El sanchismo también pasa factura a Illa: el PSC perdería cuatro escaños en las generales
El PSOE asegura que «ganará en Cataluña» pero su granero electoral empieza a vaciarse: podría perder un 20% del voto

Pedro Sánchez y Salvador Illa. | Europa Press
La alarma saltó hace unas semanas, cuando llegó al quirófano demoscópico de Moncloa el resultado de la última entrega de las encuestas internas, desde hace tiempo «objeto de obsesión» del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. Según fuentes socialistas, los sondeos internos sobre el panorama nacional no solo ofrecían datos negativos en los territorios «perdidos», como la Comunidad de Madrid, Andalucía, Aragón y Extremadura, sino también en el principal granero de voto actual del PSOE: Cataluña. Según fuentes socialistas consultadas por THE OBJECTIVE, la encuesta encargada por el PSOE arrojaba un dato demoledor: el PSC aportaría cuatro escaños menos para las generales al Congreso de los Diputados.
Las citadas fuentes señalan que el responsable de realizar este sondeo es la empresa Hapori SL, administrada por el demóscopo Juan Miguel Becerra, actual gurú electoral de Moncloa y Ferraz, afincado en Jerez y cercano en su día a Paco Salazar, quien fuera director de Estudios y Análisis del Ejecutivo. Dirigentes socialistas consultados por este diario alertaron hace semanas de que esta sociedad especializada en consultorías informáticas y encuestas de mercado estaba haciendo un estudio de campo en Cataluña y que preguntaba con especial intensidad por la valoración ciudadana de Salvador Illa. Otras fuentes socialistas consultadas por este diario actualizaron con posterioridad esta información y revelaron que el objeto de interés del estudio no era tanto el president de la Generalitat, sino el desgaste que pudiera estar sufriendo el también primer secretario del PSC en un contexto de elecciones generales, por la erosión que tiene la marca Pedro Sánchez respecto a sus filiales autonómicas.
El resultado del sondeo permite afirmar que «el desgaste del sanchismo ha llegado a Illa», el último reducto de los territorios pedristas que había resistido los efectos de la deriva de crispación del Gobierno, ya que Salvador Illa fue capaz de capitalizar a sectores de centro del catalanismo histórico al tiempo que bebía del flanco más moderado del independentismo catalán de ERC o Junts. Algo que podría estar empezando a cambiar. Según las tripas de esta encuesta, en un contexto de elecciones generales, el PSC pasaría de aportar los 19 parlamentarios actuales que tienen representación en el Congreso a una horquilla de 15-16 diputados. Casi un 20% menos de representación que ha disparado el temor en el PSOE en Cataluña.
La «obsesión» de Sánchez por las generales
Desde hace meses, diversas fuentes del PSOE y dirigentes nacionales y territoriales del partido vienen alertando de que «a Sánchez solo le interesan las lecturas nacionales de las encuestas porque solo piensa en las generales» y se desentiende, por tanto, de las derrotas territoriales que se han vivido —con diferentes intensidades— en Extremadura, Aragón y Castilla y León. En esta última comunidad autónoma, el presidente del Gobierno celebró que el PSOE quedara reducido a segunda fuerza, a mucha distancia del PP, porque la extrapolación del resultado a escala nacional le permitiría recortar distancias con los populares gracias a que Vox le arrebataría cuatro parlamentarios.
La fuerza emergente en Cataluña es Alianza Catalana, un partido que trasciende al bloque independentista y al bloque de la ultraderecha y que, en consecuencia, está erosionando las expectativas de voto de Junts y ERC, pero también del PSC, en la medida en que limita el crecimiento de Vox y, por tanto, posiciona mejor al PP. Pese a que la promesa de su líder, Sílvia Orriols, es que no se presentará a las elecciones generales, los trabajos de campo realizados permiten concluir que su irrupción en el tablero de juego catalán está agitando el avispero y mermando las expectativas de voto de los socialistas. En Moncloa, las fuentes gubernamentales consultadas sostienen que «el PSOE ganará las elecciones en 2027».
El factor ‘disruptivo’ de Alianza Catalana
Sin embargo, no es incompatible la confianza gubernamental con el resultado de la encuesta realizada. Los socialistas podrían ser la primera fuerza en Cataluña en un contexto de elecciones generales, pero dejándose cuatro escaños. Primero, porque tienen mucho margen para la caída. En las generales del 23-J de 2023, los socialistas obtuvieron el 34,47% de los votos (19 escaños), seguidos de Sumar con el 14,04% (7 escaños) y el PP con el 13,37% (6 escaños), seguidos muy de cerca por las formaciones independentistas ERC y Junts —13,15% y 11,16% del voto—. Vox quedó relegado a la sexta posición de la tabla de representación con un 7,76% de voto y dos escaños. Un año después, en la convocatoria de elecciones autonómicas, Salvador Illa ganó las elecciones en 2024 con un 27,96%, seis puntos y medio menos que el resultado obtenido por Sánchez en 2023, con Vox adelantando a la quinta posición, pero con porcentaje de voto prácticamente idéntico, 7,96%.
Un elemento a tener en cuenta, dado que la formación de Santiago Abascal es la causante de frenar el crecimiento potencial de voto del PP, lo que permite al PSOE rentabilizar mejor sus resultados, arañando un escaño gracias a los restos. Un ejemplo de ello lo vimos en las últimas elecciones autonómicas. El PSOE ganó dos escaños pese a que dejó de ser primera fuerza en Burgos, Palencia y Valladolid; en Segovia, logró un escaño más pese a perder porcentaje de voto.
El valencianismo de Sánchez
Quizás sea el resultado de esta encuesta lo que ha insuflado en Pedro Sánchez un repentino interés hacia la Comunidad Valenciana, plasmado en la elección de su portavoz y ministros recientes. A la elección del nuevo ministro de Hacienda, Arcadi España, se le suman portavoces elegidos desde hace un año, como la secretaria de Organización del PSOE, Rebeca Torró; la delegada del Gobierno en Valencia, Pilar Bernabé; y la ministra de Ciencia, secretaria general del PSPV y apuesta personal de Pedro Sánchez, Diana Morant. La estrategia de ministros candidatos continúa pese al previsible achicharramiento de María Jesús Montero en Andalucía. Sánchez contaba con compensar con Cataluña y Comunidad Valenciana esta debacle, pero el primer feudo empieza a sufrir desgaste. Veremos si esa caída se consolida o es sólo un bache en el camino.
