Robles blinda en secreto a dos altos cargos del CNI ante un posible adelanto electoral
La ministra firma una orden ministerial secreta y justifica la permanencia de ambos por la incertidumbre política

Margarita Robles (d) junto a la directora del CNI, Esperanza Casteleiro (i), en una visita a la sede de los servicios secretos. | Eduardo Parra (EP)
La ministra de Defensa, Margarita Robles, ha firmado una orden ministerial secreta que afecta al Centro Nacional de Inteligencia (CNI). Concretamente, a dos de sus tres directores generales. A ambos altos cargos se les ha prorrogado en sus respectivos puestos más allá de los 65 años, la edad obligatoria de jubilación para los militares que trabajan en el servicio secreto.
El CNI cuenta con tres direcciones dentro de la Secretaría General: la de Recursos y Servicios Generales, la de Inteligencia y la Tecnológica y Operativa, según indica en su página web. Por lo tanto, los dos altos cargos afectados por esta orden ministerial están entre los números tres, cuatro y cinco del servicio secreto por debajo de la directora, Esperanza Casteleiro, y del secretario general, Luis García Terán, así que la orden firmada por la titular de Defensa afecta de lleno a la cúpula del espionaje español, según revelan fuentes militares a THE OBJECTIVE.
El estatuto del personal del CNI data de 2013 y es público, pero gran parte de la información relativa a sus actividades, organización, procedimientos y fuentes está clasificada como secreto o reservado, bajo el paraguas de la ley de Secretos Oficiales. Por ello, la orden ministerial que Robles ha firmado esta semana tiene carácter secreto y no aparecerá publicada en el Boletín Oficial del Estado (BOE) ni en el Boletín Oficial de Defensa (BOD). Tampoco se ha comunicado internamente a los 3.500 miembros del servicio de espionaje, quienes se van a enterar de esta decisión interna cuando lean la exclusiva de este periódico.

Ambos directores de área afectados por la orden ministerial cumplen esta semana los 65 años con unos días de diferencia, pero a partir de ahora quedan exceptuados de la norma que rige para el resto de militares del servicio secreto y seguirán en sus respectivos puestos el tiempo que considere oportuno el actual Gobierno y sin límite de plazo como ocurrió con el blindaje a finales de 2024 del Director Adjunto Operativo (DAO) de la Policía, el comisario José Ángel González Jiménez.
El argumento que ha dado Robles para justificar dicha decisión es que podría haber un adelanto de las elecciones generales y que, llegado el caso, existe el riesgo de que los nuevos directores generales sean destituidos tras solo unos meses en los respectivos puestos. Dado ese horizonte de incertidumbre política, explica, es mejor que la cúpula del CNI permanezca como hasta ahora. Es la misma situación que se ha dado en el Ministerio de Defensa, donde la ministra ha vuelto a sorprender entre los mandos de las Fuerzas Armadas con la decisión de mantener a varios altos cargos militares de su departamento pese a alcanzar la edad de retiro, situación equivalente a la jubilación entre los funcionarios.
Los antecesores de Robles siempre cumplieron la máxima de sustituir a los altos cargos castrenses del ministerio cuando dejaban de estar en la reserva. La situación cambió en febrero de 2023 con el director general de Política de Defensa (Digenpol), el teniente general Fernando José López del Pozo, tras modificar el organigrama del ministerio. Luego el Tribunal Supremo avaló que el Gobierno pueda colocar como directores generales a candidatos que no sean funcionarios de carrera y el Ejecutivo aprobó en diciembre de ese año un decreto ley sobre nuevas medidas para la plantilla de la Administración, en el que se fijó que los directores generales, secretarios de Estado o subsecretarios podrán ser nombrados con arreglo a criterios políticos y no técnicos.
En los últimos meses, al menos dos directores generales y un secretario general técnico han sido prorrogados en sus puestos de Defensa más allá de los 65 años. Se trata del director general de Armamento y Material (DGAM), almirante Aniceto Rosique; el director general de Infraestructura (Digenin), teniente general Luis Cebrián; y el secretario general técnico (Segente), general consejero togado José Luis García Castell.
Además, hay dos directores generales que pronto dejarán de estar en la reserva: en octubre el de Asuntos Económicos (Digeneco), general de división José Luis Sánchez Martínez, y en diciembre de 2027 el de Personal (Digenper), general de división José Ramón Velón. A día de hoy, los dos únicos directores generales del ministerio —de un total de ocho— que están en servicio activo son el de Estrategia e Innovación de la Industria, teniente general Miguel Ivorra, y el de Reclutamiento y Enseñanza Militar, teniente general Pedro José García Cifo.
THE OBJECTIVE ya desveló en abril del año pasado que el CNI había sufrido una inesperada dimisión unas semanas antes. Concretamente, la de su número tres. El jefe de Inteligencia, L.R., renunció a mediados de marzo de 2025 al cargo que había dejado vacante García Terán tras el ascenso de este último en diciembre a secretario general o número dos de los servicios secretos.
L.R. era un veterano espía que había desempeñado toda su carrera dentro del CNI en el extranjero. Nunca había estado destinado en Madrid, así que para este teniente coronel fue una sorpresa la llamada en la que le propusieron su incorporación a la sede central como jefe de Inteligencia. Sin embargo, las exigencias del cargo, con unas dinámicas de trabajo completamente diferentes a las que tiene un agente en un país tercero, le llevaron a tomar la decisión de presentar la dimisión a sus inmediatos superiores por motivos personales al poco de cumplir un mes en dicho puesto.
La destitución del ‘número dos’ del CNI
Unos meses antes, en diciembre de 2024, se produjo la destitución del entonces secretario general, Arturo Relanzón, al llegar, precisamente, a los 65 años de edad. El contenido del real decreto firmado por Robles provocó malestar dentro de los servicios secretos al sugerirse que su relevo se debía a su pase a retiro como militar. Sin embargo, el número dos de los servicios secretos por aquel entonces no fue relevado por su condición militar —era coronel del Ejército de Tierra—, sino por la jubilación forzosa por edad que establece el estatuto del CNI cuando uno de sus miembros llega a la citada edad de 65 años. Justo la que ahora se exceptúa para dos de los directores generales del servicio secreto.
Robles modificó a principios de 2023 el organigrama del ministerio para que el director general de Política de Defensa (Digenpol), el teniente general Fernando José López del Pozo, pudiera seguir en el cargo más allá de su edad de retiro con 65 años. Por lo tanto, Relanzón podía haber seguido como secretario general del CNI aunque hubiera pasado a retiro o cumpliese la edad forzosa de jubilación que rige dentro de los servicios secretos, como era su caso.
Sin embargo, la ministra decidió que era el momento de su relevo en la cúpula de los espías tras casi cinco años junto a Casteleiro. En cuanto a García Terán, nació en 1962, por lo que si se le aplica la misma norma interna de pasar a jubilación forzosa con 65 años, le queda poco más de un año como número dos del CNI por su condición de teniente coronel de Tierra. Todo dependerá de quien esté al frente de Defensa en ese momento. Dentro del centro ya hay agentes que piden que se les equipare a otros colectivos de la Administración pública, como los diplomáticos o los jueces, para que su edad de retiro sea al cumplir los 70 años.
