The Objective
Jorge Vilches

Menuda inventada de Sánchez

«Todo el entramado de engaños y huida deja al aire que el sanchismo es aferrarse al poder, primero para forrarse, y luego para eludir la acción de la justicia»

Opinión
Menuda inventada de Sánchez

Ilustración generada mediante IA.

Sánchez va a enfrentarse a la ristra escandalosa de casos de corrupción en la vía judicial de dos maneras. Ambas se van a utilizar una vez superado el primer dique de contención que componían el argumento de que no conocía a los imputados y el de que eran «bulos» procedentes de la «máquina del fango» de la «ultraderecha» y de sus «seudomedios». 

Esta barrera la han usado todos los que están ahora imputados, desde Mercedes González a Zapatero. Negaron el conocimiento personal y la existencia de reuniones periódicas, y ahora la investigación policial los desmiente. Mintieron con la esperanza de que ganar tiempo le serviría a las cloacas de Leire Díez y Santos Cerdán para chantajear personas, comprar voluntades y disolver cuerpos. Este plan comenzó en los «cinco días de reflexión» que se tomó Sánchez, que combinaba la creación de un relato negacionista y agresivo con la dilapidación de las instituciones que investigan la trama política y familiar del presidente. 

Fracasado su intento de dinamitar el Estado de derecho para ocultar sus delitos, el jefe de la banda, el «One», ha puesto en marcha, como decía, dos maneras para afrontar las causas por corrupción. La primera estrategia es decir que personalmente no sabía nada de la trama por muy cerca que estuviera de ella. Ya no puede negar que existía una mafia ligada a Ábalos, Cerdán o Koldo, ni unas cloacas dirigidas por Leire Díez, ni un lobby ilegal de Zapatero. No lo niegan sus socios de investidura ni de Gobierno. Por tanto, el siguiente paso es negar que conociera que existiera la trama. El objetivo es que sus votantes piensen que el cocinero no sabía que hubiera garbanzos negros en el cocido. 

Esta estrategia se fundamenta en la esperanza de que no haya pruebas de la jerarquía piramidal en la trama. Sueña con que no se encuentre ningún mensaje o referencia. Esto es imposible dado el carácter piramidal y dictatorial del PSOE y del Gobierno. En el Partido Socialista no se movía un papel sin conocimiento del «puto amo», y menos si implicaba dinero y relaciones con la UCO o la Fiscalía para salvar a Begoña, el Hermanísimo o la gente de confianza de Sánchez. Será muy difícil que cale el relato de que el rey de las cloacas no sabía que existía su reino. 

La otra vertiente de esta estrategia de la negación es ganar tiempo. El tiempo es oro para un tirano corrupto que está contra las cuerdas. Las semanas o meses que gane le pueden servir para convencer a la opinión pública —de ahí que haya dado una licencia de TDT a un grupo de sanchistas—, o maniobrar en las instituciones. La batalla del relato dará así una vuelta de tuerca. La idea es que, si hay que caer, que se caiga con estilo, como si fuera un ejercicio de gimnasia artística. 

«Los hechos son tozudos cuando la democracia funciona, y la nuestra todavía está en pie a pesar de los ataques del sanchismo»

Si la primera estrategia solo la va a usar en aquellos casos que afectan a exministros, a Zapatero y al PSOE, la segunda es más personal porque es de uso exclusivo para los casos de Begoña Gómez y del Hermanísimo. El argumento es que la derecha quiere destruir la imagen del «mejor presidente» que ha tenido España atacando a su familia. De ahí los publirreportajes sobre la ficticia situación económica y laboral, el feminismo, el paraíso ecosostenible en el que supuestamente vivimos o la matraca con su perfil anti-Trump en búsqueda de la «paz mundial». 

Al final, todo este entramado de engaños y huida deja al aire, una vez más, que el sanchismo es aferrarse al poder a cualquier precio, primero para forrarse y luego para eludir la acción de la justicia. Para esto se ha centrado en insultar a los investigadores, crear relatos ficticios y atacar a las instituciones desde las cloacas. Sin embargo, los hechos son tozudos cuando la democracia funciona, y la nuestra todavía está en pie a pesar de los ataques del sanchismo.

Hannah Arendt describió sin querer la situación que vivimos al decir que la mentira ya no consiste en ocultar la verdad, sino en fabricar imágenes y realidades alternativas para moldear la conciencia pública. Y que al final, lo que queda es el cinismo, la polarización y una ciudadanía incapaz de juzgar su mundo. Esta erosión del juicio —decía la filósofa— es una amenaza para la vida democrática porque destruye la comunidad política, justo lo que es y hace Sánchez.

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