Alfonso Rueda: «Yo no le voy a pedir a los inmigrantes que hablen gallego»
El presidente de la Xunta protagoniza el foro ‘España futura. Galicia un modelo de éxito’
Alfonso Rueda (Pontevedra, 1968), presidente de la Xunta de Galicia, ha participado este viernes en el foro España futura. Galicia, un modelo de éxito, organizado por THE OBJECTIVE, en el que, en una conversación con su director, Álvaro Nieto, ha abordado diversas cuestiones de actualidad de España y Galicia. El presidente gallego asegura que no está dispuesto a que, como quiere Cataluña, se le exija a los inmigrantes hablar gallego para que puedan residir en la región. Sobre el futuro de España, si Pedro Sánchez pierde las elecciones previstas para 2027, augura que la realidad de lo que se puede encontrar el Partido Popular si llega al poder «superará los peores presagios»
PREGUNTA.- La mayoría absoluta que tiene el Partido Popular en Galicia garantiza que, salvo catástrofe, las elecciones autonómicas sean en febrero de 2028 y eso es consecuencia de la estabilidad que tiene el Parlamento gallego con una situación un tanto anómala, en la buena dirección, porque hay estabilidad política, hay presupuestos, cosa que tampoco es muy común ahora en España ni en algunos territorios. En el Parlamento gallego no hay representantes de Vox, ¿cómo se hace esto?
RESPUESTA.- Mi intención es agotar la legislatura porque yo me he presentado con un programa electoral para el cual hacen falta cuatro años para poder cumplirlo. Al final nos estamos convirtiendo en una anomalía y no debería ser así; tenemos presupuesto, estabilidad, eso debería ser lo que tendría que hacer todo el mundo. Por desgracia, no es así. Yo a lo que me niego y contra lo que me rebelo es a normalizar que tengamos que ser una excepción. Yo me alegro de estar en esa normalidad. A veces, la oposición dice que estamos hablando siempre de estabilidad ¡Qué aburridos son ustedes! Bendito aburrimiento.
P.- ¿Cuál es el secreto del éxito de que, desde 2009, todo hayan sido mayorías absolutas del Partido Popular en Galicia?
R.- Hay que preguntárselo a la gente que nos vota. El secreto es trabajar, la gente observa y es mucho más lista de lo que algunos creen. Frente a grandes declaraciones que llevan aparejado no hacer nada, pues gestión. Tenemos principios y son firmes. Y tranquilidad. Al final es lo que la gente pide a los políticos: que gobernemos y gestionemos sus recursos, y es lo que hacemos. La gente nos examina y nos da la confianza. No es ninguna fórmula mágica. Comprendo que en estos momentos, donde parece que nos hemos vuelto locos, es excepcional, pero vuelvo a decir que debía ser lo normal. El secreto es intentar hacerlo bien, ser honrados y tirar palante.
P.- ¿Qué piensa cuando ve a sus compañeros en otros territorios con estas dificultades tremendas para conseguir una mayoría absoluta, una mayoría necesaria para gobernar, para dar estabilidad a sus regiones?
R.- Los que nos presentamos a las elecciones queremos la máxima estabilidad posible para poder gobernar, porque cuanta más, mejor. Lo que están haciendo es intentar conseguir formar mayorías para tener una estabilidad que les permita gobernar. Eso es un esfuerzo que ojalá les salga bien. Ganaron las elecciones e intentan gobernar. Cuando hace falta conformar mayorías, eso tiene que ser complicado. No lo sé, porque nunca nos ha pasado y espero que no nos siga pasando. En general, lo están haciendo bien.
P.- ¿Por qué cree que el Partido Popular no consigue atrapar a esa gente que está muy disgustada, muy enfadada con lo que está pasando y, en vez de elegir al PP, se pasa a un partido como Vox?
R.- Eso tiene matices. En Extremadura tuvimos más apoyos y en Aragón hubo un pequeño retroceso. Es un voto en clave nacional, la gente reacciona a lo que está pasando en España. Es el hartazgo por la vía rápida, de decir que se acabe lo que tenemos a nivel nacional. El voto del cabreo, del desahogo, es absolutamente respetable. Cada uno vota en conciencia lo que estima oportuno, pero yo, en mi opinión, creo que no es acertado. Si queremos que cambie el Gobierno de Sánchez, lo mejor es votar al partido que, sin ninguna duda, va a encabezar el Gobierno, porque es el partido que sigue ganando las elecciones. Luego está la parte populista y cómoda, la que, como no está en el Gobierno, promete cosas que, si estuviera en el Gobierno, hablaría de otra manera completamente diferente. Es un voto de cabreo para cambiar algo que no les gusta.
P.- Ha trabajado muchos años con Feijóo. ¿Cómo le está viendo de líder de la oposición, una tarea nueva para él?
