Junqueras apuesta por que Rufián sea el candidato de ERC en 2027 «si él quiere»
El distanciamiento entre los dos es más táctico que real y deja margen para explorar alternativas

Gabriel Rufián y Oriol Junqueras en el acto final de campaña. | Europa Press
El aparente desencuentro entre Oriol Junqueras y Gabriel Rufián es más tacticismo y escenificación que realidad. Si bien el presidente de ERC no está dispuesto a compartir candidatura con otras izquierdas españolas, deja a su portavoz en el Congreso explorar distintas iniciativas por si prosperan. La última propuesta de Rufián, consistente en que la izquierda alternativa al PSOE que sea más fuerte en cada región sea la única en presentarse a las generales, sería un escenario ideal para ERC, que no competiría con los Comunes (partido que, bajo la marca Sumar, les superó en los últimos comicios del 23-J en Cataluña). Al mismo tiempo, saben que es una operación muy complicada, y dentro del partido dan por asumido que Gabriel Rufián sigue siendo su mejor apuesta para las generales de 2027 «si él quiere».
Rufián tiene muchos detractores dentro de ERC. Desde 2022 le atribuyen «una deriva españolista» incompatible con los objetivos nacionales del partido. No obstante, siempre ha tenido el aval de Junqueras, que lo ve como el mejor candidato en Madrid. Y fuentes del partido también creen que tiene todos los números para volver a ser cabeza de lista en 2027. El problema principal que señalan las fuentes consultadas está en ese «si él quiere». Ahí es donde empieza el distanciamiento entre los dos líderes de ERC.
Estas fuentes aseguran que Rufián ha transmitido a Junqueras su voluntad de encabezar una alianza con las izquierdas a nivel nacional que no suponga una amenaza a ERC, a EH Bildu, a Més per Mallorca, a Compromís y al BNG en sus respectivos territorios. Si esto se materializa, sabe que deberá abandonar el partido, como avanzó THE OBJECTIVE. El jefe de filas de ERC en el Congreso también se ha quejado de la incomodidad que le suponen los pactos a nivel municipal que ERC mantiene con Junts per Catalunya. Desde hace tiempo, la animadversión de Rufián con los posconvergentes es manifiesta y pone en un compromiso aquellos sectores de ERC que abogan por los pactos «entre independentistas».
Junqueras mueve ficha
Junqueras ha marcado distancias con Rufián por la posibilidad «de que los deje tirados», insisten estas fuentes. Es decir, como movimiento táctico para «avanzar» y que no parezca que han perdido a uno de sus principales activos si es él quien prueba suerte con otras siglas. Si bien las relaciones entre ellos dos no son malas —Rufián apoyó su candidatura en las primarias, en contra de Pere Aragonès o Marta Rovira—, el presidente de ERC no se fía del todo de lo que puede hacer su hombre en Madrid. A nivel político, le sale más a cuenta decir que le echan a que se va. Por este motivo, explican las fuentes consultadas, el entorno de Junqueras ha empezado a filtrar de forma interesada que «Rufián está agotado» como candidato de ERC.
Nada más lejos de la realidad. ERC sigue contando con Rufián a la espera de que quiera repetir. Incluso le han pedido que se mueva más por Cataluña. Cualquier otro perfil es desconocido para los electores y supondría perder peso frente a Junts. «Los candidatos alternativos que están apareciendo, como Jordi Albert, significan que Junts quede por delante de ERC en las generales. Es un suicidio», añaden estas fuentes.
En el trasfondo, añaden, está que «Junqueras ha entendido que la independencia es imposible». Y menos con el auge de Aliança Catalana, con quien su partido no puede entenderse. Por esta razón, Rufián es un perfil idóneo en las generales, porque «roba votos a PSC y Comunes». Es un candidato que hace crecer ERC en Madrid y que posibilita los pactos con el PSOE, algo que le viene bien a Junqueras.
«Rufián quiere ser vicepresidente»
El gran problema es qué quiere hacer Rufián y evaluar si sus expectativas o ambiciones son realistas o, por el contrario, exageradas. No hay duda de que a nivel demoscópico y de redes sociales se ha convertido en una figura muy mediática y popular. Pero hay que ver si eso se traduce en votos. «Rufián conecta muy bien con la gente de 18 a 40 años», explica otra fuente de ERC. A la vista de sus últimas conversaciones con Junqueras, en el partido dan por descontado que «Rufián quiere ser vicepresidente» —ocupar el sitio de Yolanda Díaz— y que él mismo ve su papel en ERC como «fin de ciclo».
El gran escollo es que el portavoz de ERC no tiene peso orgánico en Madrid y que Podemos no quiere unirse a Sumar. La estrategia de Rufián solo puede tener éxito si todas las izquierdas nacionales se unen y se deja que concurran las izquierdas regionales en el País Vasco, Navarra, Comunidad Valenciana, Islas Baleares, Cataluña y Galicia. Su equipo de asesores está convencido de que esta propuesta podría catapultar la candidatura de Rufián a cuarta fuerza nacional (por detrás de PP, PSOE y Vox) y «ponérselo difícil a PP y Vox» para gobernar. Rufián está en una cruzada contra «la derecha y la ultraderecha» y ha manifestado por activa y por pasiva que hay que pergeñar algo nuevo para frenarles.
