Sumar ve una «maniobra de Moncloa» detrás de la 'alianza' de Podemos y Rufián
Los morados se adelantan a los partidos de la coalición con un planteamiento que les obliga a posicionarse

Irene Montero con Gabriel Rufián. | Europa Press
Podemos lo ha vuelto a hacer. Una vez más, el núcleo duro del partido morado ha movido ficha antes que sus posibles aliados o contrincantes. A través de un pacto con el programa de la mañana de TVE, Irene Montero y Gabriel Rufián han anunciado que celebrarán un acto conjunto en Barcelona el próximo 9 de abril. El acto tendrá como lema «Què s’ha de fer?» (¿Qué hay que hacer?), en clara referencia al libro que escribió Lenin entre 1901 y 1902 sobre la organización y la estrategia a seguir por un partido revolucionario, titulado Qué hacer. Más allá de las referencias históricas, para Podemos el acto conjunto con Rufián representa un escaparate para volver a intentar dirigir la agenda pública. Sumar se ha quedado literalmente descolocado por ese movimiento.
A lo largo de la mañana del jueves, después del anuncio del acto conjunto, que en cierta medida alinea a Podemos con los esfuerzos de Rufián de aglutinar las propuestas de las izquierdas para evitar una fragmentación ante las derechas, Irene Montero ha defendido que es «muy buena idea» la posibilidad de hacer tándem electoral con Rufián para las generales. La eurodiputada de Podemos ha deslizado esa posibilidad en su entrevista televisiva y ha hablado de «hacer equipo» con el portavoz de ERC en el Congreso.
Pero el entorno de Rufián —sobre todo en ERC— enfría con contundencia esa opción, que podría calificarse de intento de nueva coalición. ¿A qué responde, o qué motiva, entonces, el anuncio de Irene Montero? Podemos aplaude la iniciativa porque considera que le devuelve una relevancia pública perdida tras los batacazos electorales (con menos del 1% en Aragón y Castilla y León). Como publicó en exclusiva este diario el 11 de marzo, en el partido morado ya se estaba hablando de la necesidad de asumir su debilidad y buscar fórmulas para llegar a acuerdos unitarios en la izquierda. Pero, ¿con quién? La realidad obliga a considerar pactos con los partidos que conforman Sumar, es decir, IU, los Comunes catalanes, Compromís y Más Madrid.
Obligar a Sumar a posicionarse
El problema es que estas formaciones han recibido con enorme reticencia el anuncio de Irene Montero y Rufián. Varias fuentes consultadas en esos partidos ponen pegas a la iniciativa. Muchos ven en ella un «fuego artificial» que aspira a posicionar a Podemos en una parrilla de salida para pactos en la izquierda. Al moverse primero, Podemos obliga a los demás partidos a situarse, bajo una presión mediática que irrita al grueso de los dirigentes de los partidos de Sumar consultados.
Es más: para muchos, todo esto responde a una «maniobra» orquestada desde la Moncloa para forzar a los partidos a su izquierda a un entendimiento antes de que se celebren las próximas elecciones generales. El interés de Sánchez, en efecto, es que a su izquierda solo actúe una formación o coalición de partidos para evitar la pérdida de escaños a favor de la derecha en las circunscripciones medianas y pequeñas. Y recuerdan que ese anuncio se plantea en un momento de máxima tensión interna entre el PSOE y sus socios de Gobierno, donde van in crescendo las voces que piden una salida de los ministros de Sumar del Ejecutivo.
Según estas fuentes, la iniciativa de Podemos es eminentemente táctica, aunque también revela los temores de los morados a quedarse solos durante los próximos comicios generales. Podemos lo apostó todo a un enfrentamiento con Sumar que planteaba la salida de Íñigo Errejón y Yolanda Díaz de cualquier ecuación electoral. Con ambos dirigentes fuera de la primera línea, los morados ven ahora márgenes para llegar a pactos, aunque saben que las direcciones de los principales partidos de la alianza de Sumar (todos menos Compromís) no quieren en realidad volver a pactar con Podemos.
Sin comentarios desde Sumar
De esta manera, y con el visto bueno de la Moncloa, Podemos emplea una táctica con dos derivadas posibles: forzar por la vía de los hechos a los demás partidos de Sumar a alcanzar un acuerdo con ellos, siendo este beneficioso para Montero por lanzar la ofensiva, o culpar a los demás partidos de Sumar de defender la idea de la unidad, pero solo como fórmula retórica, y acusarles así de connivencia con las derechas.
Todo ello, según los dirigentes de Sumar consultados, a través de algo parecido a una pinza entre la Moncloa y el partido de Montero y Pablo Iglesias (algo que Sumar teme desde hace meses, como desveló este diario). Es relevante recordar el silencio del grueso de la cúpula de los partidos de Sumar tras el anuncio de Montero. Los principales responsables de estos partidos prefirieron callar este jueves. Incluso ante el ofrecimiento de Podemos de empezar a dialogar para las elecciones autonómicas andaluzas, antes que para las generales. La única que quiso comentar la noticia del encuentro con Rufián fue la ministra socialista y candidata in pectore del PSOE a la Junta, María Jesús Montero: «Vamos a ver lo que ellos programan, pero eso no es una mala noticia si lleva consigo que Sumar y el resto de formaciones políticas de izquierdas estén también bajo ese paraguas».