R.- Venía de cuatro mayorías absolutas y dio un paso al frente para hacerse cargo de un partido que estaba en una situación complicadísima y con muy pocas perspectivas de mejorar. Quiero poner en valor ese paso: cómo estaba el Partido Popular cuando Alberto Núñez Feijóo se hizo cargo y cómo están los partidos similares al Partido Popular en toda Europa en términos generales. Sigue siendo, con diferencia, el partido más votado, elección tras elección. Frente a un presidente de Gobierno que no tiene ningún tipo de escrúpulos para seguir ahí, frente a una oposición feroz desde el Gobierno que le están haciendo a Alberto Núñez Feijóo, lo veo fuerte y no tengo ninguna duda de que va a acabar siendo el presidente del Gobierno y cuanto más cerca esté, más críticas tendrá y más se empeñarán en ponerlo en duda. Va a salir ganando España.
«La operación de Rufián es de sillones, de intentar apuntalar a Sánchez»
P.- ¿Cuándo cree que será presidente?
R.- Cuando haya elecciones generales. Y si la segunda pregunta es cuándo va a haber elecciones generales, eso no lo saben ni él ni el presidente del Gobierno. Las hará cuando le convenga, pero no me cabe en la cabeza que tenga esperanzas de ganarlas. Las convocará cuando crea que le perjudica menos convocarlas. En estos momentos, tal y como está el panorama, le llevará a prolongar lo máximo posible. A veces veo señales de cosas que hace el Gobierno central, muy demagógicas, muy populistas, y no sé si estará pensando en darle al botón, pero luego veo que pasa el tiempo, vemos un nuevo escándalo y digo que no va a esperar, seguro. Las hará en el momento en que, desde el punto de vista personal y nada más que personal, le interese más. Estamos en un país de 50 millones de habitantes a expensas de lo que le conviene a una persona.
P.- La izquierda radical está intentando unirse; no sé que impacto puede tener en Galicia. ¿La operación de Rufián puede tener algún impacto? ¿Va a haber un gallego votando a Rufián?
R.- No lo sabe ni Rufián. Ahora va a salvar a todo un país del cual no se sentía parte hasta hace nada. Es simplemente un cálculo para tener un buen resultado electoral, nada más, y para eso hace falta juntar cosas que tienen muy poco que ver. El Bloque en Galicia ha dicho que no, pero yo no sé, supongo que habrán hecho sus cálculos. Lo hacen para apuntalar un posible Gobierno de Pedro Sánchez. De llegar a algún tipo de acuerdo, en Galicia tendrían que hacerlo con el Bloque, porque el PSOE en Galicia es un partido residual. El segundo partido en Galicia es un aliado de Bildu. Es una operación de sillones y de intentar apuntalar a Pedro Sánchez.
P.- ¿Y qué cree que va a pasar con Yolanda Díaz?
R.- Yolanda Díaz tiene en su currículum ir acabando con las expectativas de los partidos de los que ha formado parte. En Galicia la conocemos bien. Los partidos que lideró ya no existen, pero ella sigue existiendo porque cambia a otro sitio, con lo cual supongo que va a intentar hacer eso. Otra cosa es que le dejen y que le digan: «Hasta aquí hemos llegado». La impresión es que ni siquiera sus teóricos aliados cuentan demasiado con ella. No sé dónde va a acabar. Yo lo que sé es cómo acaban los sitios donde ya estuvo: mal.
P.- ¿El Gobierno a veces pone trabas a esas inversiones que intentan instalarse en Galicia?
R.- El Gobierno no nos ayuda en general. Estamos a cuatro meses de que se acabe el plazo de inversión de los fondos Next Generation y todos esos miles de millones siguen como el primer día: sin convocar, sin manejar, sin distribuir. Si hubiéramos tenido los mil millones para Galicia, yo estoy seguro de que el panorama habría sido muy diferente. Se han reservado capacidades que luego no han ejercido. Eso es entorpecimiento, aparte de otros casos concretos donde nos enteramos de decisiones políticas que impiden la instalación de industrias. Los ministros vienen a Galicia y yo me entero de que están por los medios de comunicación, salvo honrosas excepciones, que contaría con los dedos de una mano y me sobrarían varios dedos. Cuando hay una decisión que afecta de un modo directo a la Xunta de Galicia, muchas veces nos la comunica en el Parlamento el portavoz del Partido Socialista. Me encantaría aplaudir cosas del Gobierno central en Galicia, porque eso al final sería bueno para Galicia, pero, por desgracia, no puede ser.
P.- ¿Se siente maltratado por el Gobierno central?
