Las bases de IU atacan a Podemos tras su rendición: «Temen bajar del 1% en Andalucía»
La militancia de IU sostiene que Podemos ha estado meses atacando a Maíllo y ha ignorado las llamadas a la unidad

El candidato de Por Andalucía, Antonio Maíllo. | EP
«Sin condiciones». Estas dos palabras, pronunciadas por el portavoz de Podemos Pablo Fernández en la tradicional rueda de prensa del partido morado del lunes, han resonado en Sumar como la primera declaración oficial de una rendición de los de Irene Montero. El giro político estaba, en realidad, en el aire. Este diario adelantó el pasado 11 de marzo que en la cúpula morada barajaban corregir su estrategia unilateral. Y que Izquierda Unida estaba abordando la inclusión de Podemos en su candidatura para las andaluzas, pero sin aceptar diktats ni requisitos. Tras el anuncio de los morados, sin embargo, entre la militancia de IU hay quien pide no poner la otra mejilla. En opinión de ese sector, «Podemos teme bajar del 1% en Andalucía, quedarse en el cero coma algo. Por eso cede».
«No hemos puesto requisitos. Juan Antonio Delgado no ha puesto ninguna condición. Lo que se ha trasladado es que queremos ese acuerdo y para eso hay que negociar», declaró Fernández para dar sustancia nacional a lo que había anunciado el candidato a la Junta. Quedan cuatro días para cerrar las listas (el tope es este viernes) y las formaciones de izquierda deberán firmar un acuerdo que debería concretarse con la inclusión o exclusión de miembros de Podemos en el equipo de Por Andalucía que lidera Antonio Maíllo.
Las bases de IU sostienen que a lo largo de los últimos meses Podemos ha rechazado acudir a todo tipo de mesa de diálogo, que no ha contestado a las llamadas (incluso las telefónicas) y que ahora está reculando por miedo a quedarse con un resultado parecido al de Aragón y Castilla y León. Es decir, por debajo del 1% de votos y en una posición de sustancial irrelevancia. Esos miedos están moviendo a la cúpula de Podemos a llegar a pactos en Andalucía para alcanzar después otros acuerdos a nivel nacional.
Movimiento a la desesperada
Un sondeo interno que maneja Sumar ubica a Podemos en un 2% de votos si se celebrasen los comicios generales hoy, y las bases de IU piden a sus dirigentes mantenerse firmes. Los ataques de los morados en estos meses a IU y a Maíllo han dejado una herida todavía abierta que algunos prefieren no cerrar. Pero lo cierto es que el núcleo duro del partido en Andalucía debe tirar de pragmatismo, y que Maíllo es consciente de que, aunque los morados cuentan con un puñado de votos, esos podrían ser clave para ganar un escaño más.
Las encuestas vaticinan para IU entre cinco y siete diputados autonómicos. El objetivo de Maíllo es igualar por lo menos los resultados de hace cuatro años, cuando Por Andalucía logró un 7% de papeletas y cinco representantes. Unos 10.000 o 20.000 votos de Podemos podrían ser útiles para esa causa. La cuestión atañe así al puesto que IU estaría dispuesto a ceder a Podemos en las listas electorales.
Según la información que maneja este diario, Maíllo no prevé ceder puestos de primer nivel a los morados en su candidatura. La clave para Podemos, según fuentes de IU, es quedarse al menos en el reparto de las subvenciones que se entregan a los grupos parlamentarios cuando entran en el Parlamento autonómico. Y que no se haga irreversible su caída, para no dar la sensación de que la marca Podemos ya va camino de la desaparición.
Sin vetos ni condiciones
Queda por «negociar» la inclusión de Podemos en la lista de Por Andalucía, afirma el portavoz de los morados. Pero el giro es un hecho. Podemos ha llegado a la conclusión por primera vez de que no puede exigir a IU romper su pacto con Sumar. El peso político de Sumar en Andalucía es nulo, y los morados reclamaban fórmulas electorales parecidas a las de Extremadura, donde una lista conjunta con IU permitió a la candidata Irene de Miguel superar el 10% de votos. Pero Maíllo ha avisado, como adelantó este diario, que no acepta vetos o condiciones. Y los morados parecen haber asumido esa realidad.
El próximo 9 de abril se celebrará en Barcelona un encuentro entre Irene Montero y Gabriel Rufián. Montero habló de formar «equipo» con el portavoz de ERC, pero lo más probable es que la eurodiputada y candidata in pectore de Podemos haga un llamamiento a toda la izquierda alternativa al PSOE (sin los nacionalistas) para repetir fórmulas de coalición en las generales. Eso sí, esta vez Montero no estaría dispuesta a ceder su puesto en las listas, tal y como ocurrió en 2023 con Yolanda Díaz.
De Andalucía al resto de España
Pero en IU aseguran que Podemos ha asumido que Montero no capitanearía la candidatura, mientras quieren avanzar en la nueva marca electoral (con «frente amplio» o «nuevo frente amplio» entre las fórmulas más cotizadas) y en decidir quién debe convertirse en el principal rostro público de la coalición. El nombre de Pablo Bustinduy sigue siendo el que genera más «consenso». Podemos observa con preocupación ese proceso, porque concluye que si los partidos de Sumar mueven ficha y cierran un acuerdo sin los morados, su capacidad de negociación se reduce notablemente. Dicho de otra manera, si el club de Sumar formaliza un acuerdo, Podemos solo podría entrar como invitado, y con un margen mucho más reducido para destacar en esa coalición.
En definitiva, a menos de cuatro días para cerrar la lista de las andaluzas, Podemos ha tendido la mano a IU y espera que Maíllo la recoja. Aunque queda por definir, de llegar a un acuerdo, si los morados podrán hacerse con un puesto en las primeras cinco posiciones de la candidatura. Se descartan, por otro lado, unas primarias, puesto que IU alega que falta tiempo para celebrarlas. Todo orbita alrededor de la incapacidad de Podemos de obtener representantes si se presenta en solitario, pero también al interés de Maíllo de no perder votos por el camino. De llegar a un acuerdo, la coalición de Por Andalucía se convertirá en el laboratorio de otra —la última— coalición de todas las izquierdas menores, con la bendición de la Moncloa, que lleva tiempo presionando para que unan fuerzas y eviten una fragmentación que favorecería a la derecha.
