La militancia de ERC manda un aviso a Rufián: no quiere alianzas fuera del independentismo
Naufraga el primer intento de crear una lista municipal con ERC, CUP y Comunes por la oposición de las bases

El portavoz de ERC en el Congreso, Gabriel Rufián, interviene durante una sesión de control al Gobierno. | Europa Press
La posibilidad de explorar el «frente amplio» de izquierdas que propone Gabriel Rufián en los próximos comicios generales se ha encontrado con un nuevo escollo. La militancia de ERC, partido de base asamblearia, y algunas de sus corrientes internas más activas, están en contra de dicha propuesta. En el municipio de Igualada, por ejemplo, donde se escenificó un «preacuerdo» con la CUP y los Comuns para concurrir unidos en las municipales, la militancia republicana ha acabado por tumbar el pacto.
Este principio de acuerdo se vendió como un primer estreno o ensayo de lo que propone el portavoz de ERC en el Congreso, Gabriel Rufián, a escala nacional. Y pese a que en los municipios se suelen fraguar alianzas de distinta naturaleza, y hay mayor apertura de miras entre los partidos para pactar (dado que los candidatos locales suelen tener mayor peso que las siglas), no ha sido el caso de Igualada.
La asamblea de la formación, celebrada este jueves por la noche en el municipio, rechazó con el 51% de los votos la propuesta de alianza electoral. El restante 46% votó a favor y el 3% se abstuvo. Se trata de un resultado ajustado, pero que otros militantes y corrientes internas han celebrado. Este rechazo da alas a la dirección y, en particular, a Oriol Junqueras, que descarta la propuesta de su jefe de filas en Madrid.
Los ataques de Rufián a Junts
La estrategia de Junqueras siempre ha pasado por atraer a su proyecto político tanto a los votantes de Comuns como a los del PSC. De hecho, su número dos, Elisenda Alemany, procede del espacio de los morados. Pero, como informó THE OBJECTIVE en exclusiva, la única alianza que contemplan seriamente —y con la que han empezado las negociaciones— es con la CUP en las generales. Es decir, con partidos de obediencia estrictamente catalana, independentistas y de izquierdas.
En esta hoja de ruta, curiosamente, coinciden con el Col·lectiu Primer d’Octubre, muy crítico con la dirección, pero que reprocha a Rufián sus ataques constantes a Junts per Catalunya. Aunque tampoco quiere volver a reeditar el tique electoral con los de Carles Puigdemont, ven con muy malos ojos los ataques de Rufián a este partido. Se han quejado públicamente de que no se puede poner en la diana a «socios independentistas» por mucho que no se comparta con ellos el «proyecto de país».
En su última intervención en el Congreso de los Diputados, Rufián usó un tono muy duro y amenazó a los posconvergentes con contribuir a su «ostracismo» si no secundaban el decreto de vivienda del Gobierno: «Si tumban este decreto, les deseo años de ostracismo político y me voy a esforzar mucho para que así sea, porque hacen mucho daño a este país y al mío».
Atraer a los votantes de izquierdas
Con este portazo local a un «frente amplio» de izquierdas, solo queda mantener el rumbo de la estrategia de captar a los votantes, pero sin renunciar a las siglas de ERC, y seguir con las negociaciones con la CUP para las generales. Una alianza que les situaría como primera fuerza independentista catalana en el Congreso a costa de Junts.
En la actual legislatura, ERC y Junts per Catalunya están empatados con siete escaños, y ambos son necesarios para que el Gobierno de Pedro Sánchez saque medidas adelante. Al mismo tiempo, la CUP perdió toda su representación el 23-J: pasó de tener dos diputados a ninguno, un fracaso mayúsculo.
Una alianza entre los dos partidos independentistas y de izquierdas significaría, para ERC, atraer los casi 100.000 votantes que perdieron los cuperos. Al mismo tiempo, como explicó este periódico, no renuncian a que Rufián sea su candidato, al ser un perfil muy conocido, muy mediático y que cosecha simpatías y votos entre los votantes de Comuns y PSC. La dirección no avala su plan de frente amplio y contempla su fracaso, pero no niega que sea su candidato en 2027. Los sondeos los reafirman en esta estrategia.