R.- No creo que se trate a Galicia como se merece. La actual ministra de Vivienda, cuando era portavoz, me llamó por teléfono para decirme que iban a recurrir la ley de gestión del litoral que estábamos negociando con ellos. Cuando fui a ver al presidente del Gobierno le hablé de esto y me dijo: «Tranquilo, que esto lo vamos a negociar y vamos a llegar a un acuerdo». Esto es un ejemplo de la relación que hay. Ganamos en el Constitucional. ¿Esto mismo se lo harían a otras comunidades? Hay una desigualdad de trato enorme y Galicia, desde luego, no está bien tratada.
P.- El segundo problema que citan los ciudadanos cuando se les pregunta es la inmigración. ¿Cuál es su opinión, no solo sobre la regularización masiva que ha planteado el Gobierno, sino sobre esta cesión que ha conseguido Esquerra Republicana, que supongo que tendrá un impacto en Galicia, al pactar que no se va a regularizar a ningún inmigrante en Cataluña si no sabe catalán? ¿Se siente aliviado porque tendrán que aprender gallego?
R.- Sin comentarios. Yo no voy a poner como requisito para los inmigrantes que vengan a Galicia hablar gallego. Necesitamos que venga gente a Galicia y, en general, a todo el norte de España. Tenemos un problema de descenso demográfico y nosotros por primera vez estamos creciendo en población. El turismo necesita cubrir puestos de trabajo. Esto es una realidad, hagámoslo de forma ordenada. Nosotros tenemos una enorme ventaja en Galicia, que todos esos gallegos que se fueron nunca perdieron su vinculación y muchos tienen nacionalidad española. Los estamos trayendo desde hace años. Si vienen con niños, hay que escolarizarlos; si no tienen vivienda, hay que intentar dársela. Lo que no queremos es que vengan indiscriminadamente. Hemos pedido al Gobierno central que nos pase, igual que ya la tiene Cataluña y el País Vasco, la competencia para poder dar permisos de trabajo. Tardan dos años en tenerlos por una burocracia absurda. Nos comprometemos a darle el permiso de trabajo, y poner ese tipo de requisitos como el que exige Esquerra es no entender el problema y es el caldo de cultivo de los populismos demagógicos que se oponen por sistema y no quieren ir más allá. Supongo que a nosotros, como todo, nos lo pondrán dificilísimo.
«No creo que se trate a Galicia como se merece»
P.- ¿Qué defenderá Galicia cuando se plantee el debate de la negociación de la financiación autonómica?
R.- Defenderé que seguimos formando parte de un país llamado España. Somos solidarios entre todos los territorios y la sanidad y la educación tienen que ser homogéneas en todo el territorio. Eso supone que los recursos de todos se repartan entre todos. No puedo aceptar dos velocidades de negociación. Eso es lo primero que exigiré y, lo segundo, unos criterios claros. Una vez los aceptemos entre todos, discutiremos mucho. La mitad de los núcleos de población que existen en España están en Galicia y a esa gente hay que llevarle los servicios, el alcantarillado, la depuración, los servicios sociales. Cuando me reuní con el presidente del Gobierno en Moncloa me dijo que eso no se podía hacer porque no nos íbamos a poner de acuerdo. Tenemos que sentarnos hasta que nos pongamos de acuerdo y esto ya se hizo una vez y comprendo que es muy difícil. Pero es urgente. La ordinalidad es un disparate. La esencia de los nacionalismos, que España nos roba y que bien nos iría solos, no tiene ningún sentido.
P.- ¿Qué etapa va a ser más complicada para España: el sanchismo o el possanchismo?
R.- El sanchismo está siendo dificilísimo e interminable, insoportable. A un presidente del Gobierno al que ya casi todo le da igual, le va a suceder un presidente del Gobierno con enorme responsabilidad, sentido de la gestión pública y de honestidad. Tendrá que arreglar sabe Dios qué. Muchísimas de las cosas que sabremos cuando haya un cambio de Gobierno, a día de hoy, no las sabemos, las podemos intuir y ninguna nos parece buena. Ojalá me equivoque y la realidad va a superar nuestros peores presagios y todo eso habrá que arreglarlo. Pero ya salimos de otras, no sé si peores, pero igual de complicadas, no va a ser una etapa fácil.
P.- ¿Ha llegado el momento de introducir reformas electorales para que el sistema no quede en manos de los independentistas?
R.- Eso es una reforma que hay que hacer para favorecer la gobernabilidad. Nosotros hemos pedido en Galicia que gobierne la lista más votada. Los cálculos de Rufián y compañía no tienen nada que ver con favorecer gobernabilidad, lo que quieren es que no gobiernen otros y ellos no perder sus escaños.
P.- ¿Es partidario de meter a Vox en Gobiernos del PP?
