La secretaria de Zapatero custodia archivos confidenciales del expresidente en su domicilio
Alcázar llevó documentos secretos en cajas a su casa de Ciudad Lineal cuando el expresidente abandonó La Moncloa

José Luis Rodríguez Zapatero y su secretaria Gertrudis Alcázar. | Alejandra Svriz
La fontanería de la vieja escuela no deja huellas en las sedes oficiales, sino en las paredes de ladrillo visto de los barrios residenciales de Madrid. José Luis Rodríguez Zapatero, hoy cercado por los tribunales y bajo la lupa de la Audiencia Nacional por sus opacos negocios, diseñó su blindaje mucho antes de que la Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal (UDEF) de la Policía Nacional llamara a sus puertas. Según ha podido saber THE OBJECTIVE, la documentación interna que maneja el expresidente respecto a sus lucrativas actividades y gestiones económicas tras su salida del Gobierno fue trasladada al domicilio personal de su secretaria.
El verdadero centro operativo de los secretos de Zapatero no tiene carteles institucionales. Se encuentra bajo la estricta custodia de su empleada más leal, discreta e incombustible: Gertrudis Alcázar, conocida en su círculo privado como «Pe» por estar siempre detrás de «ZP». Durante los últimos 15 años, esta mujer de la absoluta confianza del exlíder del PSOE ha convertido su propio domicilio particular, un discreto piso ubicado en el distrito madrileño de Ciudad Lineal, en un auténtico búnker improvisado al que fueron a parar cajas de cartón repletas de material confidencial.

El éxodo de La Moncloa en cajas de cartón
La operación de salvaguarda de estos documentos comenzó a fraguarse en el invierno de 2011, en las horas más amargas del zapaterismo. Mientras Mariano Rajoy preparaba su desembarco en el complejo presidencial tras la debacle electoral del PSOE, en las dependencias de La Moncloa se ejecutaba un desalojo silencioso y paralelo. Las fuentes cercanas a la secretaria de Zapatero consultadas por este periódico confirman que una ingente cantidad de información clasificada fue evacuada directamente en cajas de cartón hacia la vivienda particular de Gertru, donde reside sola, puesto que no tiene marido ni hijos. «No podían llevarlos a ningún otro sitio», llegó a confesar la propia secretaria a sus allegados en aquel momento.
El destino elegido fue ese inmueble de Ciudad Lineal donde Alcázar reside sola desde hace más de un cuarto de siglo. Los propios vecinos de la zona, consultados por este medio, corroboran la discreción extrema de una mujer que ha edificado un muro infranqueable a su alrededor. El traslado de los archivos se llevó a cabo bajo un celo y un secretismo absolutos para evitar cualquier tipo de filtración. En aquellas cajas, revelan las mismas fuentes, no solo viajaron dosieres, sino que también se almacenaron enseres personales de menor valor, como trajes de chaqueta del político leonés que terminaron siendo regalados.
«Vivir por y para él»
Para comprender la magnitud de este blindaje documental, es necesario radiografiar la figura de Gertrudis Alcázar (Daimiel, Ciudad Real, 1967). Quienes la conocen bien la definen como la encarnación perfecta de la lealtad inquebrantable, una cualidad en peligro de extinción en política que difumina por completo la frontera entre lo estrictamente laboral y lo familiar. «Para Gertrudis, Zapatero es su familia. Vive por y para él», relatan a este diario.
Su andadura junto al exlíder del PSOE arrancó aproximadamente en el año 2000, justo cuando un joven y semidesconocido diputado leonés se hizo, contra todo pronóstico, con las riendas del partido en el 35.º Congreso Federal. Desde ese instante, «Gertru» se convirtió en el filtro absoluto del secretario general. Toda llamada crucial, toda reunión de calado y, posteriormente, toda la gestión de su agenda internacional y de asesoría pasaban obligatoriamente por sus manos.
Este blindaje de acero no solo se mantuvo intacto tras la salida de Zapatero del poder ejecutivo, sino que se intensificó y mutó a medida que el expresidente iniciaba sus lucrativos años de actividad privada en el extranjero. Fue en ese período cuando las actividades de mediación en Latinoamérica —especialmente en las complejas y bajo sospecha redes de Venezuela y Bolivia— comenzaron a generar un volumen documental ingente.
Su fiel secretaria
El hermetismo que rodea a Gertrudis Alcázar es su mayor activo y, a la vez, el escudo que ha protegido al expresidente durante décadas. Un círculo extremadamente reducido de personas tiene acceso a ella. Los que la conocen la describen como una mujer «eficiente, ahorradora y hormiguita», alejada por completo de los lujos. «No es una loca de la moda, no tiene mucha vida social, ni hijos ni marido. Sus gastos son muy escasos».
Alcázar ni siquiera se desplaza ya en vehículo propio tras haber cedido su coche —un Ford Focus de segunda mano matriculado en el 2009— a una de sus hermanas, debido a una dolencia médica que le impide ponerse al volante. Porque, aunque pertenece a una familia de seis hermanas, su verdadero nexo de unión y confianza es Antonia Alcázar, alcaldesa del PSOE en la localidad madrileña de Velilla de San Antonio. Es precisamente hacia este municipio del este de la región al que Gertrudis acude de forma habitual los fines de semana, utilizando el transporte público de la comunidad, para buscar refugio en su círculo más íntimo.
