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La sombra de Armengol y Torres en la compra de mascarillas: «Esta mierda la resuelvo sí o sí»

La presidenta del Congreso y el ministro pasan de puntillas por los indicios que les relacionan con la trama

La sombra de Armengol y Torres en la compra de mascarillas: «Esta mierda la resuelvo sí o sí»

Ángel Víctor Torres y Francina Armengol. | EFE

La presidenta del Congreso, Francina Armengol, y el ministro de Política Territorial, Ángel Víctor Torres, ya han dicho todo lo que han querido decir sobre las sospechosas circunstancias en las que Baleares y Canarias contrataron mascarillas con la trama Ábalos. El Tribunal Supremo les ha reconocido el privilegio de no comparecer presencialmente y de responder a un cuestionario que no admite repreguntas de ninguna de las partes personadas. Según ambos, ni participaron en el proceso de compra de mascarillas ni hicieron gestión alguna posteriormente. Una versión cuando menos cuestionable, a la vista de mensajes intervenidos por la Unidad Central Operativa (UCO) como los que Torres le envió a Koldo García asegurando que si no se solucionaban los problemas burocráticos para que Soluciones de Gestión cobrase rápido, iba a «levantar por los aires» a la funcionaria responsable.

La Guardia Civil lleva dos años vaciando los teléfonos de los investigados. Y lo que ha ido encontrando choca frontalmente con las versiones de Armengol y Torres. Empezando por Armengol. El 17 de agosto de 2020, Koldo le escribió por WhatsApp pidiéndole que le llamara. Esa misma tarde, la entonces presidenta balear compartió con el asesor de Ábalos el contacto de Patricia Gómez Picard, consejera de Salud de Baleares. Koldo respondió: «Vale, cariño, te mantengo informada de todo». Armengol, en su declaración escrita, dice que seis años después no recuerda bien las comunicaciones de entonces y que «al parecer» le envió algún whatsapp.

En otro intercambio de mensajes documentado por la UCO, Koldo presionaba a Armengol para que se reuniera con empresarios vinculados a la trama. «Perdona que te moleste. Por favor, ¿puedes comer con ellos mañana algo rápido en un reservado y así mejor? Es que los vuelos los tienes jodidos. Si comes con ellos en una hora te voy a querer siempre», le escribía Koldo. Armengol respondió que tenía la votación del presupuesto y no podía asegurar que comería con ellos. No fue. Pero tampoco preguntó quiénes eran ni por qué debía reunirse con ellos, algo que parece indicar que conocía tanto a sus interlocutores como sus objetivos.

Con Torres, la documentación es aún más comprometedora para el ministro. Los mensajes del expresidente canario con Koldo muestran que estuvo encima del asunto y que este le preocupa mucho. Él, en cambio, sostuvo en su declaración que fue un mero «seguimiento administrativo».

«Esta mierda la resuelvo sí o sí»

El 21 de julio de 2020, Torres envió a Koldo un audio explicando que llevaba días gestionando las facturas pendientes y que esperaba resolverlo pronto. Lo cerró con una frase que la UCO incorporó a su informe como indicio relevante: «Esta mierda te la resuelvo sí o sí». Koldo respondió: «Mil gracias, te deberé mi puesto de trabajo». Para la Guardia Civil, esa respuesta del presidente canario aportaba «un indicio más del papel desempeñado por Koldo en la presunta organización criminal, en cuanto a su capacidad de influencia en los altos cargos de la Administración».

Y eso no es todo. Torres llegó a pedir a Koldo el CIF de Soluciones de Gestión y el importe exacto adeudado para que su equipo pudiera gestionar el pago. El problema era que parte del material llegó defectuoso o directamente inutilizable, y los funcionarios del Servicio Canario de Salud (SCS) lo sabían. La directora general de Recursos Económicos del SCS, Ana María Pérez, escribía a su equipo: «No pagar de momento, porque el servicio de prevención está haciendo el informe y unas cumplen y otras no». Ahí empezaron los problemas.

Mensaje enviado por Ángel Víctor Torres a Koldo García en relación al pago de las mascarillas de Soluciones de Gestión.

