Ábalos y Koldo tendrán que acudir al Supremo por el 'caso mascarillas' pese a sus achaques
El tribunal rechaza que sigan la vista preliminar por videoconferencia desde prisión tras alegar problemas de salud

Ábalos y Koldo García en el Supremo. | Europa Press
José Luis Ábalos y Koldo García tendrán que comparecer de forma presencial en el Tribunal Supremo por la vista preliminar del juicio de las mascarillas. La audiencia se celebrará el próximo 12 de febrero y tiene como objetivo intentar un acuerdo entre partes y resolver cuestiones técnicas. Tanto el exministro de Transportes como su antiguo asesor habían presentado diferentes informes médicos que resaltaban sus problemas de salud para evitar tener que desplazarse al Alto tribunal, ya que ambos se encuentran en prisión preventiva desde el pasado 27 de noviembre.
El tribunal rechaza la solicitud de comparecencia telemática solicitada por Ábalos y Koldo García tras revisar el contenido de los escritos presentados comunicando la existencia de diversos problemas médicos. Una providencia a la que ha tenido acceso THE OBJECTIVE sostiene que en la vista preliminar las partes «podrán exponer lo que estimen oportuno» antes de la celebración del juicio por haberse beneficiado presuntamente de comisiones tras la adjudicación de mascarillas al inicio de la pandemia.
«Revisado el contenido de dichos escritos, junto a los informes médicos aportados por el Sr. Ábalos y el informe del Sr. García emitido por los servicios médicos del centro penitenciario Madrid V – Soto del Real, no ha lugar a la solicitud de comparecencia telemática (…), por lo que ambos acusados deberán comparecer presencialmente ante esta Sala el próximo día 12 de febrero de 2026», establece el tribunal. El exministro ha anunciado que emprenderá acciones legales tras la filtración de sus datos médicos a la prensa.
Datos médicos de Ábalos
La defensa de Ábalos alegó en su escrito la «dureza» que supondría para su cliente el traslado, que se realiza en furgones blindados «diseñados para la seguridad, no para la comodidad». La letrada de Koldo García esgrimió problemas de salud que resultaban perjudiciales para el antiguo asesor. El juez del Supremo Leopoldo Puente abrió juicio oral contra ellos el pasado 11 de diciembre. La Sala de lo Penal tiene previsto celebrar la vista en los próximos meses, aunque la fecha está sin concretar por el momento.
Antes de fijar la fecha del juicios, los magistrados que conforman el tribunal que debe juzgarles programaron una vista preliminar para examinar cuestiones previas planteadas por las partes. Entre ellas, las peticiones de las defensas para que la causa sea anulada. La Fiscalía pide 24 años de prisión para Ábalos y 19 años y medio para Koldo García. Unas penas que las acusaciones populares elevan a 30 años de cárcel. En el caso del empresario Víctor de Aldama rebajan la solicitud a siete años por el atenuante de colaboración.
El artículo 785 de la Ley de Eficiencia de Poder Judicial establece que la celebración de la vista preliminar «requiere la asistencia del acusado y del abogado defensor». En esa vista, las partes «podrán exponer lo que estimen oportuno» antes de la celebración del juicio.
En ella se podrán tratar asuntos como «la posibilidad de conformidad del acusado o acusados, la competencia del órgano judicial, la vulneración de algún derecho fundamental, la existencia de artículos de previo pronunciamiento, causas de la suspensión de juicio oral, nulidad de actuaciones o la nulidad de las pruebas propuestas». La Ley de Enjuiciamiento Criminal (LECrim) especifica que, una vez celebrada la vista, el tribunal «examinará las pruebas propuestas y resolverá admitiendo las que considere pertinentes y rechazando las demás».
Riesgo de fuga
Puente decidió enviar a la cárcel a Ábalos y Koldo García el pasado 27 de noviembre al advertir riesgo «extremo» de fuga. La Fiscalía y las acusaciones populares habían solicitado prisión incondicional para ambos al considerar que podían evadir a la justicia ante la cercanía del juicio. La vista solo afectará a la pieza principal de la investigación, la trama de las mascarillas, ya que el magistrado abrió en septiembre otra pieza separada por los presuntos amaños de obra pública a cambio de mordidas en la que ambos están investigados.
El juez considera que tras la toma de posesión de Ábalos, los tres procesados «se concertaron» para aprovechar esa circunstancia «y la natural influencia que este proyectaba, para beneficiarse económicamente de la adjudicación de contratos (…) así como para aprovechar en su beneficio económico cuantas oportunidades se les pudieran presentar de hacerlo valiéndose de dicha valiosa influencia». El magistrado sostiene que la entrada de Aldama en Transportes se produjo a través de su hermano Rubén, que era escolta del ministro. Este entabló una «frecuente relación» con Koldo García que llevó al comisionista hasta el ex secretario de Organización del PSOE.
