Ni Annie Ernaux ni Delphine de Vigan: estos son cinco motivos para leer 'Anhelo de raíces', de May Sarton, unas memorias íntimas y reflexivas
La escritora narra el proceso que vive tras comprarse una casa en el campo hasta que la convierte en hogar

Marcapáginas de la editorial Gallo Nero e ilustración de May Sarton realizada por Andrea Mateos. | Nuria Usero
May Sarton fue ante todo poeta, pero también diarista y novelista (aunque estas últimas giraban sobre todo en torno al tema de la memoria). Aunque no recaudó mucho dinero en vida, sí que alcanzó mucho éxito y, en palabras de la periodista Andrea Mateos, Sarton fue «la escritora de la soledad y de la naturaleza».
Esos dos temas están presentes en Anhelo de raíces, la obra que ha hecho famosa a Sarton en España y que supuso un punto de inflexión para la editorial que apostó por ella, Gallo Nero. En este libro, autobiográfico, la escritora narra el proceso que vive tras comprarse una casa en Nelson, New Hampshire, en medio del campo y cómo empieza a reformarla y convertirla en hogar.
Si nunca habías oído hablar de May Sarton o de esta obra, estos son cinco motivos para adentrarte en ella, según la periodista Alba Reigada.
Cinco motivos para leer Anhelo de raíces
- Bajar el ritmo
Anhelo de raíces es un libro muy contemplativo, sobre la reconstrucción que lleva a cabo May Sarton de una casa para convertirla en hogar y las emociones que evoca.
- Pensar en los espacios que habitamos
Sarton convierte a la casa en un personaje principal de la obra y, a los objetos que hay en ella, en elementos con personalidad propia.
- Apreciar la naturaleza como lugar de paz
Otra de las grandes pasiones de Sarton era la jardinería, la naturaleza, y eso se traslada también al libro: «Las plantas como elemento de tranquilidad y de disfrute» y «el medio natural como lugar de sosiego».
- Reflexionar sobre la soledad y la escritura
La autora explora su propia soledad y su pasado a lo largo de la obra, en la que también incluye reflexiones sobre la escritura, la poesía y la novela.
- Conocer a personajes peculiares
El libro está lleno de gente con costumbres y cualidades «sorprendentes»; gente del día a día que a veces son entrañables pero, otras, no tanto.
La escritora de la soledad y la naturaleza
Nacida en 1912 en Bélgica, la familia de May Sarton tuvo que trasladarse a Inglaterra con la abuela materna de la escritora tras el estallido de la I Guerra Mundial. Sin embargo, poco tiempo después se mudaron a Boston, donde su padre empezó a ejercer como profesor de la Universidad de Harvard.
Es por esto que Sarton pasó casi toda su vida en EEUU, aunque siempre la acompañó un sentimiento de desarraigo –en gran parte, este le venía por su madre–. Además, siempre le gustó mucho la soledad e incluso la buscaba –para ella, «el tiempo arrebatado es veneno»–; sin embargo, también se relacionó con autores de su época como Virginia Woolf, Julian Huxley o Elizabeth Bowen.
Publicó su primer poemario a los 24 años y su primera novela, The Single Hound, vio la luz en 1938; en los años 40 llegaría su reconocimiento definitivo como escritora. Anhelo de raíces, la obra que la ha dado a conocer en España, la escribió en 1968 y Gallo Nero es la editorial española que apostó por ella.
Otras obras de Sarton publicadas por la editorial Gallo Nero
Sobre la escritura
«La obra de May Sarton, poeta, novelista y ensayista, inspira estas esclarecedoras reflexiones sobre la creación literaria, que sirven a la autora (tras señalar que ella no es crítica, salvo de su propia obra) para abordar cuestiones que han atormentado su práctica creativa, como los conceptos de ‘tensión y equilibrio’: equilibrar pasado y presente, idea e imagen».
Diario de una soledad
«Sarton escribe con un riguroso sentido de la observación y una gran carga emocional sobre el mundo interior y exterior: las estaciones, la vida cotidiana, los libros, la gente, las ideas; y a medida que se detiene en todo ello, va conformando su viaje artístico y espiritual. En este libro nos encontramos más cerca que nunca de la esencia de su escritura».
El señor peludo
«Esta encantadora historia, un clásico de la literatura gatuna, está basada en las verdaderas aventuras de Tom Jones, el gato de May Sarton. Antes de conocer a su dueña, era un gato callejero, salvaje e independiente que no tenía nombre. Pero un día, ya cansado de la vida vagabunda, decidió renunciar a su libertad para probar a vivir en una casa. Finalmente, dio con una que le pareció aceptable, y le gustaron las voces que salían de allí. Entonces comenzó su transformación en un auténtico señor Peludo».
La casa junto al mar
«En 1973, May Sarton abandonó su casa de Nuevo Hampshire, escenario de toda esa vida interior y creativa que tan bien supo plasmar en Anhelo de raíces y Diario de una soledad, para trasladarse a una casa en la costa de Maine, un lugar solitario salvo en los meses de verano, con el mar, los bosques y los cielos inmensos siempre presentes. […] Este es el más conmovedor y reflexivo de los diarios-memorias de Sarton. Una obra para meditar, saborear y amar por la pura belleza del alma y el pensamiento que la conforman».
Diario a los setenta
«May Sarton teje con una mirada cautivadora una oda a la vejez: saborea los placeres diarios de atender el jardín, cuidar de sus perros y recibir invitados en su amada casa de Maine junto al mar. Son recuerdos crudos y nostálgicos, se impregnan de esa delicada franqueza poética que siempre la caracterizó como narradora y poeta».
Conocí un fénix
«La historia de May Sarton empieza con su infancia belga y sus padres: George Sarton, brillante historiador de la ciencia, y Mabel Elwes, artista inglesa. En estas evocadoras memorias, la autora escribe sobre su formación en la escuela Shady Hill, en Cambridge, Massachusetts; su iniciación en el mundo teatral de la mano de Eva Le Gallienne en el Civic Repertory Theatre de Nueva York y sus experiencias tras formar su propia compañía, que mantuvo en pie durante tres años. También nos cuenta cómo decidió ampliar horizontes y viajar a Inglaterra, donde conoció a Virginia Woolf y otros artistas que ejercieron una gran influencia sobre ella; así como su decisión de consagrarse a la escritura tras publicar su primer poemario a los veinticuatro años».
Final de partida. Diario a los setenta y nueve
«Aquejada por la edad, Sarton dedica gran parte de su energía a luchar por su salud. Sin embargo, como demuestra este relato, hizo lo que quería, perseverando en el trabajo, las amistades y el amor por la naturaleza y descubriendo en el proceso nuevos paisajes en el país de la vejez».
