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Política

Sánchez castiga a Díaz aupando a Cuerpo y se aferra al «valencianismo» como arma electoral

El presidente elige a la Comunidad Valenciana como su gran «asidero» para compensar la derrota en Andalucía

Sánchez castiga a Díaz aupando a Cuerpo y se aferra al «valencianismo» como arma electoral

La vicepresidenta primera y ministra de Hacienda, María Jesús Montero, y el ministro de Economía, Comercio y Empresa, Carlos Cuerpo, a su salida de una sesión plenaria, en el Congreso de los Diputados. | César Vallejo Rodríguez (EP)

De la remodelación del Gobierno diseñada por el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, se desprenden varias lecturas. La primera, el perfil técnico, y no político, que elige para un Gobierno que encara el final de la legislatura. Un equipo económico «sólido, solvente y moderado», formado por Carlos Cuerpo y Arcadi España que, según fuentes de Moncloa consultadas por THE OBJECTIVE, obligará a cambiar el paso de los perfiles más duros de la oposición en las sesiones de control del Congreso. La elección de estos perfiles, para quienes Sánchez destacó palabras como rectitud, brillantez o compromiso, implica el descarte de los «grandes derrotados». La primera, la vicepresidenta segunda, Yolanda Díaz, que asiste al sorpasso de Cuerpo —por delante de ella en la jerarquía gubernamental como vicepresidente primero—, apenas unos días después de haberse enfrentado a él por el registro horario.

«Díaz se enfrenta a Cuerpo y dos días después [Sánchez] le asciende hasta la vicepresidencia primera», explican fuentes gubernamentales a este periódico. El pasado martes, Yolanda Díaz arremetió contra Carlos Cuerpo por intentar frenar su propuesta, tras el informe del Consejo de Estado contra la misma. «A pesar de los intentos del Ministerio de Economía, vamos a seguir adelante con el nuevo registro horario», afirmó en sus redes sociales. Hace unos meses, la vicepresidenta segunda llegó a acusar a Cuerpo de «ser muy mala persona» por negarse a reducir la jornada laboral. Sumar ya transmitía hace días su rechazo al ascenso del titular de Economía, al que consideran el más ortodoxo y derechista de sus compañeros de gabinete, motivo por el cual algunos creen que en el nombramiento hay una sutil desautorización y aviso a Díaz por parte del presidente del Gobierno.

Otro de los grandes derrotados es el actual ministro de Presidencia, Justicia y Relaciones con las Cortes, Félix Bolaños, situado en todas las quinielas como posible vicepresidente primero del Ejecutivo. Las fuentes gubernamentales consultadas descartaban su promoción como número dos del Gobierno por la renuencia de Sánchez a que Bolaños acumulara cuatro carteras y descuidara sus funciones como ministro negociador a poco más de un año del cierre del mandato de Sánchez. El titular de Presidencia, que ya ejerce como una suerte de vicepresidente en la sombra, se ha quedado a las puertas de consagrar su título.

El «valencianismo» electoral

La tercera lectura que hacen las fuentes socialistas consultadas hace referencia a la elección del dirigente valenciano Arcadi España. El ya ex secretario de Estado asciende a ministro de Hacienda y confirma las sospechas del PSOE de que «la Comunidad Valenciana va a ser el gran asidero electoral de Pedro Sánchez», según anticipan fuentes socialistas. En un contexto de derrotas encadenadas —en Extremadura, Aragón y Castilla y León—, y a las puertas de la previsible debacle en Andalucía, Pedro Sánchez se aferra al «valencianismo» electoral con la elección de un nuevo perfil procedente de la federación valenciana del PSPV. El de Arcadi España se suma a los nombres de la ministra de Ciencia y candidata socialista en la Comunidad Valenciana, Diana Morant, la delegada del Gobierno en Valencia, Pilar Bernabé, y la secretaria de Organización del PSOE, Rebeca Torró.

Según explican estas fuentes socialistas, «Pedro pone todos los huevos en la cesta de la Comunidad Valenciana» como gran apuesta electoral porque aspira a que este territorio le sirva para compensar las derrotas de otros territorios en los que su posición queda reducida a cifras meramente marginales frente a la suma de las derechas, que oscila entre el 55 y el 60% de los votos. El plan de Moncloa es conquistar la plaza valenciana, la cuarta federación del PSOE y donde se concentra una parte importante de su electorado. Las elecciones en la Comunidad Valenciana se celebrarán en mayo de 2027, coincidiendo con las municipales y quizás también con las generales, ya que Moncloa sigue barajando la idea de un superdomingo electoral para disparar la movilización.

Esta posibilidad le serviría para compensar la más que previsible derrota que se producirá en Andalucía, donde las encuestas internas del PSOE hunden a la candidatura de María Jesús Montero hasta los 25-27 escaños, como adelantó THE OBJECTIVE. Una debacle que, según las citadas fuentes, «está anticipando implícitamente el presidente» al apostar tan claramente por la Comunidad Valenciana como nuevo granero de voto. El PSOE ve alguna posibilidad de conquistar el tradicional feudo del PP tras la gestión de la dana por parte de Carlos Mazón, todavía vívida en el recuerdo de los valencianos. Y, por ello, tras Cataluña como principal apuesta electoral, la apuesta valenciana es percibida como un trampolín para camuflar la sangría del voto socialista.

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