R.- Mis compañeros están intentando hacer lo que legítimamente tienen que hacer: ganar las elecciones y querer formar Gobiernos. Pero hay que ver el resultado de las elecciones y hay que ser responsable. Si alguien quedó primero y otros quedaron terceros, ni siquiera segundos, hay que ser consecuente en la formación de Gobierno. Desde fuera es muy fácil decir las cosas que se dicen cuando piensas que no se van a tener que cumplir, es muy fácil decirle a todo el mundo lo que todo el mundo quiere oír porque estás fuera del Gobierno. Hay que preguntarle a la otra parte. La estabilidad y la gobernabilidad son muy importante.
P.- ¿Cree que debería dimitir el ministro del Interior por el escándalo del DAO?
R.- Está diciendo que no se enteró absolutamente de nada. Nadie le dijo nada, nadie le contó nada. Le dejó que cometiera ese error para que ahora se queme. Creo que hay que explicar si realmente hubo maniobras para que esto no saliera, para taparlo. Hay muchísimas cosas que, a día de hoy, hacen que la posición del ministro sea muy insostenible.

P.- ¿La estabilidad en Galicia se refleja en la llegada de capital extranjero?
R.- Nosotros estamos creciendo; toda España está creciendo en general. En Galicia estamos reduciendo mucho el diferencial que teníamos con el resto de España. Migrantes que están retornando se quedan con la boca abierta de los cambios que ven. La estabilidad política favorece. Nos quieren convencer de que es mejor no tener presupuestos que tenerlos, porque así actúas con más libertad. Galicia tiene una enorme oportunidad, consolidando nuestro sector primario, somos la primera potencia pesquera regional en Europa. Todo eso hay que modernizarlo. Quiero aprovechar las enormes oportunidades que se le abren a Galicia ahora respecto a energías renovables y sector minero. Tenemos un enorme potencial porque las industrias que necesitan energía se van a instalar donde la tengan cerca. Hay que darle facilidades al que quiere venir, ponerle alfombra roja. Es un empeño que tengo en esta legislatura, no dejar pasar una sola oportunidad de inversión. Varios inversores vienen a hablar con nosotros atraídos por nuestra estabilidad política, lo que quieren son facilidades.
P.- ¿Qué está haciendo Galicia para intentar que la gente pueda acceder a una vivienda?
R.- Hay ahora mismo 4.000 viviendas de promoción pública, propiedad de la Xunta. Me he comprometido a que en cuatro años haya 8.000, el doble. Hasta el año 30 queremos hacer 2.000 más, es decir, pasar de 4.000 a 10.000 en seis años y en cuatro años 4.000 y luego 2.000 más. Después, favorecer la promoción público-privada con carácter social, que haya promotores que, con una ayuda de la Xunta de Galicia, puedan construir. Eso ya sería construcción privada y ahí queremos hacer 20.000 más. Yo podía haber hecho lo que hace el presidente del Gobierno, decir 160.000 y, seis meses después, 170. En Galicia siempre estás un poco a expensas de la climatología. Luego hay otras medidas para ayudar a la gente joven con esa parte del aval que les hace falta para la hipoteca que no pueden conseguir; ayudar a los ayuntamientos a que rehabiliten viviendas que llevan desocupadas, en ruina mucho tiempo para que pueda vivir gente. Mi Gobierno va a hacer 4.000 viviendas.
P- ¿Para cuándo la conexión de AVE entre Vigo y Oporto?
R.- Cuando quieran los dos países. Una inversión de mil millones de euros es muy respetable, pero nada que ver con la que tiene que hacer Portugal, que tiene que traer un tren desde Lisboa a la frontera. No se está haciendo absolutamente nada. Después de mi reunión con el alcalde de Oporto, me dijo que lo había hablado con el ministro de Infraestructuras y que por qué no hacíamos una reunión en abril donde estuvieran los ministros portugués y español y decidiéramos qué hacer. España, a este ritmo, hasta dentro de 12 años no va a poder hacer las obras, porque yo sé lo que tarda la contratación y los proyectos administrativos. En Portugal empezaron hace cuatro años y en España no han empezado todavía. Lo único que recibí, esa misma noche, fue un tuit del ministro de Fomento diciendo que no me he enterado de nada y que qué pena doy. No me sorprendió, creo que no vale la pena ni contestarle.
P.- El año que viene es año Xacobeo, ¿por qué deberíamos ir a Galicia?
R.- El Xacobeo es un elemento potentísimo. En el año 1993, un presidente llamado Manuel Fraga, hizo la red pública de albergues de la Xunta. Una promoción brutal para que la gente venga andando, como si fuera la Edad Media. Esto es un trabajo conjunto del cual todos nos podemos beneficiar y 2027 va a ser el gran año de la promoción. Hace dos semanas hicimos un acto de llamamiento a patrocinadores del Xacobeo y la respuesta fue magnífica. Podemos hacer muchas cosas por toda España, es una enorme oportunidad.
