La psicología sugiere que los ojos de las personas inteligentes se mueven de forma diferente cuando van a resolver un problema
La ciencia descubre que la forma en la que movemos los ojos al pensar puede revelar cómo funciona nuestro cerebro

Los movimientos oculares demostrarían quiénes son las personas más inteligentes | Freepik
Cuando intentamos resolver un problema, solemos pensar que todo ocurre dentro del cerebro. Sin embargo, una parte de ese proceso también puede verse, y de forma literal. La manera en la que movemos los ojos, cuánto tiempo fijamos la mirada o incluso cómo se dilatan nuestras pupilas podrían ofrecer pistas sobre si somos más o menos inteligentes, en lo que respecta a la capacidad para procesar información y resolver problemas.
Así lo sugieren varios estudios recientes, que han hallado diferencias significativas en los patrones visuales de las personas cuando se enfrentan a pruebas de razonamiento. La conclusión no es que exista una «mirada de persona inteligente», sino que la forma en la que exploramos visualmente un problema puede reflejar cómo funciona nuestro pensamiento.
La inteligencia también se muestra con los ojos
Uno de los estudios más relevantes sobre esta cuestión fue publicado en la revista científica PLOS ONE por un equipo dirigido por Enkelejda Kasneci, investigadora especializada en inteligencia artificial y seguimiento ocular de la Universidad de Tubinga. Los científicos analizaron los movimientos oculares de 315 personas mientras resolvían pruebas de inteligencia, es decir, aquellas relacionadas con la capacidad para razonar y encontrar soluciones óptimas.
La investigación, titulada Do your eye movements reveal your performance on an IQ test? A study linking eye movements and socio-demographic information to fluid intelligence, demostró que las personas que obtenían mejores puntuaciones tendían a mover los ojos de manera diferente.

Menos distracciones y una atención más eficiente
Los investigadores observaron que los participantes con mejores resultados realizaban más movimientos oculares rápidos y distribuían la atención de forma más eficiente. En lugar de detenerse mucho tiempo en elementos poco relevantes, exploraban visualmente la información total de una manera más estratégica.
Además, sus pupilas mostraban una mayor dilatación durante las tareas, un fenómeno asociado con un mayor esfuerzo cognitivo y una mayor implicación mental. Según los autores, estos patrones podrían ser «indicadores de la eficiencia del procesamiento y del esfuerzo mental invertido», lo que reflejaría que estas personas son más inteligentes.
La mirada permite anticipar quién resolverá mejor el problema
Uno de los hallazgos más sorprendentes fue que los investigadores lograron predecir, con asombrosa precisión, qué personas tendrían mejores resultados en las pruebas a partir de sus movimientos oculares.
Es decir, la forma en que los participantes movían los ojos proporcionaba información sobre las estrategias cognitivas que estaban utilizando antes incluso de conocer las respuestas.
La relación entre la mirada y la inteligencia, analizada por numerosos estudios
La investigación sobre este curioso dato sigue su curso. En 2025, un estudio presentado en el congreso internacional ETRA (Eye Tracking Research and Applications) halló que las personas con mayor flexibilidad cognitiva —una capacidad estrechamente relacionada con la inteligencia— modificaban sus patrones de movimiento ocular a medida que aumentaba la dificultad de las tareas. Los investigadores observaron que las personas con mayor capacidad de adaptación mental ajustaban mejor la forma de explorar visualmente un problema y eran capaces de cambiar de estrategia con más facilidad.
Pero las investigaciones más recientes van todavía más lejos. Un estudio publicado en 2026 en la revista JMIR Formative Research concluyó que la evolución de las fijaciones y las oscilaciones oculares constituye un indicador fiable de la eficiencia del procesamiento cognitivo y del control de la atención, lo que, a fin de cuentas, está relacionado con la inteligencia.
El trabajo, realizado inicialmente en personas con deterioro cognitivo leve, comprobó que la optimización progresiva de los movimientos oculares estaba asociada con una mejora de la atención y una mayor eficiencia en el procesamiento de la información. Sus autores sostienen además que la mirada puede convertirse en una herramienta clave para estudiar cómo funciona el cerebro y cómo cambian sus capacidades cognitivas.
Los ojos, una ventana al cerebro
La idea de que los ojos reflejan la actividad mental no es nueva. Desde hace más de un siglo, neurocientíficos y psicólogos han estudiado la relación entre los movimientos oculares y la toma de decisiones. Una revisión publicada por la Universidad de Columbia describía los ojos como «una ventana a los procesos de decisión humanos». Y todo porque el movimiento ocular refleja algo más que una simple búsqueda visual: revela qué información consideramos importante, dónde concentramos nuestra atención y cómo organizamos mentalmente un problema.

Las investigaciones más recientes van en la misma dirección. Una revisión de 2024 publicada en Behavior Research Methods concluyó que el movimiento ocular se ha convertido en una herramienta fundamental para estudiar procesos cognitivos como la atención, la memoria y la percepción. Según sus autores, las oscilaciones de los ojos permiten conocer, en cierta medida, cómo funciona el cerebro.
¿Se puede saber si alguien es inteligente por sus ojos?
Los científicos son prudentes. Estos hallazgos no significan que la inteligencia pueda medirse simplemente observando la mirada de una persona, ni que exista una forma concreta de mover los ojos que convierta a alguien en más inteligente.
La inteligencia, de hecho, sigue siendo un fenómeno complejo en el que intervienen factores biológicos, educativos y ambientales. Sin embargo, lo que está claro es que las investigaciones apuntan a que la forma de mirar sí ofrece información valiosa sobre cómo procesa el cerebro la información.
Cuando una persona está concentrada, intentando recordar algo o buscando una solución, sus ojos también trabajan. Y eso es precisamente lo que cada vez más estudios parecen confirmar: que la manera en que movemos la mirada no es aleatoria. Detrás de cada fijación y de cada movimiento rápido de los ojos se esconden mecanismos relacionados con la atención, la memoria y la capacidad para resolver problemas. Y todo ello, en cierta medida, está relacionado con la inteligencia.
