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Sócrates y Platón ya advirtieron hace 2.000 años del riesgo de no interesarse por la política: «Serás gobernado por alguien peor que tú»

Detrás de una de las citas políticas más compartidas hay una lección de Platón sobre el peligro de la apatía ciudadana

Sócrates y Platón ya advirtieron hace 2.000 años del riesgo de no interesarse por la política: «Serás gobernado por alguien peor que tú»

Sócrates y Platón en 'La Academia de Atenas', óleo de Rafael (1509)

«El castigo de no interesarte por la política es ser gobernado por los peores». Pocas frases clásicas se comparten tanto en debates políticos, redes sociales y artículos de opinión como esta. Esta cita se le atribuye a Sócrates, el célebre filósofo ateniense que vivió entre los años 470 y 399 a. C. Sin embargo, la realidad histórica es algo más compleja y, de hecho, más interesante.

La frase, aunque expresa una idea vinculada al pensamiento de Sócrates y Platón, pero no existe evidencia de que el primero pronunciara esas palabras exactamente. La formulación moderna es una adaptación o paráfrasis inspirada en textos de Platón, especialmente en La República, en la que se desarrolla una reflexión sobre la responsabilidad de los ciudadanos virtuosos y las consecuencias de abandonar los asuntos públicos.

Sócrates no dijo exactamente: «El castigo de no interesarte por la política es ser gobernado por los peores»

Aunque la idea está directamente inspirada en la filosofía de Sócrates, no aparece con esa formulación literal en ninguna de las fuentes conservadas sobre el filósofo. A pesar de ello, se le sigue atribuyendo. Quizá porque gran parte de lo que conocemos sobre él procede de los diálogos escritos por su discípulo más brillante, Platón. En estas obras, Sócrates aparece como personaje principal y portavoz de muchas de las ideas filosóficas desarrolladas por el autor.

Por esta razón, a lo largo de los siglos numerosas reflexiones de Platón han terminado siendo atribuidas directamente a Sócrates. Por tanto, esta famosa frase sería entonces una paráfrasis moderna inspirada en una idea expuesta por Platón a través del personaje de Sócrates.

Lo que Platón escribió realmente: «Y el mayor castigo para el hombre de bien que rehúsa gobernar es ser gobernado por otro peor que él»

La formulación que inspira la cita moderna aparece en La República, una de las obras fundamentales de la filosofía occidental, escrita aproximadamente hacia el año 375 a. C. La traducción más difundida del pasaje es: «Y el mayor castigo para el hombre de bien que rehúsa gobernar es ser gobernado por otro peor que él». De esta frase ha derivado la cita viral: «El castigo de no interesarte por la política es ser gobernado por los peores».

Y el mayor castigo para el hombre de bien que rehúsa gobernar es ser gobernado por otro peor que él

En su obra, Platón no estaba hablando del voto universal ni de la participación democrática en el sentido moderno. Su reflexión giraba en torno al deber moral de las personas virtuosas y capacitadas de asumir responsabilidades públicas.

Platón
Platón | Canva pro

El contexto histórico: una democracia en crisis

Para comprender estas ideas hay que situarse en la Atenas de los siglos V y IV a. C. Tanto Sócrates como Platón vivieron una época marcada por guerras, conflictos internos, rivalidades políticas y crisis institucionales. La democracia ateniense, considerada hoy una de las grandes innovaciones de la historia política, también mostraba problemas que preocupaban profundamente a ambos filósofos.

A menos que los filósofos reinen en las ciudades, o que los que ahora se llaman reyes y gobernantes filosofen auténticamente, no tendrán fin los males de las ciudades ni, según creo, los del género humano

La condena y ejecución de Sócrates en el año 399 a. C. dejó una huella indeleble en Platón. El hecho de que un jurado popular condenara a muerte a quien él consideraba el hombre más justo de Atenas reforzó su desconfianza hacia los peligros de la ignorancia colectiva y la manipulación política. Desde entonces, gran parte de su obra estuvo dedicada a una pregunta fundamental: ¿quién debería gobernar y qué cualidades debería poseer para hacerlo correctamente?

