sus declaraciones eran en realidad «una burla»

Irene Montero durante el anuncio de la regularización masiva de inmigrantes. | EP
«Claro que quiero que haya reemplazo de fachas y racistas y que lo podamos hacer con la gente trabajadora de este país, tenga el color de la piel que tenga, sea china, negra o marrón». La eurodiputada de Podemos, Irene Montero, intervino así el pasado sábado en el mitin de campaña electoral del partido morado para respaldar a la candidata de la formación a las autonómicas en Aragón. Montero quería celebrar la «victoria» de la regularización masiva de inmigrantes, que ella anunció el lunes, y pronunció esas polémicas palabras sobre el «reemplazo» de «fachas» con «inmigrantes». Ahora Podemos quiere quitar hierro a la polémica organizada, y trata de reducir las declaraciones de Montero a una «burla», un recurso «irónico», una broma.
La frase de Montero obtuvo rápidamente un notable eco mediático, concretamente en las redes sociales, donde hasta Elon Musk le replicó: «Es una idea absolutamente despreciable». Toda la plana mayor de Podemos —desde Montero hasta Ione Belarra y Pablo Iglesias— contestaron al magnate norteamericano, con el objetivo evidente de capitalizar el choque con uno de los referentes de lo que califican como «la América de Trump». Podemos, al igual que el presidente Pedro Sánchez, pretende explotar el asunto de la regulación de inmigrantes para ser vistos como dique de contención europeo al trumpismo y sus aliados comunitarios.
El problema es que a medida que el debate iba in crescendo, el partido de Montero entendió que sus palabras podían ser malinterpretadas. O incluso asociadas al discurso del «gran reemplazo» (o «gran sustitución») vinculado a teorías conspirativas de la extrema derecha. Según segmentos de la derecha europea, la población blanca estaría amenazada por el incremento demográfico de colectivos no europeos, sobre todo africanos y árabes, que amenazarían con su supervivencia. Montero quería provocar o «ironizar» sobre esa controversia, deslizan fuentes de Podemos que, sin embargo, admiten que el tono de la eurodiputada no fue acertado.
Declaraciones «irónicas»
Montero no hizo ninguna mención o guiño a que su frase sobre el «reemplazo» correspondiera a una provocación o ironía, aunque Podemos sostiene que esos elementos estaban implícitos. Pero el temor a que esas declaraciones se convirtieran en un bumerán en los últimos compases de la campaña electoral ha obligado a varios dirigentes a aclararlas.
Para algunos, esa referencia ha sido una «burla». «La ‘teoría del reemplazo’ o ‘plan Kalergi’ es una teoría de la conspiración que, además de nazi, es una gilipollez. Por eso, es evidente que Irene Montero se refirió a ello como un mero recurso retórico», afirmó Pablo Echenique para intentar quitar hierro al asunto. También el diario adscrito al canal de televisión de Pablo Iglesias recalcó que Montero estaba bromeando. «Irene Montero ironiza con la teoría del ‘reemplazo’: ojalá ‘barrer el país de fachas y racistas con gente migrante’», tituló el domingo Diario Red. Aun así, la crónica no menciona explícitamente esa ironía. Es más, el medio recoge las declaraciones de la eurodiputada y su intención de «trabajar por conseguir que puedan votar, facilitando su nacionalización o cambiando la ley que regula el derecho al voto».
Uno de los elementos centrales de la teoría del «reemplazo» tiene que ver, en efecto, con el cambio demoscópico que la entrada de centenares de miles de inmigrantes podría causar en el censo. La regularización masiva aprobada por el Gobierno, tras las presiones de Podemos, mencionó en un primer momento la aceptación de unas 500.000 solicitudes. Pero estos datos son antiguos, porque se refieren a la radiografía de la sociedad de 2021. Ahora, según varias estimaciones (Funcas, Airef y el propio colectivo impulsor de la medida, Regularizacion YA), habría que elevar esa cifra hasta al menos 700.000 personas, como adelantó este diario.
Miedo electoral
La regularización no implica una nacionalización de los inmigrantes, por lo que los beneficiarios de la medida no tendrían acceso al sufragio en el corto plazo. Pero lo cierto es que, dependiendo de la nacionalidad de cada uno y de los convenios existentes con cada país de origen, podrían darse casos rápidos de reconocimiento del derecho al voto para las elecciones municipales, y para las generales a medio plazo. La propia Montero dijo además en el mitin de Zaragoza que su plan consistía en modificar la ley que regula el derecho al voto.
Así que quedan ciertas dudas de si Podemos ha querido matizar las palabras de su dirigente para no condicionar el resultado de la campaña en Aragón o si su política tiene un objetivo alternativo. Incluso el candidato de Podemos a las elecciones de Castilla y León, cuyos comicios se celebrarán un mes después de los de Aragón, sostuvo: «Ojalá más población migrante y menos fachas corruptos también en Castilla y León. De hecho, estamos barajando ‘El gran reemplazo’ como lema de campaña». «Han sido muchos años trabajando en secreto en el gran reemplazo. Si nos han pillado, es el momento de confesarlo y avanzar hacia el objetivo. Castilla y León será el primer gran experimento», ha asegurado, aunque esta vez con una fórmula irónica más detectable a primera vista.
