Leire Díez planeaba «negocios» vinculados a la cooperación española, según sus anotaciones
La presunta 'fontanera' del PSOE dejó constancia en una libreta de buena parte de su actividad en este sentido

La presunta 'fontanera' del PSOE, Leire Díez. | EFE
Leire Díez, nombrada a dedo directora de Relaciones Institucionales, Filatelia y Futuros de Correos y Telégrafos entre 2022 y 2024, dejó constancia de buena parte de su actividad en una libreta. Entre esas páginas figura lo que parece ser la intención de poner en marcha un negocio internacional utilizando recursos de Correos y del Ministerio de Asuntos Exteriores, concretamente del área de Cooperación Internacional.
El primer paso, según las anotaciones, consistía en reunirse con la máxima responsable política de la cooperación española. Por ello aparece reflejada una cita con Pilar Cancela. Conviene recordar que Cancela, la actual secretaria de Estado de Migraciones, ocupaba entonces la Secretaría de Estado de Cooperación Internacional del Ministerio de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación de José Manuel Albares.

No puedo afirmar que aquella reunión llegara a celebrarse, aunque diversos indicios apuntan a que sí pudo producirse. Lo que sí reflejan las notas es que, tras ese contacto, Leire Díez habría comenzado a perfilar el supuesto negocio.
El presunto proyecto tendría como destino Colombia y giraría en torno a la producción de cacay, un árbol del que se extrae un aceite de gran valor comercial conocido como «oro amazónico», ampliamente utilizado en la industria cosmética. Es en ese punto cuando las anotaciones mencionan la utilización del recién estrenado servicio aéreo de Correos Cargo y de vuelos entre países latinoamericanos para desarrollar una presunta «acción comercial» y una «colaboración de Correos en la producción del cacay».
Las siguientes gestiones recogidas en el cuaderno conducen al Ministerio de Ciencia y Tecnología, al que se atribuye la gestión de cuestiones relacionadas con la ciencia medioambiental. A continuación aparece un esquema en el que se menciona en primer lugar a «200 productores de cacay» y, acto seguido, una expresión tan llamativa como reveladora: «COMPRAR COSECHAS».
Después se desarrolla una referencia a la «cadena logística», en la que figuran «Oficina Málaga-Arlés Ibérica», «Arlés USA» y «Entrada Asia». Todo parece indicar —siempre según las propias anotaciones— que el planteamiento consistía en adquirir cosechas y articular una red logística para hacerlas llegar a determinadas empresas previamente seleccionadas. Entre esas compañías destaca la marca Arlés. Arlés (Colombia-España) es una empresa especializada en el desarrollo biotecnológico agroindustrial y en la producción de aceite de cacay, con sede matriz en Málaga a través de Arlés Ibérica.


Las notas continúan con un detallado estudio de los medios de transporte necesarios para la operación. Se mencionan, entre otros, un Antonov con capacidad para 45 toneladas de carga y un Airbus A330, lo que revela una planificación logística notablemente avanzada. Pero la parte más llamativa aparece cuando, en un apartado independiente, surge una referencia al Gobierno de Suiza junto a una cifra de 400.000 euros. Inmediatamente después se menciona el concepto «ingredientes activos».
La anotación continúa hablando de un seguimiento de dos años y de una «inclusión financiera: Found Capital». A ello se suma la identificación de un «socio logístico para poderse ocupar de la comercialización del cacay», señalándose expresamente a Correos Market.
Las notas concluyen mencionando la existencia de 12 millones de hectáreas infrautilizadas y una tentativa —desconocemos si llegó a materializarse— de establecer contacto con el Ministerio de Agricultura de Colombia.
Lo más llamativo de toda esta historia es que he podido seguir la pista de la actividad de la Aecid durante el periodo en que Leire Díez desempeñó su cargo en Correos. En ese seguimiento aparecen desembolsos (ciertamente habituales dentro de los programas de cooperación) dirigidos al Ministerio de Agricultura de Colombia y a zonas donde se cultiva precisamente el árbol de cacay, especialmente en las regiones Amazónica y de la Orinoquía.

Quizá la UCO debería profundizar en esta línea de investigación. Porque, si toda esta actividad llegara a confirmarse, podría haberse articulado una opaca línea de negocio nacida al calor de la cooperación internacional para el desarrollo.