La visión política de Sócrates y Platón

Tanto Sócrates como Platón tenían una visión exigente de la política, la democracia y la responsabilidad ciudadana. Para ellos, gobernar requería preparación moral e intelectual. Consideraban absurdo confiar el gobierno de una ciudad a personas sin formación ni criterio, del mismo modo que nadie confiaría un barco a alguien incapaz de navegar o una operación médica a quien desconoce la medicina.

Para Platón, el gobernante ideal no era el más rico, ni el más popular, ni el más ambicioso: era aquel que había dedicado su vida a comprender la verdad, la justicia y el bien común.

Esta comparación aparece repetidamente en sus argumentos y constituye uno de los pilares de su filosofía política. Su preocupación principal no era excluir a los ciudadanos de la vida pública, sino exigir que quienes tomaran decisiones importantes poseyeran conocimiento, prudencia y sentido de la justicia.

Sócrates felicidad
Sócrates

Una de las tesis más conocidas de Platón aparece en La República: «A menos que los filósofos reinen en las ciudades, o que los que ahora se llaman reyes y gobernantes filosofen auténticamente, no tendrán fin los males de las ciudades ni, según creo, los del género humano».

Para Platón, el gobernante ideal no era el más rico, ni el más popular, ni el más ambicioso: era aquel que había dedicado su vida a comprender la verdad, la justicia y el bien común. El filósofo defendía que quien persigue el poder por interés personal terminará utilizándolo para su propio beneficio, y que quien busca la sabiduría estará más preparado para gobernar con justicia.

La política no debe ser un concurso de popularidad

En obras como La República, El Político y Las Leyes, Platón desarrolla una crítica constante a los gobernantes que buscan simplemente agradar a la multitud.

Aunque muchas frases que circulan actualmente sobre este tema son paráfrasis modernas y no citas literales, el mensaje general de Platón es claro: el buen gobernante debe preocuparse por mejorar la ciudad y a sus ciudadanos, no únicamente por conservar su popularidad.

En términos contemporáneos, podríamos decir que Platón desconfiaba de la política basada exclusivamente en la imagen, la emoción o la búsqueda del aplauso inmediato.

Una escultura del gran filósofo Platón frente a otra efigie de la diosa Atenea. | Nikolas Joao Kokovlis (Zuma Press)

El peligro de la ignorancia política

Otro tema recurrente en la filosofía platónica es la relación entre ignorancia y mal gobierno. A menudo se atribuye a Platón la frase: «La ignorancia es la raíz y el tronco de todo mal».

Aunque la idea refleja fielmente su pensamiento, los especialistas discuten la traducción exacta y la forma concreta en que aparece en los textos. No obstante, lo que es evidente es que Platón consideraba la ignorancia una de las principales amenazas para la vida pública. Su temor era que los ciudadanos eligieran a dirigentes basándose únicamente en discursos atractivos, promesas fáciles o emociones pasajeras, sin evaluar realmente su competencia o carácter.

¿Pensaba Sócrates que no todo el mundo debía votar?

Plantear la cuestión en esos términos puede resultar engañoso. La idea moderna de sufragio universal no existía en la Atenas clásica. Por tanto, ni Sócrates ni Platón debatían sobre el voto tal y como hoy lo entendemos. Lo que sí cuestionaban era la creencia de que cualquier opinión tenía necesariamente el mismo valor en cuestiones complejas de gobierno.

Su preocupación, por tanto, no era la igualdad política en sentido moderno, sino la calidad de las decisiones públicas. Por ello insistían en la necesidad de educación, reflexión crítica, virtud y conocimiento. Aquí es donde encontramos el verdadero sentido de la famosa frase atribuida a Sócrates, pues ni él ni Platón defendían la indiferencia hacia la vida pública. Todo lo contrario.

Su preocupación era que las personas honestas, preparadas y responsables decidieran apartarse de la política porque la consideraban desagradable, corrupta o demasiado conflictiva. Cuando eso ocurre, advertían, el espacio abandonado termina siendo ocupado por personas menos virtuosas o menos capacitadas. Por eso Platón escribió: «Y el mayor castigo para el hombre de bien que rehúsa gobernar es ser gobernado por otro peor que él». No se trata de una defensa de restringir la participación política, sino de una advertencia sobre las consecuencias de abandonar la responsabilidad cívica.

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