Los «traidores» de Sánchez: Hernando y López rindieron pleitesía a la gestora para integrarse
THE OBJECTIVE accede a los vídeos inéditos que no vio Pedro Sánchez tras abandonar la sala Ramón Rubial de Ferraz
Entre los vídeos exclusivos del Comité Federal del PSOE en 2016, hay algunos que «no ha visto Pedro Sánchez», según revelan dirigentes cercanos. Cuando el dimitido secretario general del partido abandonó la sala Ramón Rubial de Ferraz, la cámara del canal interno siguió grabando no solo la votación de la comisión gestora —presidida por el asturiano Javier Fernández—, sino también otras imágenes de alto contenido tanto político como simbólico, al término de la reunión, al filo de las 12 de la noche. El material inédito al que tuvo acceso THE OBJECTIVE con motivo de la redacción del libro Todos los hombres de Sánchez (Editorial Deusto) retrata los movimientos de los conocidos como «los traidores»: acreditados sanchistas como Antonio Hernando y Óscar López se acercan a los responsables de la gestora para integrarse en los nuevos órganos de dirección transitoria.
Mientras Pedro Sánchez recogía las cosas del despacho que no volvería a pisar hasta siete meses después, tras su inesperada victoria en las primarias, quienes fueran sus portavoces en Congreso y Senado «rindieron pleitesía» a la gestora para no ser desalojados de Ferraz junto al resto de los sanchistas patanegra. En los vídeos quedan patentes imágenes para la historia: Antonio Hernando y Óscar López haciendo pacientemente la fila para felicitar al nuevo presidente interino de Ferraz, Javier Fernández. La actitud reverencial de ambos, que conversaron cariñosamente con Fernández en tono de confidencia, llegaba horas después de haber evitado sumarse a otra fila: la de los pedristas ‘de primera hora’ que siguieron a Sánchez para votar en la urna secreta dispuesta por el secretario de Organización, César Luena.
Este sometimiento a los ganadores de ‘Puerto Hurraco’ tuvo premio: Hernando acabaría siendo el portavoz de la comisión gestora. «Quien defiende la abstención en la investidura de Mariano Rajoy es Antonio Hernando; quien se mantiene de portavoz en la gestora es Hernando, y quien decide mandarlo a la séptima fila del hemiciclo en una negociación con Juanma Serrano y el propio Hernando», recuerdan quienes se mantuvieron junto a él. Fue Patxi López quien recomendó a Sánchez entregar el acta de diputado para tener credibilidad y relato —asegurándose así de que Sánchez perdía el foco mediático del Congreso de los Diputados— sin percatarse de que «le engañó» justo antes de anunciar su propia candidatura, en la que se integraron Óscar López, María González Veracruz, César Luena y Rodolfo Ares.
La traición que «jamás perdonó Begoña»
Según se recoge en el libro Todos los hombres de Sánchez, fuentes cercanas al secretario general del PSOE explican que «Pedro sabía que sus amigos, Antonio y Óscar, lo vendieron», no solo en la reunión de autos, sino previamente, con una estrategia deliberada de tensar los ánimos y caldear el ambiente hasta el extremo en el interior del Comité Federal para dinamitar los planes de la dirección federal de impedir que se votara por llamamiento, lo cual era sinónimo de derrota. Cuando Luena, a las órdenes de Sánchez, forzó la colocación de la urna clandestina para una votación secreta en la pared trasera de la sala, ni Antonio Hernando ni Óscar López se sumaron al tercero de los miembros del grupo, los llamados «chicos de Blanco». «Estaban compinchados» con los susanistas para «reventar el comité» y forzar su destitución, consumando una traición que la mujer de Pedro Sánchez, «Begoña Gómez jamás perdonaría», señalan.
Quienes vieron los vídeos inéditos a los que ha tenido acceso TO sostienen que queda patente que «la traición fue previa», anterior a la reunión de Ferraz y la votación de la gestora. Las confidencias cómplices de Hernando con Javier Fernández, que le toca la cara después de ponerle la mano en el hombro en un gesto casi paternal. Su conversación, en la cual se leen los labios del primero con un «muy bien» y el asentimiento en su despedida, hace pensar a los dirigentes socialistas que hubo contactos previos. De hecho, Hernando fue uno de los que estampó su firma en el listado por escrito que realizó el susanista Paco Reyes mientras los pedristas acudían a votar a la urna secreta. Una suerte de «moción de censura a la dirección», según los partidarios de Pedro Sánchez, que justificó diciendo: «Tengo una hipoteca».
Las imágenes de López y Hernando muestran a ambos poniéndose a disposición de Javier Fernández, hombre muy cercano a Alfredo Pérez Rubalcaba, tras la celebración de la victoria con los barones del PSOE, Guillermo Fernández Vara, Ximo Puig, Emiliano García-Page y Javier Lambán. Hernando incluso esboza una sonrisa previa, le comenta algo al oído a Fernández y, posteriormente, este le da una palmada cariñosa en la cara, en un gesto de complicidad. Tras él, acude Óscar López, quien espera mientras Rodolfo Ares —supuestamente del lado de Sánchez— se funde en un abrazo con Javier Fernández, ambos con una sonrisa mientras comparten confidencias.
La «dependencia emocional» de Sánchez
Hernando y López abandonan después la sala con rictus serio, mientras en torno a ellos los susanistas se cruzan abrazos y sonrisas con Javier Fernández, Pepe Blanco y el alcalde de Soria, hoy líder del PSOE de Castilla y León, Carlos Martínez. No era la primera vez que sus amigos abandonaban a Pedro Sánchez, con quienes trabajó en Ferraz a las órdenes del entonces secretario de Organización, José Blanco, uno de los padres políticos del líder del PSOE. Paradójicamente, Sánchez era «el patito feo de los tres, el que siempre se quedaba fuera», y el que «tenía una dependencia emocional de los otros dos», sostienen quienes lo conocen bien. Sus coetáneos del partido afirman que «de los tres amigos, el que tiene de verdad talento para la política es Antonio, pero tiene un grandísimo problema que le impide llegar a ningún sitio: que es el más acojonado de los tres. Sin duda, el más determinado, el que tiene un objetivo, lo sigue y lo consigue, es Pedro, más que ninguno. E, igualmente, también es el más cabrón».
En el 35.º Congreso, celebrado en Sevilla en 2011, en el que Alfredo Pérez Rubalcaba ganó a Carme Chacón por 22 votos, Óscar López se convirtió en secretario de Organización; Antonio Hernando, en secretario de Política Autonómica de Ferraz; y Pedro Sánchez se quedó fuera. Se quebró, hasta el punto de adelantar su vuelta a Madrid el mismo sábado en que se quedó en la calle, sin esperar a la clausura del domingo. Sus amigos de entonces aseguran que «volvió hecho polvo» y que «llegó a la convicción de que, o va a por todas, o se queda sin nada». Una máxima que define a la perfección a quien dos años después se presentó a las primarias del PSOE.
