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Política

Sondeos del PSOE auguran un «cataclismo» en Andalucía: Montero solo obtendría 25 escaños

Nadie tiene dudas de que la candidata a la fuerza cosechará el mayor fracaso histórico del partido en su histórico feudo

Sondeos del PSOE auguran un «cataclismo» en Andalucía: Montero solo obtendría 25 escaños

María Jesús Montero y Pedro Sánchez en el Senado. | EP

Hay consenso generalizado en el PSOE en que las elecciones andaluzas van a ser un auténtico varapalo, no solo por la trascendencia que tienen los comicios en la federación más grande del partido, la que más diputados aporta al Congreso (24) y el tradicional granero de votos de la organización, sino por la magnitud de la derrota. Nadie tiene dudas de que la candidata a la fuerza, María Jesús Montero, cosechará el mayor fracaso histórico del PSOE, actualmente situado en los 30 escaños de su predecesor, Juan Espadas, en junio de 2022. La encuesta interna en poder del PSOE andaluz confirma sus peores presagios. Según revelan a THE OBJECTIVE fuentes del PSOE de Andalucía, el último sondeo interno sitúa a la candidata socialista a la Junta entre los 25 y los 27 escaños.

Fuentes socialistas consultadas por este periódico son pesimistas sobre las perspectivas de una candidata que aún no se ha entregado en cuerpo y alma al territorio, habida cuenta de que todavía sigue ejerciendo de vicepresidenta primera del Gobierno, ministra de Hacienda y vicesecretaria general del PSOE. Una permanencia que ha granjeado las críticas de un PSOE andaluz sumido en la resignación, porque la tendencia, lejos de remontar, sigue a la baja. De hecho, los pronósticos más pesimistas de los socialistas andaluces llegan incluso hasta los 23 diputados en el parlamento.

La resignación dominante se torna en indignación en el caso de los prebostes del partido en Andalucía, donde responsabilizan al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, de la esperada debacle porque «manda a Montero a ser destruida con total humillación. No nos puede triturar así». Y más cuando el partido lleva reclamando desde la elección de Montero como secretaria general, en febrero de 2025, que abandonara el Consejo de Ministros para dedicarse al territorio e intentar remontar el resultado del PSOE erigiéndose en alternativa al Gobierno de Juan Manuel Moreno Bonilla.

Montero recogerá el acta: «¿A dónde va a ir?»

En lugar de ello, su permanencia como ministra de Hacienda y su defensa de postulados como la financiación singular de Cataluña en el nuevo modelo de financiación autonómica han hundido aún más las expectativas de voto socialista; evidencia de que «Pedro Sánchez solo está pensando en las generales», aun a riesgo de perder y estrellarse en todos los territorios, incluso en los de mayor tamaño. De confirmarse los pronósticos de estos sondeos, los socialistas andaluces creen que «María Jesús [Montero] no puede recoger el acta y no se quedará en la oposición».

Sin embargo, en Moncloa niegan la mayor y aseguran que «claro que se quedará como líder de la oposición» en Andalucía porque, después de una derrota en las urnas, «no puede volver a la vicepresidencia del Gobierno ni a la vicesecretaría general. Se quedará como Pilar (Alegría) en Aragón». Las fuentes gubernamentales consultadas descuentan que Montero cosechará un sonado fracaso, pero pronostican que «el PSOE ganará las elecciones generales en Andalucía». Como en el caso de Castilla y León, el cálculo del Ejecutivo tiene una lectura nacional y se centra en que el auge de Vox permitirá acortar la distancia entre PP y PSOE, favoreciendo un cambio en la primera fuerza en esta comunidad autónoma. En las generales del 23-J de 2023, el PSOE se situó a tres puntos del PP (33,48% frente a 36,41%); una distancia que se sitúa dentro del margen de error, lo que permite a Moncloa hablar de «empate técnico».

El PSOE-A: «Ya es demasiado tarde»

La base de su optimismo es que en los comicios de hace tres años, Vox se situó en el 15,32% de voto, muy lejos de los resultados cosechados en las últimas elecciones en Extremadura (16,9%), Aragón (17,9%) y Castilla y León (18,9%). La «actualización» de los resultados actuales de la formación de Santiago Abascal, junto con los 500.000 votantes más que suele sacar el PSOE en generales respecto a las autonómicas en Andalucía, es la base de estas cuentas que permiten albergar optimismo. Como en el caso de Castilla y León, Sánchez utiliza las convocatorias electorales en los territorios como una gran encuesta de la que extraer los datos para aplicar su propia cocina de cara a lo que verdaderamente le importa: las elecciones generales en 2027.

De la extrapolación de los resultados en Castilla y León, los estrategas socialistas calculan que podría conllevar que el PP perdiera hasta un tercio de sus escaños en las generales, seis de los 18 parlamentarios que aportaron los populares al Congreso de los Diputados en las últimas elecciones generales. Una estimación que trasladó el pasado lunes Pedro Sánchez a su equipo para calmar los ánimos tras quedar en segunda posición en esta comunidad autónoma. En Andalucía están haciendo la misma lectura de los microdatos de sus sondeos, sin preocuparse de que la número dos del Ejecutivo y del PSOE será arrasada en las urnas dentro de dos meses si no es capaz de revertir la tendencia. Y la sensación generalizada en el PSOE andaluz es que «ya es demasiado tarde».

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