Antonio Hernando creó en 2021 la 'gestapillo' del PSOE para controlar las causas judiciales
Al entrar en Moncloa, Hernando pidió a Elena Valenciano que recibiera a Leire Díez porque tenía «información de los ERE»

Antonio Hernando como diputado en foto de archivo. | EP
El actual secretario de Estado de Telecomunicaciones y miembro de la Ejecutiva socialista, Antonio Hernando, no solo tiene un vínculo con la trama Leire por su participación en la célebre reunión del 26 de mayo de 2024 en Ferraz, durante los cinco días de reflexión de Pedro Sánchez, junto a Santos Cerdán, Leire Díez, Juanma Serrano y Juanfran Serrano, como reveló este periódico. Su papel tiene raíces mucho más profundas. Según revelan fuentes socialistas a THE OBJECTIVE, fue Hernando quien creó en 2021 una gestapillo encargada de «controlar las causas judiciales», aprovechando su rehabilitación en Moncloa tres meses después de ser nombrado Óscar López jefe de gabinete del presidente del Gobierno, tras la crisis de Gobierno que destituyó fulminantemente a José Luis Ábalos, Iván Redondo y Carmen Calvo en julio de 2021.
Eran los tiempos en que se acababa de ejecutar una «operación del zapaterismo» para destituir a José Luis Ábalos por entrar en colisión con el expresidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, en las operaciones de rescate a empresas a través de la SEPI y en sus intereses en el mercado del petróleo, como se cuenta en Todos los hombres de Sánchez (editorial Deusto). En octubre de 2021, Hernando acababa de ser nombrado director adjunto del gabinete de Pedro Sánchez, número dos de Óscar López, tras mandar una carta a Pedro Sánchez a través de Paco Salazar. Fue en ese contexto en el que Hernando dio instrucciones a Leire Díez de llamar a Elena Valenciano para conectarle con Gaspar Zarrías, histórico dirigente del PSOE andaluz, porque «podía ayudar en el tema de los ERES».
Fruto de esa llamada, se concertó una cita en la Plaza de Olavide para establecer contacto entre Hernando, Leire, Valenciano y Zarrías. Un encuentro al que asistió Leire Díez con «un archivador gordísimo», lleno de dosieres y documentos relacionados con el entramado andaluz de los ERE. Finalmente, Hernando fue el único que no asistió por una «reunión de última hora en Moncloa». En aquella época, la gestapillo se centraba en las causas judiciales del PP y la trama de los ERE, motivo por el cual las agendas de Leire Díez ya recogían las investigaciones sobre la juez Mercedes Alaya, instructora de la causa de corrupción que afectó al PSOE y al Gobierno de la Junta de Andalucía. Sin embargo, en octubre de 2021, tras triunfar esa operación del zapaterismo, los comisionistas de Ábalos ya habían sido derrotados por los lobistas de Zapatero, y el presidente del Gobierno tenía conocimiento del «ruido» en torno a determinadas corruptelas que se plasmaron negro sobre blanco en unos informes de los que fue informado Ábalos en mayo de 2021 por parte de Iván Redondo, motivo por el cual la gestapillo pudo estar ya preparándose ante una investigación que ya se había recogido desde abril de 2021 en informes de la UCO entre el capitán Bonilla y su confidente, José Luis Caramés.
«La cabeza de todo es Hernando»
La estructura estaba creada para cuando estalló el caso Koldo tres años después, en febrero de 2024. Cuando en mayo de 2024, el presidente Pedro Sánchez castigó a sus más estrechos colaboradores por considerarles «desleales» al no haber defendido «suficientemente» a Begoña Gómez, el presidente puso a Hernando al frente del operativo contra la UCO, los jueces y los fiscales, según desvelan fuentes internas conocedoras de esa estructura interna. Por eso eligieron al ex secretario de Estado, Antonio Camacho, para llevar la defensa de Begoña Gómez. Camacho es «amigo íntimo» de Hernando, de cuando este era el segundo de Alfredo Pérez Rubalcaba en el Ministerio del Interior, en los tiempos en que Hernando, pupilo aventajado de Rubalcaba y José Blanco, ocupaba el cargo de portavoz del PSOE en la comisión de Interior del Congreso de los Diputados.
