Sánchez recupera el «no a la guerra» y exige a Trump el fin de las hostilidades en Irán
El presidente del Gobierno ha asegurado que España no será «cómplice» pese a las «amenazas de alguno»

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez.
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha dejado clara su postura ante el ataque de Estados Unidos e Israel a Irán: «No a la guerra». El líder del Ejecutivo se ha mostrado muy contrario a la agresión de la Administración estadounidense al régimen de los ayatolás y ha recordado cómo EEUU «nos arrastró» a la guerra de Irak, un «regalo del trío de las Azores», que originó un «mundo más inseguro y peor».
«No a la quiebra del derecho internacional. No a asumir que el mundo solo puede resolver sus problemas con bombas. No a repetir los errores del pasado. No a la guerra. El mundo, Europa y España ya han estado aquí antes», ha incidido el presidente del Gobierno, antes de pedir el cese inmediato de las «hostilidades». «Así es cómo empiezan los graves problemas de la humanidad», ha remarcado.
Sánchez ha pedido a la ciudadanía prepararse para una escalada que no se sabe hasta donde puede llegar. El presidente ha defendido que «no vamos a ser cómplices de algo que es malo para el mundo, (…) simplemente por las amenazas de alguno». «El Gobierno de España está con quien tiene que estar», ha reiterado, asegurando que España está acompañada por otros gobiernos que se amparan en «valores» comunes.
El líder del Ejecutivo se ha mostrado contundente a la hora de condenar la intervención en Irán, de la que ha dicho que detrás de ella se esconde «el humo» de algunos países «para ocultar su fracaso y llenar los bolsillos de unos pocos» y ha pedido «no podemos jugar a la ruleta rusa con el destino de millones de personas». Sánchez ha pedido, por tanto, el fin de las hostilidades y aplicar el derecho internacional. «La ciudadanía española no apoyó la dictadura en Irak pero tampoco la guerra», ha reiterado.
Igualmente, ha repudiado al régimen de los ayatolás aunque ha señalado que su existencia no puede permitir desatar un conflicto como el actual y ha pedido una solución diplomática inmediata. «La pregunta no es si estamos o no a favor de los ayatolás, nadie lo está, la pregunta es si estamos o no del lado de la legalidad internacional y por tanto de la paz». Ello, ha dicho, no significa ser «ingenuo» sino precisamente lo contrario. «Ingenuo es pensar que la solución es la violencia, es pensar que las democracias brotan de las ruinas. Esta posición no es en absoluto ingenua, es coherente», ha señalado.
Sobre la amenaza comercial concreta que lanzó ayer Donald Trump, Sánchez ha remarcado que España «cuenta con los recursos neceeario para hacer fernte a esta crisis; tenemos la capacidad y la voluntad política». También se ha referido a los españoles que se encuentran en Oriente Próximo y ha señalado que el servicio exterior y el ejército «están trabajando día y noche» para poner en marcha dispositivos de evacuación para poder repatriar a los ciudadanos españoles que quieran hacerlo, «pueden tener la certeza de que vamos a ayudarles y de que vamos a traerles de vuelta a casa».
La comparecencia del líder del Ejecutivo se ha producido después de que el presidente Trump amenazase a España con cortar los lazos comerciales, una vez el Gobierno ha impedido a Estados Unidos usar las bases de Morón y Rota como parte de sus operaciones en la guerra de Irán.
«España está siendo terrible, he pedido cortar todos los acuerdos con España», señaló este martes el mandatario estadounidense, desde el Despacho Oval tras reunirse con el canciller alemán, Friedrich Merz. Trump tachó de «poco amistosa» la postura de España de no permitir usar las bases en suelo nacional para lanzar la ofensiva contra Irán. «No tiene un gran liderazgo, es el único aliado de la OTAN que no acordó llegar al 5% y de hecho no pagan ni siquiera el 2%. Vamos a cortar todo el comercio», apuntó.
En este sentido puso en duda que España pueda vetar el uso de las instalaciones militares. «Podemos usarlas cuando queramos, podemos volar y usarlas, nadie nos va a decir [lo contrario]», incidió. «España no tiene absolutamente nada que necesitemos, excepto su gente. Tienen buena gente».
