The Objective
Castilla y León

El PSOE aguanta el tipo a costa de la izquierda y con un candidato alejado del sanchismo

Carlos Martínez ha mostrado su malestar: «No me gusta perder ni al futbolín y nos la han marcado desde la defensa»

El PSOE aguanta el tipo a costa de la izquierda y con un candidato alejado del sanchismo

El candidato del PSOE a la Presidencia de la Junta de Castilla y León, Carlos Martínez. | Concha Ortega Oroz (Europa Press)

Son las primeras elecciones en las que los socialistas suben su representación electoral desde las elecciones generales del 23-J de 2023. El PSOE rompió anoche una tendencia de derrotas concatenadas en Extremadura y Aragón, con una subida de casi un punto porcentual y dos escaños más que en los comicios de 2022. Sin embargo, lo que a priori podría interpretarse como una buena noticia para Pedro Sánchez tiene una lectura interna poco beneficiosa para la estrategia territorial del presidente del Gobierno. Según las fuentes socialistas consultadas por THE OBJECTIVE, el resultado de Carlos Martínez es el premio al candidato menos sanchista de cuantos se han presentado a la cita con las urnas, un dirigente «con perfil propio», que ha mantenido una línea argumental diferenciada, tanto en materia de financiación autonómica como en su oferta a apoyar a la lista más votada, lo cual es una enmienda al mantra funcional del sanchismo del ‘no es no’ y el muro contra las derechas.

Quizás por ello, la lectura desde Moncloa fue menos entusiasta que la de Ferraz. Si en el PSOE hablaban de «un muy buen resultado para el PSOE», en el Gobierno rebajaban la euforia. Fuentes gubernamentales destacan la subida de casi 10.000 votos más, obviando el hecho de que aumente la distancia con un PP que crece cuatro puntos porcentuales e impide a Vox conquistar el umbral psicológico del 20%. «Lo importante es que el PP sigue siendo rehén de la ultraderecha», se consuelan los socialistas con un resultado que «no está mal». Rompiendo con sus hábitos, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, quiso esta vez felicitar en X al ganador de las elecciones y manifestó su orgullo porque Carlos Martínez haya podido demostrar que el PSOE es «la única alternativa para el cambio en Castilla y León». «Seguiremos trabajando por el futuro de todas y todos».

En la misma línea apocada se pronunció el candidato socialista, Carlos Martínez, al filo de las 23.00 de este domingo. «No me gusta perder ni al futbolín y nos la ha marcado desde la defensa», se lamentó en tono derrotista tras reconocer: «No me gusta mentir cuando no es necesario… No estoy contento». Martínez se congratuló por los «buenos resultados», pero dejó entrever su abatimiento porque «nos hemos quedado a poco, pero no hemos llegado al final. En esta primera baza no tenemos cartas; en la segunda, todas. Vamos a por ellos».

Carlos Martínez: «Nos daban por amortizados; no lo estábamos»

El candidato socialista no escondió su pena, mayor incluso de la esperada en sus filas, aunque también se felicitó y agradeció a su equipo de campaña haber conseguido mejorar las expectativas: «Nos daban por amortizados y no lo estábamos. No solo somos un partido histórico, sino que hemos sabido permear el territorio y entender lo que pasaba en cada una de las provincias. Lo que duele en Zamora, duele en Soria y en Valladolid». Sin embargo, Martínez obvió el hecho incontestable de que la distancia entre el PP y el PSOE se amplía desde los 16.700 votos de 2022 hasta los 58.400 actuales.

Una de las claves que mejor permiten visualizar por qué este resultado es digno pero no bueno, es al analizarlo en términos de bloques ideológicos, atendiendo al comportamiento electoral del espacio a la izquierda del PSOE. El PSOE fagocita a su izquierda, pero no consigue aglutinar a toda la izquierda ni capitalizar la desaparición de Podemos ni la merma de los partidos regionalistas como Soria Ya. El dato más gráfico de ello es que la candidatura del PSOE sube un 0,74%, pero no consigue arañar el 4,36% de voto que Podemos se deja respecto a su representación de hace cuatro años.

La explicación a ello se encuentra en que el PSOE rentabiliza mejor sus votos, en algunos casos, con peores resultados. Por circunscripciones, es interesante que los socialistas obtienen peores resultados en Valladolid, Burgos y Palencia, donde dejan de ser la primera fuerza. Pero consigue camuflar esa pérdida de posicionamiento gracias a que obtienen dos escaños más: en Soria y en Segovia, pero también con peores resultados. En Segovia obtiene un escaño pese a que cae en votos; y en Zamora pasa a ser segunda fuerza, donde en 2022 empató con el PP.

«Si Andalucía confirma la hecatombe, es el sanchismo»

En clave interna, fuentes socialistas alertan a THE OBJECTIVE de las consecuencias que acarrea el resultado de Carlos Martínez, tras dos debacles en Extremadura y Aragón, cuyas campañas estuvieron teledirigidas desde Moncloa. En este caso hablamos del candidato más diferenciado de la cúpula del Gobierno y el partido, quien se atrevió a criticar que «el resultado final de la propuesta de financiación autonómica», realizada desde el Gobierno de Sánchez, «es insuficiente e injusta»; quien ofreció en campaña al popular Alfonso Fernandez-Mañueco, que gobernara la lista más votada (en contra de los postulados de líder del PSOE que acuñó el ‘no es no’; y quien invitó a la némesis de Sánchez, el barón manchego Emiliano García-Page, -proscrito en los círculos gubernamentales y desterrado en la campaña de Aragón y Extremadura-, a participar en la contienda junto a él.

Las fuentes socialistas consultadas ponen de relieve que el resultado de Carlos Martínez evidencia la «mala estrategia de Pedro Sánchez con los candidatos ministros» que ha pulverizado a Pilar Alegría en Aragón y va en camino de hacer lo mismo con Maria Jesús Montero en Andalucía, Diana Morant en Valencia y Óscar López en Madrid. Los más neutrales se limitan a decir que «no queremos estrellas sino compañeros que conozcan los problemas de la gente. La tierra para quien se la trabaja». Los más críticos alertan de la siguiente convocatoria electoral: «Si Andalucía confirma la hecatombe, se confirmará que el problema ya es el sanchismo».

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