Desde que asumiera los mandos del grupo, a las órdenes del presidente Sánchez, Hernando ocupó la posición de «enlace entre Moncloa y Ferraz» en el control de las causas judiciales. Según las fuentes socialistas consultadas por THE OBJECTIVE, «la cabeza de todo siempre es Antonio Hernando», «el listo» de las piezas que ocupaban la trama. Sin embargo, apenas ha dejado rastro, salvo alguna que otra anotación en la libreta de Leire Díez. De hecho, según estas fuentes, Hernando coordinó al grupo de trabajadores de la FEMP que, en aquel momento, crearon el grupo de apoyo a Pedro Sánchez antes de que Susana Díaz decidiera aupar a Sánchez a la Secretaría General para frustrar el nombramiento de Eduardo Madina. En ese grupo de fieles del entorno municipalista del partido estaban Juanma Serrano y su mujer, Isaura Leal, los dos puntales de Sánchez en sus inicios y con quienes Hernando había tratado como secretario ejecutivo de Política Municipal hasta 2012 y de Política Autonómica hasta 2014.
Por aquel entonces, Leire Díez era una desconocida teniente de alcalde en Vega de Pas, pero no estaba entre los apoyos de Sánchez. Ella apoyaba a Madina, a través de quien se enteró de que su equipo era conocedor de la existencia de un dosier sobre las saunas del suegro de Pedro Sánchez, Sabiniano Gómez. Según fuentes de ese equipo de campaña, fue Eduardo Madina quien rechazó la utilización de la «guerra sucia». Años después, la propia Leire Díez confirmó a preguntas de THE OBJECTIVE en Telecinco que Antonio Hernando y Óscar López maniobraron para obtener información de las saunas del suegro de Sánchez en 2016, cuando ambos traicionaron a su amigo Sánchez y se integraron en el equipo de campaña de Patxi López tras la deposición del secretario general del PSOE el 1 de octubre de 2016.
El ascenso de Leire a ‘fontanera’
Cuando posteriormente se organizó la campaña de la reconquista de Ferraz, tras el abandono de todos los cargos del partido que apoyaron a Susana Díaz (entre ellos, Hernando y López), emergieron nombres de militantes completamente desconocidos hasta la fecha que, tras la victoria, catapultaron su poder e influencia en el nuevo organigrama socialista. Ahí estaba Adriana Lastra, José Luis Ábalos, Santos Cerdán… y, orbitando en torno a los dos últimos, Leire Díez Castro. La entonces militante del PSOE de Cantabria ejercía como responsable de comunicación del partido en esa región desde 2015 a 2017. Como desveló THE OBJECTIVE, la presidenta del PSOE, Cristina Narbona, la conoció en esas fechas con motivo de un viaje que hizo junto a su pareja, Josep Borrell, a Vega de Pas, localidad donde comenzó su vida política la militante socialista. Almorzaron juntos y, desde entonces, establecieron buena relación. El Pedrobus les volvió a unir, enfrascándose en la campaña de las primarias contra el aparato del PSOE.
En 2017, se mudó a Madrid para cumplir el encargo de Ábalos, nuevo secretario de Organización del PSOE: la apertura de un periódico para militantes, La Hora Digital. Con la llegada de Pedro Sánchez a Moncloa, Leire Díez promocionó hasta obtener un cargo público. En octubre de 2018, apenas cuatro meses después del triunfo de la moción de censura, fichó por la empresa pública de uranio, donde el amigo de Ábalos, José Vicente Berlanga, la contrató como directora de Comunicación. Allí estuvo hasta diciembre de 2021, cinco meses después del cese de su mentor Ábalos como ministro de Transportes.
Es precisamente en estas fechas cuando la llamada fontanera del PSOE fue citada a una reunión con Elena Valenciano, previa solicitud de Antonio Hernando. Meses después, Leire Díez heredó la interlocución que mantenía con el secretario de Organización del PSOE, ya en manos de Santos Cerdán. Gracias a él pudo escalar hasta un puesto directivo de la empresa pública Correos y Telégrafos en febrero de 2022. Quedaban dos años para que estallara el caso Koldo y la llamaran a Ferraz. Pero dos años antes, Leire Díez ya respondía a las directrices de Moncloa de la mano de Antonio Hernando, número dos del gabinete del presidente del Gobierno.
