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Política

El entierro de Franco en el cementerio de El Pardo, la última aparición pública de Tejero

«¡Qué cojones tiene, señor Tejero!», le espetó un joven en 2019 en Mingorrubio entre gritos de «prensa manipuladora»

El entierro de Franco en el cementerio de El Pardo, la última aparición pública de Tejero

El teniente coronel Antonio Tejero en octubre de 2019 cuando se trasladaron los restos mortales de Franco al cementerio de El Pardo. | David Fernández (EFE)

Hace seis años se produjo la última aparición pública del principal golpista del 23-F, el teniente coronel Antonio Tejero. Fue el 24 de octubre de 2019, con motivo del traslado de los restos mortales de Francisco Franco del Valle de los Caídos al cementerio de El Pardo-Mingorrubio, donde se congregaron más de 300 nostálgicos de la dictadura. Habían pasado casi 44 años después de su solemne entierro en blanco y negro. Aquel día se produjo el camino inverso en color: a hombros de sus familiares y en el mismo féretro en el que fue inhumado en noviembre de 1975, los restos del dictador salieron de la basílica de Cuelgamuros al filo de la una de la tarde rumbo a su nueva morada.

Ya en la explanada y tras la bendición del entonces prior del Valle, Santiago Cantera, sus nietos y bisnietos lanzaron un «viva Franco» que retumbó en todo el Valle. La exhumación se prolongó durante dos horas y media, más de lo previsto por el Gobierno en sus planes organizativos. Los trabajos para sacar los restos del dictador del altar de la basílica comenzaron después de un pequeño incidente con Francis Franco, el nieto más conocido del dictador y que intentó entrar en el lugar con una bandera preconstitucional. Tuvo que dejarla en la entrada.

Pasados 45 minutos del inicio de la exhumación, los marmoleros contratados para el histórico evento retiraron sin incidencias la losa de 1.500 kilos de granito blanco con cuatro gatos hidráulicos. La imagen que se encontraron los presentes fue la misma con la que terminó el sepelio de 1975. El féretro estaba dañado pero intacto, con la misma bandera con la que se le inhumó. El doble ataúd de madera y zinc seguía igual.

La familia del dictador decidió mantener el féretro original con el que fue enterrado. Ese momento fue el más delicado de la exhumación. Los operarios tuvieron que asegurar el ataúd para su extracción de la fosa de hormigón y plomo en la que había permanecido desde entonces. La extracción del féretro de Franco duró más de media hora y el prior Cantera ofició un breve responso cuando el ataúd salió de la fosa. La comitiva de familiares cubrieron el féretro con una especie de sudario, colocaron un estandarte con la cruz laureada de San Fernando que pertenecía a la familia y, sobre él, una corona de laurel con lazos con los colores de la bandera de España.

A las 12:45 horas llegó el momento de recorrer los 260 metros con el féretro a hombros desde el altar hasta la puerta de la basílica. Los familiares de Franco se turnaron en ese largo y sombrío pasillo para transportar los restos del dictador hasta la explanada soleada. Unos minutos antes de la una de la tarde, los restos de Franco cruzaban el umbral de la puerta por última vez. La caja con los restos de Franco era portada a hombros por ocho familiares varones, mientras que el resto les seguía a paso lento, hasta depositar el féretro en un coche. Fue en ese momento cuando se escuchó en la explanada del Valle el grito de «¡Viva España, Viva Franco!».

A medio kilómetro del cementerio de El Pardo-Mingorrubio se congregaron a esa hora los nostálgicos del régimen. La mayoría portaba banderas constitucionales, porque las del anterior régimen no están permitidas en concentraciones que exalten la figura del dictador. Después de cantar el ‘Cara al sol’ en varias ocasiones y de corear «Franco, Franco, Franco» como en tiempos del Caudillo, la llegada de Tejero inflamó a los presentes.

Fue el momento de mayor tensión, con vivas al guardia civil golpistas, quien caminó entre la gente con dificultad y de la mano de uno de sus hijos. «¡Qué cojones tiene, señor Tejero!», le espetó un joven de los congregados entre gritos de «prensa manipuladora» y el lanzamiento de objetos contra las cámaras de televisión.  Tras recorrer una cincuentena de metros, la Policía paró a los Tejero y les conminó a echarse a un lado para que la concentración no se les fuese de las manos. El golpista encontró refugió en un banco mientras sus seguidores le animaban desde el otro lado de la calle.

Poco antes de las 14:00 horas aterrizó el helicóptero con los restos de Franco en el helipuerto junto al cementerio de Mingorrubio. El féretro permaneció aún un rato en el interior del aparato a la espera de asegurar la integridad del féretro durante el traslado al panteón. Así que los familiares del dictador no accedieron al camposanto hasta una hora más tarde. Allí se celebró una homilía a cargo del sacerdote Tejero, hijo del golpista, y el prior Cantera. La inhumación de los restos de Franco se produjo en torno a las 15:30 horas y a su término, la familia leyó un comunicado y los nostálgicos se acercaron al nuevo mausoleo. A escasos 50 metros de la reja de entrada, los presentes rezaron un rosario entre banderas franquistas y una fuerte presencia policial.

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