Fernando Mora, psiquiatra: «Si un pensamiento negativo se te ha metido en la cabeza y no puedes acabar con él, tu solución es el ejercicio 'La otra cara de la moneda'»
La clave para pasar de quedarse bloqueado en una preocupación a descubrir una manera diferente de gestionarla

Fernando Mora | Instagram
Los pensamientos negativos forman parte de la experiencia humana, pero cuando una preocupación se instala en la mente y da vueltas una y otra vez, entrando en un blucle, puede acabar afectando al estado de ánimo, a la capacidad de concentración e incluso al bienestar general. Para combatir este fenómeno, el psiquiatra Fernando Mora propone una sencilla técnica de reflexión que ha compartido a través de sus redes sociales y que bautiza como «La otra cara de la moneda».
Según explica el especialista, este ejercicio ayuda a neutralizar los pensamientos negativos recurrentes y a contemplar las situaciones desde una perspectiva diferente. La propuesta destaca por su sencillez, ya que únicamente requiere papel, lápiz y unos minutos de tiempo.
Un ejercicio para romper el círculo de los pensamientos negativos
La técnica parte de una idea fundamental: muchas veces tendemos a centrarnos exclusivamente en los aspectos negativos de aquello que nos preocupa. Un problema laboral, una discusión con un familiar o una situación personal complicada pueden ocupar todo el espacio mental disponible, impidiendo valorar otros matices o posibles aprendizajes.
Para poner en práctica el ejercicio, Mora recomienda dibujar una tabla compuesta por dos columnas y cuatro filas. A partir de ahí, el proceso se divide en cuatro pasos que invitan a analizar la situación de forma estructurada.
En la primera fila, la persona debe identificar con claridad cuál es el problema o la situación que le preocupa. El objetivo es definirla de manera concreta y evitar que permanezca como una sensación difusa en la cabeza. Puede tratarse de una discusión con alguien cercano, una decisión importante o una dificultad en el trabajo.
La segunda fila está destinada a describir cómo ha afectado esa situación y qué emociones está generando. Aquí se trata de poner nombre a los sentimientos, ya sea tristeza, enfado, frustración, miedo o ansiedad. Este paso permite tomar conciencia del impacto emocional que está teniendo el problema.

Los cuatro pasos del método ‘La otra cara de la moneda’
La parte más relevante del ejercicio llega en la tercera fila. Mora invita a reflexionar sobre los posibles beneficios o aprendizajes que pueden surgir de la experiencia. Algunas preguntas pueden servir de guía: «¿Qué puedo aprender de esta situación?», «¿Hay algo positivo que pueda sacar de ella?» o «¿Me está ayudando a desarrollar alguna habilidad o fortaleza?».
Lejos de minimizar los problemas, esta fase busca ampliar la mirada. No se trata de negar el malestar ni de obligarse a pensar en positivo, sino de identificar aspectos que habitualmente pasan desapercibidos cuando la preocupación monopoliza la atención.
Finalmente, en la cuarta fila, la persona debe escribir una nueva versión de la situación. Esta reformulación debe centrarse en los aspectos positivos detectados y en los posibles beneficios extraídos del proceso de reflexión. El objetivo es construir una narrativa más equilibrada, que incluya tanto las dificultades como las oportunidades de aprendizaje o crecimiento.
Entrenar la mente para cambiar de perspectiva
Según explica el psiquiatra, este ejercicio funciona como un entrenamiento mental. De la misma manera que los músculos se fortalecen con la práctica constante, el cerebro también puede desarrollar nuevas formas de interpretar la realidad. «Tu cerebro es como un músculo», señala Mora. Por eso, cuanto más se practique este método, más sencillo resultará encontrar perspectivas alternativas ante los problemas cotidianos y evitar quedar atrapado en bucles de pensamiento negativo.
Aunque la técnica no pretende sustituir la ayuda profesional cuando existe un problema de salud mental, sí puede convertirse en una herramienta útil para gestionar preocupaciones diarias y fomentar una visión más flexible de las circunstancias. En un contexto en el que el estrés y la sobrecarga mental forman parte de la rutina de muchas personas, dedicar unos minutos a analizar «la otra cara de la moneda» puede marcar la diferencia entre quedarse atrapado en una preocupación o encontrar una nueva forma de afrontarla.
