Luis Zamora, nutricionista: «No todos los yogures son buenos ni sanos: los bebibles, por ejemplo; es mejor buscar otras opciones»
En el desayuno hay algunos de estos ejemplos que parecen más sanos de lo que realmente son

Cuchara con yogur. | Pexels
Cuando hablamos de nutrición, siempre hay algunos alimentos que cargan con un sambenito difícil de evitar. Otros, sin embargo, parecen tener una patente de corso que les permite, desde su pedestal, sentar cierta cátedra. Es evidente que hay productos más relevantes nutricionalmente que otros, pero también que puede haber determinadas referencias con una buena prensa algo inmerecida.
Precisamente, esto es lo que denunció en cierta manera el nutricionista Luis Zamora en sus redes sociales, poniendo el foco sobre todo en el desayuno. Un territorio propicio, a decir verdad, para que haya pifias más o menos recurrentes. Entre las más sonoras, por ejemplo, seguir con el mantra de que es la comida más importante del día, cuando todas lo son.
Pero aún hay más. Se puede hacer un desayuno que, aun siendo saludable, se nos vaya de las manos y acabe sobrecargado. Quizá no lo convierta en malo per se, pero sí puede suponer añadir más calorías de las que necesitaríamos. Por eso, entre otras razones, el nutricionista acuñó el término de «falsos saludables» para referirse a ciertos productos o a ciertas mezclas de productos.
Poniendo cara en el desayuno a los «falsos saludables»
Aunque no todo es igual al hablar de falsos saludables y conviene coger con pinzas el término, sí merece la pena comprender que no siempre dos elementos buenos multiplican sus beneficios. Un ejemplo que puso Zamora fue el de determinados desayunos recurrentes en la cultura española y de los que hemos hablado a menudo en THE OBJECTIVE, como por ejemplo al poner en el mapa desayunos altos en proteína y fibra.

«Cuando hacemos la tostadita con jamón y le echamos un poquito de aceite… Parece saludable, pero es que el jamón ya es un alimento rico en grasas», advirtió. «No significa que sean malos, pero es un exceso de grasas», remarcó. Algo que también puede pasar con un desayuno que es tendencia desde hace unos cuantos años.
«Lo mismo pasa con el aguacate con aceite», ilustró. «Las tostadas con aguacate, que ya es rico en ácido oleico, y luego más aceite de oliva, que también es rico en ese ácido, son un exceso de grasas», aclaró. Puede que sean cardiosaludables, pero suponen un exceso de calorías en la primera comida del día.
Evidentemente, no hay macronutriente que no esté expuesto a ese dilema. Siguiendo con los desayunos, Zamora puso frente al espejo a otro clásico: «huevos con jamón de York o con pavo». «Es un exceso de proteínas. Está bien comerlas, pero hay que hacerlo en todas las comidas», resumió. «No hay que pegarse un atracón en el desayuno y luego no hacerlo», remató. Por eso, no está de más hacer caso a una de las recomendaciones de la nutricionista Ana Quintas, que insistió en que «si tomas frutas en el desayuno debes añadir una buena porción de proteínas».
Qué sucede con el yogur y otros falsos saludables
En el perfil de falsos saludables volvemos a encontrar esos alimentos simpáticos y con buena reputación que no siempre son tal. O que, en determinados casos, se valen del parecido con un producto más sano y mejor avalado para colarse en nuestra dieta. Uno de ellos, muy evidente según Luis Zamora, es «el muesli, que no hay que confundir con la granola, rica en sal y azúcares».
Bajo el mismo prisma, también apuntó a otro de esos clásicos que debería pasar a la lista de sospechosos habituales: el yogur bebible. Aparentemente, el yogur es un elemento muy neutro si se concibe como tal. Una pequeña cantidad de proteínas, otro tanto de grasa y algo de azúcares, pero también una buena fuente de calcio muy fácil de consumir. Tras el telón, el fantasma del yogur bebible se apodera de una imagen similar, pero edulcorada. Y nunca mejor dicho.

«Los yogures bebibles, sobre todo muchas veces los que saben a plátano o a fresa, vienen con mucho azúcar», indicó Luis Zamora, aconsejando que se busquen «los que no tienen azúcar o los naturales». Otro de esos elementos azucarados que han entrado poco a poco con un perfil de sano, al menos según Zamora, son «las barritas de cereales y las barritas proteicas», a las que consideró «un snack con una gran campaña de publicidad deportiva». De ellas lamentó que sean «ricas en azúcares» y que se parezcan «más a un snack dulce que a otra cosa».
El factor azúcar es así de relevante, igualmente cuando consideramos el desayuno como una comida particularmente dulce. Son muchos los elementos de esta índole que elevan nuestro pico glucémico y el azúcar en sangre como mermeladas, cremas de cacao o miel, cuando en algunos casos su consumo debería ser mucho más moderado.