Torres, en lugar de mostrar apoyo a sus técnicos, presionó en dirección contraria. Cuando identificó a la funcionaria como el obstáculo principal que frenaba el pago, le dijo a Koldo: «Déjame el día de hoy que me voy a cagar en todos los santos con la responsable económica. O lo soluciona o la levanto para el aire». La empresa cobró poco después.

Sobre si Torres conoció a Aldama, la UCO también tiene material. El 16 de julio de 2020, Aldama envió un mensaje al entonces presidente canario: «Buenas tardes Ángel Víctor. Soy Víctor de Air Europa. Estuvimos ayer un momento por la tarde». Un día antes, Torres había escrito a Koldo desde Madrid: «Te tengo que ver para tema facturas».

Para la Guardia Civil, los mensajes sugieren que los tres coincidieron en Madrid para tratar el cobro pendiente. Torres ha negado siempre conocer a Aldama. El empresario, en cambio, declaró en la Audiencia Nacional que se reunió con Torres en varias ocasiones, incluida una cena en el restaurante Jai Alai y encuentros en el ministerio de Transportes. Según Aldama, Torres le dijo que la colocación de las mascarillas en Canarias había estado «pre-adjudicada». Y añadió que Koldo le había presentado al presidente canario como el contacto para colocar los contratos: «Vamos a vender cuatro millones de mascarillas a Canarias, en total doce millones de euros».

Torres niega cualquier relación

Torres fue algo más al detalle en los números de la operación. Repasó la cronología del contrato canario con Soluciones de Gestión —más de cinco millones de mascarillas por un total de 12,3 millones de euros— y reconoció que supo de los problemas de pago en julio de 2020, cuando Koldo le trasladó «su preocupación por la falta de respuesta».

Dijo que a partir de ahí hizo «un seguimiento del expediente» para tener la «tranquilidad de que se le daba una adecuada respuesta administrativa». Subrayó que no dio «ninguna orden» ni favoreció a ninguna empresa. Y sobre Ábalos: «Nunca» tuvo conversación «sobre ninguna contratación de material sanitario. Ni él me mencionó la posibilidad de llevarla a cabo y, obviamente, tampoco me hizo referencia a ninguna empresa suministradora». Las únicas comunicaciones con el exministro, añadió, fueron sobre el cierre de puertos y aeropuertos. Sobre Aldama: nada de nada.

Armengol, de perfil

Armengol dejó escrito que, como presidenta del Govern balear durante la pandemia, «no estaba al tanto de la tramitación de cualquier expediente administrativo» y que «nunca» hizo contrataciones ni dio indicaciones sobre a quién contratar, «ni en el ámbito sanitario ni en ningún otro».

Sobre Koldo García, reconoció a regañadientes que podría haberse cruzado algún mensaje de WhatsApp, ya que el asesor de Ábalos contactó con su administración «para comprar mascarillas desde el Ministerio de Transportes». Pero añadió que no lo conocía más que como asesor y que «nunca» habló con él de contratos. Lo mismo con Ábalos: las únicas comunicaciones que tuvo con el entonces ministro de Transportes, dijo, fueron sobre el «cierre de puertos y aeropuertos».

Y sobre Aldama: «Mientras he sido presidenta de las Islas Baleares, nunca he contactado con empresas para encargar o tramitar contrataciones públicas. Por tanto, en esta afirmación, incluyo, claro está, a la sociedad Soluciones de Gestión». Armengol aseguró que tampoco recibió presiones ni tuvo conocimiento de que ningún cargo público las recibiese para comprar a determinados proveedores.

Sin imputar, pero sin cerrar

Ni Armengol ni Torres están imputados. Comparecieron como testigos, no como investigados, y el juicio del Supremo juzga únicamente a Ábalos, Koldo García y Aldama. Eso es un hecho. Pero es igualmente un hecho que este caso no está cerrado.

La Audiencia Nacional mantiene abiertas diversas piezas del caso Koldo bajo la instrucción del juez Ismael Moreno. Entre ellas, la que investiga las compras de mascarillas por parte de los gobiernos de Baleares y Canarias, que recayó en ese juzgado tras la remisión de documentación de la Fiscalía Europea. La UCO ha seguido entregando informes. El juez ha pedido documentación. Y el material que ha ido aflorando en esas diligencias es precisamente el que hace difícil cuadrar los relatos escritos de esta mañana con los mensajes que guardaban los teléfonos.

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