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Política

«Panchitada histórica» o «remigración»: los mensajes que el Gobierno persigue por «odio»

El Ejecutivo de Pedro Sánchez reporta cada mes 35.266 «mensajes de odio» en redes, la mayoría sobre inmigración

«Panchitada histórica» o «remigración»: los mensajes que el Gobierno persigue por «odio»

La ministra de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, Elma Saiz, durante la primera Cumbre Internacional contra el Odio. | Fernando Sánchez (EP)

El Gobierno ha anunciado a bombo y platillo Hodio, una herramienta con la que pretende abundar en su campaña de monitorización de los «discursos de odio» en las redes sociales. Pedro Sánchez pretende con esta iniciativa —según ha afirmado en la primera Cumbre Internacional contra el Odio, celebrada este miércoles— que «la vergüenza cambie de bando», y que las redes sociales dejen así de ser un «arma de polarización masiva» en donde abundan los mensajes de odio.

¿Qué es lo que el Gobierno considera un mensaje de odio? Para responder a esta pregunta hay que consultar los boletines de monitorización del odio en redes sociales que publica mensualmente el Observatorio Español del Racismo y la Xenofobia (Oberaxe), dependiente del Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones. El último, correspondiente al pasado mes de enero, ofrece un ramillete de ejemplos sobre los comentarios que el observatorio persigue. De estos, casi todos tienen que ver con el racismo: «certificado panchitada histórica»; «remigración inmediata»; «licenciado en techo de chapa y espalda mojada [traducción literal del término ‘wetback‘ del inglés, en referencia a cómo los inmigrantes tienen la espalda mojada después de vadear el río Grande]»; «no hay moro bueno»; «violadores y asesinos siempre musulmanes»; «con el führer ya serían jabón»; etc.

Tan solo en enero de 2026, el Gobierno detectó un total de 35.266 contenidos reportables, según su baremo, por discurso de odio en redes sociales. De estos, la mayoría tienen que ver con los inmigrantes. «En enero, la hostilidad en redes sociales se dirige principalmente a las personas del Norte de África, concentrando el 69% de los contenidos analizados», reza el boletín de Oberaxe, que denuncia que las personas musulmanas concentran el 15% y las latinoamericanas, el 9%.

El observatorio dependiente de Elma Saiz se centra, en definitiva, en señalar contenido referente a los inmigrantes. «Los contenidos que deshumanizan a las personas de origen extranjero continúan siendo los más frecuentes», lo que, a su juicio, «contribuye a la normalización de actitudes hostiles hacia los grupos diana». Sobre estos, también se fiscalizan los contenidos que los presentan «como un riesgo para la seguridad». El problema, como siempre con estos asuntos, está en el baremo, y de los ejemplos se evidencia que se mezclan insultos graves y amenazas con otros de tono pretendidamente cómico.

Graves y leves

Entre los graves, se encuentran algunos ejemplos sin duda censurables, violentos, como aquellos que rezan «tres tiros y al pozo», «a estos putos chimpancés toca martillarles la cabeza» o «decreto ley para matarlos sin consecuencias penales». Por otro lado, hay ejemplos más grises que se consideran igualmente mensajes de odio, como «panchitada histórica», que hace referencia a actitudes propias de los «panchitos», un término despectivo utilizado con cierta frecuencia hacia los hispanoamericanos.

El 36% del contenido que se señala son «imágenes, vídeos, memes o lenguaje codificado», como los comentarios que acompañan «remigración inmediata» con el emoticono de un avión, que, a juicio de Oberaxe, se utiliza «para reforzar las narrativas hostiles y discriminatorias». La mayoría de denuncias, en definitiva, surgen de «la instrumentalización de la inseguridad ciudadana para reforzar narrativas xenófobas y racistas» a partir de «episodios que se utilizan como catalizadores para difundir estereotipos negativos sobre las personas de origen extranjero».

El último episodio que ha servido de «catalizador» para comentarios censurados por el Gobierno es la regularización masiva de 500.000 inmigrantes, que finalmente serán al menos un millón. «Esta medida ha generado un incremento significativo de mensajes de carácter racista y xenófobo, con comentarios que menosprecian o deshumanizan a las personas migrantes», tales como: «Nos invade una raza», «solo vienen a robarnos» o «van a venir a violar a nuestras hijas».

Cruzada contra las RRSS

Las críticas que ha cosechado Oberaxe son por su criterio subjetivo sobre qué constituye un discurso de odio. Pero el Gobierno quiere dotar al Observatorio de una nueva herramienta, Hodio, con el objetivo de, más allá de detectar mensajes y censurarlos, analizar la presencia, evolución, amplificación y alcance de estos discursos, elaborando un ranking público para comparar plataformas, señalando las que peor lo hagan a juicio del Ejecutivo de Pedro Sánchez.

Este, durante su intervención en el World Governments Summit celebrado el pasado mes de febrero en Dubái, defendió la necesidad de reforzar la regulación sobre las grandes plataformas tecnológicas para limitar abusos en el entorno digital. Entre las propuestas que entonces mencionó figuraban restringir el acceso a redes sociales a menores de 16 años mediante sistemas efectivos de verificación de edad y tipificar nuevas conductas relacionadas con la manipulación de algoritmos o la amplificación deliberada de contenidos ilícitos. En ese contexto, Hodio se presenta como una pieza más dentro de una estrategia más amplia de intervención pública en el ecosistema digital.

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