Stephen Hawking: «Incluso la gente que afirma que no podemos hacer nada para cambiar nuestro destino mira antes de cruzar la calle»
Una invitación a pensar cómo, incluso en un mundo cada vez más calculado, la última palabra sobre la vida la tienes tú

Stephen Hawking | Inteligencia artificial
«Incluso la gente que afirma que no podemos hacer nada para cambiar nuestro destino, mira antes de cruzar la calle». Con esta frase, Stephen Hawking resumió una de las grandes contradicciones que acompañan al ser humano desde hace siglos: si todo está predeterminado, ¿qué sentido tienen nuestras decisiones?
La cita aparece en el libro Agujeros negros y pequeños universos (Black Holes and Baby Universes and Other Essays), publicado en 1993. Concretamente, forma parte del capítulo «¿Está todo determinado?» (Is Everything Determined?), basado en una conferencia que el físico británico impartió en la Universidad de Cambridge a comienzos de la década de 1990.
El origen de una de las frases más célebres de Hawking
Aunque formulada con el característico humor de Hawking, la reflexión encierra una cuestión filosófica profunda. Durante siglos, científicos, teólogos y pensadores han debatido si el universo funciona como una maquinaria perfectamente programada o si existe espacio para la libertad individual. Hawking abordó este dilema desde la perspectiva de la física moderna, una disciplina que ha transformado radicalmente nuestra comprensión de la realidad.

La popularidad de la cita radica precisamente en su capacidad para condensar una discusión compleja en una imagen cotidiana. Todos entendemos la necesidad de mirar antes de cruzar una calle, incluso cuando debatimos sobre conceptos tan abstractos como el destino o el libre albedrío.
La idea del determinismo alcanzó su máxima expresión con la física clásica de Isaac Newton. Según esta visión, si se conocieran con exactitud todas las condiciones iniciales del universo y las leyes que lo gobiernan, sería posible predecir cada acontecimiento futuro. El matemático francés Pierre Simon Laplace llevó este razonamiento al extremo al imaginar una inteligencia capaz de conocer todas las partículas del cosmos y calcular su evolución con absoluta precisión. Bajo esta perspectiva, el futuro estaría escrito desde el inicio de los tiempos y las decisiones humanas serían simplemente el resultado inevitable de una cadena de causas y efectos.
Sin embargo, el desarrollo de la mecánica cuántica durante el siglo XX introdujo nuevos matices. A escala subatómica, los fenómenos no siempre pueden describirse de forma completamente predecible, y la incertidumbre pasó a formar parte de la ecuación científica, cuestionando la idea de un universo totalmente determinado.
Hawking dedicó buena parte de su carrera a explorar los límites del conocimiento humano sobre el cosmos. Sus investigaciones sobre agujeros negros, la expansión del universo y la naturaleza del tiempo contribuyeron a replantear algunas de las preguntas más importantes de la ciencia contemporánea.
Lo que realmente quería decir Stephen Hawking
La famosa frase sobre mirar antes de cruzar la calle ilustra una paradoja práctica. Incluso quienes defienden que todo está predeterminado continúan actuando como si sus decisiones tuvieran consecuencias. Nadie se expone deliberadamente al peligro argumentando que el destino ya ha decidido el resultado.
La reflexión de Hawking encuentra eco en algunas de las ideas defendidas por la psiquiatra Marian Rojas Estapé, quien sostiene que, aunque nuestra biología, las emociones y el entorno condicionan parte de nuestro comportamiento, las personas conservan una importante capacidad de decisión. Y es que en sus intervenciones suele insistir en que la voluntad puede entrenarse y que la forma en que respondemos a las circunstancias influye directamente en nuestro bienestar y en el rumbo de nuestra vida.
Esta visión puede apreciarse en conferencias y entrevistas como Cómo hacer que te pasen cosas buenas, donde explica cómo la gestión emocional, los hábitos y la capacidad de elegir conscientemente nuestras respuestas desempeñan un papel clave en el desarrollo personal. Desde esta perspectiva, al igual que sugería Hawking con su célebre metáfora de cruzar la calle, las personas actúan cada día como si sus decisiones tuvieran un impacto real sobre su futuro.
Más de treinta años después, la frase de Hawking sigue vigente. En una era marcada por la inteligencia artificial y los algoritmos capaces de predecir comportamientos, el debate sobre la libertad individual continúa abierto. Sin embargo, más allá de cualquier teoría, el mensaje de fondo es claro: eres dueño de tus decisiones y de la forma en que eliges vivir tu vida.
