Sumar escenifica un choque con Sánchez para evitar el debate sobre la salida del Gobierno
Entre la «performance» y el «show», los de Díaz intentan mostrar firmeza según la vía propuesta por Mónica García

La ministra de Sanidad, Mónica García. | EP
Sumar escenificó el pasado viernes algo parecido a un choque con el área socialista del Gobierno de Pedro Sánchez. La desavenencia duró un poco más de dos horas, el tiempo en el que los ministros capitaneados por Yolanda Díaz obligaron a demorar la aprobación de las medidas extraordinarias contra la crisis económica derivada de la guerra en Irán para lograr un decreto que congele los alquileres separado de las demás iniciativas anticrisis. Los ministros de Sumar esperan así demostrar su contundencia a la hora de negociar medidas gubernamentales. El decreto específico sobre vivienda, sin embargo, difícilmente logrará sortear los vetos cruzados del Congreso de aquí a un mes. Podemos tacha la operación de «teatro».
Una «performance», una cuestión de «relato», un «show»… Dentro del propio espacio de Sumar, la maniobra orquestada por los ministros de Díaz no convence del todo. Fuentes parlamentarias dan a entender que los ministros mantuvieron en gran secreto ese planteamiento (o que por lo menos no todos fueron informados de ello). Pero califican ese pulso de «maniobra interna», es decir, de un movimiento para ofrecer a sus votantes y simpatizantes la sensación de que los ministros no acuden al Consejo de Ministros únicamente para salvar su cartera.
Los ministros de Sumar necesitan gestos. Después de los varapalos electorales, en algunas organizaciones de la coalición se han multiplicado las voces que piden una salida de sus representantes del Consejo de Ministros, tal y como publicó THE OBJECTIVE. Para intentar silenciar ese debate, los cinco ministros de Sumar decidieron dar algo parecido a un plantón a Sánchez: durante dos horas no se sentaron en el Consejo de Ministros y lograron finalmente un decreto sobre la vivienda separado de las demás medidas anticrisis.
Problema interno
Con el petróleo a más de 100 dólares el barril, el Gobierno intenta atajar una crisis que puede afectar a la economía nacional. Pero Sumar quería demostrar su capacidad de influencia en ese ámbito, intentando convencer a los socialistas de que aprobaran un sustancial bloqueo de los alquileres. Los de Yolanda Díaz plantearon la cuestión de la vivienda como un posible casus belli dentro del Ejecutivo (aunque después el ministro Ernest Urtasun sostuvo que nunca estuvo sobre la mesa esa ruptura). Los ministros de Sumar amenazaron con dinamitar el Consejo si no se aprobaba una congelación de los alquileres y la prohibición de desahucios. Se llegó a una solución salomónica, con un decreto específico, tal y como informó este diario a lo largo de la mañana del viernes. El decreto deberá tener la aprobación del Congreso en un plazo de 30 días, y aunque Sumar es consciente de que difícilmente superará los vetos cruzados de PNV y Junts per Catalunya, celebra lo ocurrido como una victoria.
El Gobierno, por su parte, llevará a la Cámara Baja las demás iniciativas, contando previsiblemente con el respaldo de la mayoría parlamentaria. Poco importa que el decreto sobre vivienda esté destinado al fracaso. Los de Díaz aseguran que quedan días para negociar con las fuerzas políticas, y han pedido a la «sociedad civil» movilizarse en favor de su propuesta. PNV y Junts difícilmente la apoyarán, pero Sumar podrá reivindicar no haberse quedado de brazos cruzados. El comentario lacónico de Podemos llegó a través del perfil en redes sociales de Pablo Echenique: «Tras las ‘presiones’ de Sumar, el Gobierno coloca la prórroga de los alquileres en un RDL aparte que será tumbado por el PNV y Junts». Para los morados, lo ocurrido en el Consejo de Ministros ha sido un «teatro».
Evitar la salida del Gobierno
El presunto plantón tiene esa explicación: una maniobra más política que técnica, según el enfoque propuesto a lo largo de los últimos días por la ministra de Sanidad, Mónica García, la principal dirigente de Más Madrid. En Más Madrid se escuchan cada vez más voces que piden salir del Gobierno de Sánchez. Lo mismo ocurre en partidos como Izquierda Unida, tal y como desveló este diario. Tanto ella como los demás ministros de Díaz son partidarios de evitar una crisis de Gobierno. Y buscan rebajar la tensión interna elevando el choque con los socialistas, pero sin que la sangre llegue al río.
El líder socialista, por su parte, tachó el plantón de «salseo» de «política del siglo XXI». Es decir, un teatrillo. Los menos críticos en Sumar matizan: «Sumar gana tiempo». Y sostienen que en el debate parlamentario las derechas quedarán señaladas si lo rechazan. Pero incluso para esas fuentes, la prioridad de los ministros de Díaz es frenar motines dentro de los partidos que les obliguen a dejar el Gobierno con tal de intentar relanzar las marcas electorales.
Tensión interna
Lo cierto es que Sumar afronta un momento de enorme tensión. La salida de Yolanda Díaz ha generado un «vacío de liderazgo» y los últimos ciclos electorales han revelado las contradicciones de formar parte de un Gobierno en el que Sánchez ha ido haciendo suyo el grueso de los planteamientos políticos de la izquierda radical. El movimiento repentino de Irene Montero, que ha anunciado un debate con Gabriel Rufián para abrirse a nuevos escenarios de alianzas, ha irritado a las direcciones estatales de los partidos de Sumar, que fundamentalmente no quieren acuerdos con los morados.
En todo ese embrollo, y ante la necesidad de levantar cabeza, Sumar decidió el viernes retrasar el Consejo de Ministros para alcanzar un acuerdo con el PSOE sobre vivienda. «Hemos conseguido un acuerdo para ampliar el escudo social incorporando la prórroga de los alquileres y el control a los márgenes empresariales», anunció Mónica García. «La prórroga por dos años de los contratos de alquiler» es una «conquista importantísima», añadió Pablo Bustinduy. «Para esto estamos en el Gobierno», dijo Yolanda Díaz. ¿Será esto suficiente para acallar a todos aquellos que internamente sostienen que la coalición con Sánchez ya no es rentable, y que la única manera de evitar la desaparición es salir del Ejecutivo?
