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Política

El sanchismo se desmorona: afines a Sánchez en el PSOE ven «insostenible» llegar a 2027

Una corriente del PSOE sospecha que «Pedro nos va a joder las Navidades» y ve elecciones a finales de año

El sanchismo se desmorona: afines a Sánchez en el PSOE ven «insostenible» llegar a 2027

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez.

El PSOE es un mar de nervios de cara al Comité Federal del próximo sábado en Ferraz, 70. La mayoría de los integrantes del máximo órgano entre congresos sospechan que la cita «quedará en nada» y que las voces críticas se verán reducidas a la crítica sonora del barón manchego, Emiliano García-Page, quien previsiblemente solemnizará en la sala Ramón Rubial de Ferraz su petición a Pedro Sánchez de disolución de elecciones y convocatoria de elecciones generales, después de que el Congreso de los Diputados solicite formalmente al presidente del Gobierno que se someta a una cuestión de confianza.

Las últimas revelaciones sobre el expresidente del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero, la aparición de nuevas sociedades instrumentales a través de las cuales habría cobrado por actividades de lobby en Bolivia, los mensajes de WhatsApp con su secretaria Gertrudis y los regalos y reuniones que habría mantenido Zapatero con varios miembros del Gobierno en fechas clave han sumido al PSOE en un considerable baño de realidad. «El partido está en shock con ZP. La sensación es dramática», explican las fuentes socialistas consultadas por THE OBJECTIVE, que aseguran que «nadie se cree que no haya nada».

En este sentido, es relevante que se haya abierto la veda a la crítica al presidente del Gobierno por su defensa férrea al expresidente Zapatero, a quien mostró este miércoles su «confianza» en sede parlamentaria. «Nadie confía en Zapatero salvo él», sostienen diputados y cargos socialistas a este periódico. Igualmente, critican la desconexión de la realidad sobre los casos de corrupción que afectan al Ejecutivo: «Esto es insostenible, insoportable. No podemos sostenerlo más».

Ultimátum del PNV

Quienes suscriben estas afirmaciones no forman parte del sector crítico, sino que se integran entre los denominados «sanchistas de primera hora», los fieles escuderos que suscriben las tesis del lawfare y que, sin embargo, admiten que no es sostenible una situación como la actual. Estas fuentes fijan un horizonte electoral muy claro: elecciones generales en 2026. «Es imposible que lleguemos a 2027», e incluso se atreven a aventurar: «Nos va a joder las Navidades», ante la posibilidad de que el presidente del Gobierno disuelva las Cortes a principios de septiembre, cuando se constate que no hay posibilidad de sacar adelante los Presupuestos Generales del Estado. El primer aperitivo lo tendrá este mes de julio, cuando se someta a votación el techo de gasto, antesala de los Presupuestos, en el pleno del Congreso.

Tanto en el Gobierno como en el partido se constata una realidad incontestable: «Los socios han empezado a virar» por sus necesidades apremiantes de que el presidente Sánchez tome nota y anticipe las elecciones antes de su cita con las urnas en las municipales y autonómicas de mayo del 2027. «El PNV tiene un terror absoluto a [llegar] a las municipales sin que el sanchismo haya resuelto su factura, porque EH Bildu se lo va a comer». Tres cuartos de lo mismo pasa con Junts, que «ha optado por la vía Starmer: que el Gobierno siga, pero con otro», como anticipo a la caída del Ejecutivo. 

«Pedro ya no puede ser candidato»

En Moncloa hay una honda preocupación de que una convocatoria electoral en febrero/marzo de 2027, demasiado cercana a la cita de las municipales, pudiera suponer un doble fracaso por el escaso margen para la recuperación porque «salir tocado» de las generales podría dar la puntilla al PSOE en las municipales, sacrificando el proyecto de la fuerza municipalista del PSOE, santo y seña del partido. Las dudas se han instalado en un partido que empieza a clamar por dar pasos urgentes que permitan amortiguar el golpe: «Ya no hay sensación de fin de ciclo, es que quedan meses y la situación es agónica, los equipos están agotados». Y la moral de la tropa, con casos diarios de corrupción, está hundida y expectante ante el próximo sobresalto. El temor: que de aquí a finales de julio habrá más sorpresas y que el jaque mate sea antes de lo previsto por el equipo del presidente, donde ya no hacen esfuerzos por disimular que el rey está desnudo.  

Es el resultado de un sentir interno que responde a la convicción de muchos —algunos en sus propios equipos— de que «Pedro ya no puede ser candidato» o «por lo menos debería anunciar que no se volverá a presentar como secretario general del PSOE». El partido espera un anuncio de Sánchez este sábado en el Comité Federal o, en su defecto, un gesto: «Que anuncie que no se presentará; está quemado, que despeje la duda». Piden una señal de que es consciente de lo que está pasando y no está braceando como el boxeador noqueado en el cuadrilátero. «Pedro no llega», sostienen quienes le han apoyado hasta ahora y siguen haciéndolo, aunque cada vez con menor convicción. «Se le ve tocado con lo de Begoña», esgrimen sus cercanos, acusando el desgaste acumulado del «jefe», que se ha hecho evidente en el Hemiciclo esta semana. «Se ha equivocado con todo el mundo…». La lista es demasiado larga: Ábalos, Koldo, Cerdán, Leire… No obstante, todos en el PSOE son conscientes de que Zapatero es la pieza de caza mayor y que, de confirmarse lo investigado, arrastrará a Sánchez en su caída. La cuestión ya no es si ocurrirá, sino cuándo

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