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Nutrición

María de Lluc, dietista, sobre un desayuno saludable de hotel: «Huevos y bacon, vale; pero para hacerlo mejor optaría por estos cereales y evitaría tomar zumos»

Incluir proteína, buena fibra, fruta fresca y evitar los alimentos muy procesados siempre es recomendable

María de Lluc, dietista, sobre un desayuno saludable de hotel: «Huevos y bacon, vale; pero para hacerlo mejor optaría por estos cereales y evitaría tomar zumos»

Buffet de desayuno. | Pexels

El verano es la época del año por antonomasia para darnos a los excesos, especialmente cuando estamos de vacaciones. Dejar de trabajar unos días es una patente de corso para dormir mal, pasarnos con lo que comemos y bebemos y olvidar algunas rutinas saludables que mantenemos en casa.

Quizá solo con la excepción de la Navidad, donde también nos entregamos a ciertos placeres, las vacaciones son la ocasión propicia para abandonar los buenos hábitos. Sobre todo, por ejemplo, si entramos en un hotel y de repente se abre ante nosotros el clásico buffet de desayuno, tentándonos con una infinidad de productos.

Algunos, porque normalmente no los tenemos a mano, y otros, porque no nos apetece prepararlos en el día a día, surgen en un horizonte peligroso. Al menos, si lo miramos desde el punto de vista nutricional. Determinados enemigos habituales de la dieta brotan casi de la nada desde esos mostradores. Todo un reto, pero por eso conviene saber también a qué debemos prestar atención en esta ecuación.

Lo dejó claro la dietista María de Lluc en su cuenta de Instagram, explicando a qué hacer caso –y a qué no– cuando entramos en un buffet de desayuno. Es evidente que, si lo vamos a hacer solo un día, no pasa nada, pero convertirlo en rutina durante dos o tres semanas nos puede pasar factura. La parte buena es que en los buffets de desayuno de hotel suele haber cada vez más opciones saludables. E, incluso, siempre las había habido, pero nunca les prestábamos atención.

Cuáles son los aliados de nuestro desayuno en un hotel

Te quieras cuidar o no; estés vigilando tu peso o simplemente apuestes por no comer tanto, el desayuno de un hotel puede ser más práctico de lo que crees. En THE OBJECTIVE, además, hemos hablado varias veces de lo importante que es desayunar bien y de cómo hacerlo correctamente.

La fruta fresca siempre es un elemento fundamental en este tipo de desayunos. ©Pexels

No obstante, insistió en una realidad: «Viajar no debería significar dejar de cuidarte ni vivir con culpa alrededor de la comida». En su opinión, se trataría de «aprender a elegir dentro de lo que hay, adaptarte al contexto y disfrutar del desayuno sin complicaciones».

Cómo hacer un buen desayuno en vacaciones

Que haya proteínas, que haya fibra, fruta fresca y que los hidratos de carbono sean complejos son siempre buenas noticias. Como también lo es meter frutos secos con moderación en esta primera hora del día. Como es lógico, en la otra parte de la balanza está todo lo que no corresponde con esos mantras. Algo que, incluso, recomienda la Universidad de Harvard.

Por ejemplo, María de Lluc insistió en que la fruta «entera o cortadita, siempre es una maravilla», aunque advirtió de que lo que «evitaría más son los zumos». Tampoco hay que temer a las proteínas ni a ciertos elementos que a veces criticamos, como el huevo o los quesos.

«Fiambre de pavo, jamón serrano y queso podríamos tomar», contó, para después hacer un inciso en determinados tipos de fiambre con muchas mezclas de ingredientes por «la cantidad del porcentaje de carne en cuestión». Importa también que, por ejemplo, los hidratos de carbono, aunque vengan del pan, sean lo mejor posible. Por eso, insistió en que usemos panes integrales.

Respecto a clásicos platos calientes de buffet, comentó que «huevo revuelto y bacon podríamos también». No obstante, el bacon, como procesado, con precaución. Apenas un par de lonchas y no todos los días, alternándolo con otro tipo de proteínas, que pueden ser de origen animal o vegetal.

Donde sí hizo la cruz fue en abusar de los azúcares añadidos que podrían llegar en los cereales. «Si son solo copos de maíz, están perfectos, pero deberíamos ver si vienen azucarados», ilustró. Del mismo modo, le parece correcto incluir «copos de arroz, de trigo integral y de cebada».

Qué elementos evitar en el buffet de desayuno de un hotel

La bollería industrial no debería estar entre nuestras prioridades de un desayuno saludable de hotel. ©Pexels

Está claro que hay ciertos elementos sospechosos desde el punto de vista nutricional. Se trata, sobre todo, de evitar las calorías vacías. También de no consumir demasiados azúcares añadidos y, si incluimos grasas, de procurar que no sean saturadas ni demasiado abundantes en proporción al peso del producto. Entre lo que deberíamos poner con ciertas comillas en un desayuno estarían:

  • Alcohol.
  • Productos con muchos azúcares añadidos, como las mermeladas, jaleas, compotas o las cremas de cacao.
  • Frutas deshidratadas.
  • Batidos con base láctea y muchos ingredientes.
  • Determinados tipos de cacaos en polvo.
  • Zumos y néctares de frutas, especialmente si provienen de concentrados.
  • Grasas saturadas que no aporten otros nutrientes.
  • Dulces y productos de bollería industrial.
  • Barritas energéticas.

Por eso, ciertas pautas que dan especialistas como la nutricionista Blanca García-Orea no están de más. Recordó que «hacer mal el desayuno te hará sufrir picos de glucosa» y volveremos a tener hambre a mediodía, por lo que aparecerán más ganas de picar algo insano. Una realidad en la que también insistió Christopher Gardner, profesor de Medicina en la Universidad de Stanford.

Cómo se puede hacer un buen desayuno en un hotel

Si pensamos en cuidarnos, hay que recordar que el desayuno debería aportar alrededor del 20% de las calorías diarias . Como es lógico, además, debe ser equilibrado. Esto es, ni más ni menos, incluir hidratos, proteínas, grasa, fibra y otros micronutrientes de una manera lógica. Por ejemplo, si llevamos los hidratos a la palestra, es una buena idea tomar frutos secos, algún tipo de verdura u hortaliza –como tomates o champiñones– y, si incluimos panes, que sean integrales y lo más artesanos posible.

En cuanto a proteína, el abanico es más amplio, pero conviene dar prioridad a productos no procesados, incluir huevos –mejor pasados por agua que fritos– y apostar por alguna proteína no muy procesada que venga del pescado, como el salmón ahumado. Es decir, como explica la nutricionista Catherine Zuluaga, los huevos siempre en nuestro equipo. En cuanto a las grasas, la resolución del conflicto es sencilla. Aceite de oliva virgen extra, aguacate, frutos secos y algún pescado que contenga omega-3 nos pueden hacer ese favor.

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