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Tribunales

Ábalos y Koldo se coordinan para destapar un pacto oculto entre Jésica y Aldama

El exministro busca desacreditar el testimonio de su examante en la primera jornada del juicio por el ‘caso mascarillas’

Ábalos y Koldo se coordinan para destapar un pacto oculto entre Jésica y Aldama

Jésica Rodríguez a su llegada este martes al Tribunal Supremo.

La primera jornada del juicio del llamado caso mascarillas sirvió para poner en evidencia la estrategia coordinada que seguirán el exministro José Luis Ábalos y quien fuera su asesor, Koldo García Izaguirre. El objetivo de ambos fue evidenciar la existencia de un pacto entre el empresario Víctor de Aldama y Jésica Rodríguez García, la mujer a la que Ábalos conoció siendo prostituta, con quien mantuvo posteriormente una relación sentimental y a quien colocó en dos empresas públicas, Ineco y Tragsatec, durante dos años y medio. La existencia de ese acuerdo entre ambos persigue desacreditar a la mujer cuyo testimonio en el Tribunal Supremo hace un año constituyó un auténtico torpedo en la línea de flotación de la estrategia de defensa del exministro socialista, cuando reconoció que fue Ábalos quien gestionó los gastos de su estancia de lujo en el piso de Plaza de España y su contratación en dos empresas públicas sin ir a trabajar.

Una evidencia incontestable de que Aldama y Jésica están ahora en el blanco de su diana es la pregunta que el abogado de Ábalos —quien siempre ha negado su relación con prostitutas, como desveló THE OBJECTIVE— le hizo a la joven que acompañó al titular de Transportes a sus viajes oficiales a razón de 1.500 euros al día. «¿Es cierto que usted se dedica a la prostitución?», le preguntó el letrado Marino Turiel a Jésica Rodríguez, motivando la protesta de la acusación popular, que obligó al letrado a reformular la pregunta: «Jésica, ¿su profesión tiene que ver con la prestación económica a cambio de sexo?».

Justo detrás de su letrado, José Luis Ábalos no se inmutó, manteniendo la mirada sobre quien fuera su amante años atrás, reconvertida ahora en la responsable de apuntalar los principales indicios que sostienen su acusación. «No, no se preocupe, yo le contesto. Soy dentista y estoy colegiada». El letrado de Ábalos le interpeló en una tercera ocasión: «Y antes de ser dentista y estar colegiada, en los años 2019-2022, mientras estaba estudiando, ¿no se dedicaba a eso?». Jésica no lo negó. Se limitó a responder: «Era azafata de imagen». El representante legal de quien ha negado durante cuatro años su relación con prostitutas fue precisamente la única persona que se ha atrevido a abordar el elefante en la habitación de la condición de escort que permitió a Jésica conocer al ministro de Transportes.

La insistencia de la abogada de Koldo

Sin embargo, no fue esta la única evidencia de la estrategia de defensa de Ábalos y Koldo. Durante las más de diez horas de interrogatorios, tanto el letrado de Ábalos como la de Koldo García, Leticia de la Hoz, intentaron atribuir a Víctor de Aldama una relación anterior con Jésica Rodríguez, con la intención de colocarle en una posición de inductor al delito, costeando los servicios de la escort para conseguir los favores del titular del departamento con mayor presupuesto del Ejecutivo. En una docena de ocasiones, Jésica Rodríguez tuvo que responder a las preguntas de la abogada de Koldo sobre su relación previa con Aldama: «Yo no conozco a Aldama. No lo conozco».

Jésica responsabilizó a Ábalos de todos los pagos, pese a que fue un socio de Aldama, Luis Alberto Escolano, quien bonificó los gastos de su piso en Plaza de España, salvo las dos últimas mensualidades, que asumió Joseba García. «Daba igual quién lo pagase, para mí siempre era el señor Ábalos quien lo pagaba», insistió la odontóloga, que aseguró que fue el ministro de Transportes quien le dijo «que eligiera la casa que más le gustara» y quien asumía el pago final de «billetes de avión, comidas» e incluso los pagos en efectivo que, en esta ocasión, sí ha reconocido. «Él me ha dado dinero para hacer frente a los gastos que yo tenía», dijo Jésica Rodríguez, quien mandó dos correos electrónicos al ministro de Transportes en los que le reclamó un total de 39.300 euros por acompañarle a decenas de viajes oficiales. «No se comenta que ese dinero yo lo guardaba para nosotros», replicó también, confirmando lo desvelado por este diario sobre su relación de pago.

Jésica aseguró que «Ábalos estaba al tanto de todo». «Todo el rato yo he hecho lo que el señor Joseba y Koldo me decían», dijo, en referencia a su contratación en empresas públicas. Dos horas y media de declaración que han sido recibidas con desasosiego inicial por parte de Ábalos, sentado apenas unos metros en el banquillo de los acusados. El exministro se apretaba la sien, se mostraba inquieto, en ocasiones con cara de reproche e intercambiando constantes susurros con su abogado, a la declaración como testigo de la joven a quien eligió por catálogo en una fiesta y con quien mantuvo una relación hasta noviembre de 2020.

Joseba vs. Jésica

El intento por señalar un pacto entre Aldama y Jésica también se plasmó en la declaración de Joseba García Izaguirre. Este aseguró haber recibido de manos del empresario un sobre de Aldama con pagos para Jésica Rodríguez, la joven prostituta a quien un socio de Aldama pagaba su estancia en el ático de lujo en la Plaza de España de Madrid. «Sí, Aldama me dio un sobre con 400 euros para Jésica». Según su testimonio, el comisionista le dijo antes de un viaje: «¿Vas a ver a Jésica? Toma, dáselo. Esa fue la conversación». También afirmó haber sido testigo de que ambos mantenían una relación «habitual», y que en una ocasión los vio juntos en un establecimiento en las inmediaciones de las cuatro torres de Madrid. «Yo fui a visitar a un amigo mío, a Curro, que trabajaba en las Torres, y ellos estaban en la cafetería». Pocas horas después, Jésica Rodríguez negó tajantemente esa versión y aseguró no conocer personalmente a Aldama.

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