El PSOE contempla ya una victoria en «votos pero no en escaños» en Castilla y León
Sus ‘trackings’ registran un ligero repunte socialista, subidas puntuales del PP y un freno en las expectativas de Vox

El expresidente José Luis Rodríguez Zapatero, el presidente Pedro Sánchez, el candidato a lehendakari, Eneko Andueza.
El PSOE ha decidido ir con todo a las elecciones en Castilla y León. Pedro Sánchez, José Luis Rodríguez Zapatero, Óscar Puente y Carlos Martínez serán las estrellas que compartirán el cartel del mitin central de cierre de campaña esta noche en Valladolid. Una apuesta a lo grande bajo la que se esconde un movimiento que detectan los trackings internos: el repunte en la movilización del electorado progresista motivado por el «No a la guerra». Un movimiento que ha insuflado notable optimismo al equipo de campaña socialista, donde contemplan incluso la posibilidad de ganar «en votos pero no en escaños» en las elecciones del próximo domingo en Castilla y León, según revelan fuentes socialistas a THE OBJECTIVE.
Una posibilidad remota, pero «no imposible», según los datos que se registran en las encuestas internas en Castilla y León, en las que se detecta un ligero repunte de la intención de voto del PSOE, un estancamiento con subidas puntuales para el PP y un freno en la expectativa electoral de Vox. Eso explica que los socialistas hayan elegido la ciudad más poblada de la región, Valladolid, para cerrar la campaña. El mayor caladero de votos, pero también donde «los escaños salen más caros», porque es necesario alcanzar un mayor número de sufragios para hacerse con un procurador más en el parlamento autonómico. El contrapunto para el PSOE es Soria, ciudad natal y en la que ejercía como alcalde el candidato, Carlos Martínez, y donde los escaños salen más baratos por número de habitantes. A la pujanza socialista en la ciudad se le suma la caída de Soria Ya, formación localista que podría pasar de tres a solo un representante. En los pronósticos socialistas, uno lo recogería el PSOE y el otro Vox.
En términos generales, no hay movimientos abruptos en las tendencias demoscópicas, y los que se detectan lo hacen en una tónica estable: de subida en el caso de PP y PSOE, de freno en el de la formación de Santiago Abascal. Ocurre también con las últimas encuestas publicadas por las casas de encuestas privadas: Alfonso Fernández Mañueco mejoraría algo sus resultados, tanto en porcentaje de voto como en escaños, mientras que Carlos Martínez se mantendría en la representación obtenida hace cuatro años, en los comicios de 2022. Según las encuestas internas que tienen a disposición los partidos, la distancia entre ambos estaría entre los cuatro puntos porcentuales y los cuatro escaños, si bien el PSOE rebaja la distancia al «empate técnico», medio punto de porcentaje de voto y tres escaños.
El «talismán» ZP
Esto explica que el PSOE haya diseñado un cierre de campaña a lo grande, recuperando la colaboración compartida entre el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y quien fuera su gurú electoral en Castilla y León, José Luis Rodríguez Zapatero. Una decisión que se tomó «hace días» y que el PSOE ha querido reservarse como baza hasta el final para movilizar al electorado progresista e insuflar moral a la tropa socialista. En un comunicado, los socialistas anunciaron este jueves su cartel de final de campaña para el viernes a las 18.00 en Valladolid. Una hora temprana que permitirá a los cargos del partido acudir al acto multitudinario con los presidentes y, posteriormente, trasladarse a sus provincias para buscar el revulsivo en sus respectivos territorios.
Sánchez ha querido contar con Zapatero como «talismán» para movilizar el voto socialista, como ya ocurrió en la campaña de las elecciones generales del 23-J del 2023. Como adelantó THE OBJECTIVE, la participación de Zapatero en la campaña surgió de la federación castellanoleonesa, pero también del propio expresidente del Gobierno, tras su comparecencia en la comisión del caso Koldo en el Senado, donde aseguró que iría «a tope» en la contienda electoral para apoyar la gestión del actual gobierno socialista. Su primer mitin tuvo lugar la semana pasada en León y el pasado miércoles en Segovia. El exmandatario español, sobre quien pesan serias sospechas de su participación en el rescate de Plus Ultra —cuyo supuesto testaferro cobró la misma cantidad de la aerolínea de capital venezolano que luego transfirió a Zapatero y a sus hijas (450.000 euros)—, ha utilizado sus capacidades oratorias para remontar las perspectivas electorales socialistas en Castilla y León.
La guerra reactiva al PSOE
En las últimas intervenciones, Zapatero azuzó el fantasma de la guerra de Irak, de su victoria en las elecciones en 2003 tras prometer la retirada de las tropas y hasta en su capacidad de ganar las elecciones gracias al movimiento de la ‘zeja’. En su mitin en Segovia cargó contra las formaciones de derechas, PP y Vox, por ser «valientes con los inmigrantes y sumisas con Trump y Netanyahu», habida cuenta de que las formaciones de Alberto Núñez Feijóo y Santiago Abascal van, a su juicio, a rebufo de los postulados de EEUU e Israel ante la guerra iraní.
Los socialistas aseguran que el «No a la guerra» funciona y está sirviendo para reactivar la movilización del votante progresista, lo cual podría suponer un «fracaso» en la estrategia del PP de visibilizar una concatenación de derrotas encadenadas tras la debacle de Extremadura y Aragón, y la posibilidad de que se repita en Castilla y León el próximo domingo. Las fuentes socialistas consultadas están convencidas de que existe «una posibilidad» de hacer tambalear la victoria del PP de Alfonso Fernández Mañueco o, en el peor de los casos, de que el resultado entre PP y PSOE sea lo suficientemente ajustado como para que Carlos Martínez y Pedro Sánchez lo puedan vender como una victoria.
