El socio de Aldama guarda silencio en el juicio de las mascarillas en el Supremo
Claudio Rivas, investigado por el ‘caso hidrocarburos’ en la Audiencia Nacional, se acoge a su derecho a no declarar

Claudio Rivas en el Supremo.
Claudio Rivas guarda silencio en la cuarta jornada del juicio de las mascarillas en el Tribunal Supremo. Como avanzó este diario, el socio de Víctor de Aldama se ha acogido a su derecho a no declarar. El más insistente en conseguir su versión ha sido el fiscal Anticorrupción, Alejandro Luzón. El exministro José Luis Ábalos y su antiguo asesor Koldo García se enfrentan hasta a 30 años de prisión. La Fiscalía y las acusaciones populares rebajan su petición para el comisionista a siete años por el atenuante de colaboración.
Rivas está imputado en la Audiencia Nacional en varios casos por fraude del IVA en el sector de los hidrocarburos. El más relevante es el de la trama que habría utilizado a Villafuel para el supuesto fraude de 231 millones de euros. El empresario llegó a ingresar en prisión preventiva durante dos meses. La UCO le señala junto a Aldama como el «codirector» de una estructura perfectamente jerarquizada y creada «ad hoc». Los investigadores sostienen que la red prosperó gracias a los contactos del comisionista del caso Koldo y que parte de los beneficios habrían sido transferidos a Portugal, China y Colombia, como ya apuntó este diario.
La Guardia Civil identifica a Rivas como la persona que estaría detrás de Have Got Time, la empresa que compró el chalé de la urbanización de La Alcaidesa en Cádiz para Ábalos a petición de Koldo García y por instrucciones de Aldama. Como adelantó este diario, Rivas intentó comprar el chalé previamente a través de otras dos empresas relacionadas directamente con él. Los investigadores creen que la compañía estaba administrada por hombres de paja que utilizaba Rivas para evitar dejar su rastro a la Agencia Tributaria, dado que ya le investigaban desde hace años por fraude en el sector de los hidrocarburos.
Investigado en el caso hidrocarburos
La administradora única de Have Got Time era Leonor González Pano, hija de Carmen Pano, la testigo que dijo haber comprado el chalé «por orden de Aldama» y haber entregado 90.000 euros en la sede del PSOE en Ferraz siguiendo las mismas instrucciones. La UCO sospecha que la adquisición del chalé fue un favor para tejer una buena relación con Ábalos y Koldo García para que ambos facilitaran que la empresa Villafuel (vinculada a Rivas e implicada en el caso hidrocarburos) obtuviera la licencia como operador de productos petrolíferos al por mayor.
González Pano declaró la semana pasada en el juicio de las mascarillas que Have Got Time adquirió el chalé en junio de 2021 por un importe superior a los 526.000 euros. La testigo insistió en que la decisión no partió de su familia, sino que fue una operación impulsada por Rivas con el objetivo de poner la vivienda a disposición de Ábalos como contraprestación a la obtención de una licencia que le permitiese vender combustible en España. La testigo reconoció que el inmueble fue utilizado por el exministro de Transportes y su familia durante las vacaciones de verano de 2021.

Carmen Pano, la empresaria que desveló en THE OBJECTIVE que había llevado 90.000 euros en efectivo a la sede del PSOE, coincidió en la declaración de su hija. La testigo insistió en que, aunque su hija era administradora de la sociedad, quien controlaba realmente esa sociedad era Rivas. Ella se mostró más contundente que González Pano al asegurar que escuchó que la compra del inmueble se realizó para compensar al exministro y relató las reuniones que mantuvo con altos miembros a través de Koldo García para facilitar la licencia a favor de Villafuel.
Ábalos ha negado que cobrara comisiones a través de Aldama y que el chalé de la Alcaidesa, en La Línea de la Concepción (Cádiz), fuera parte de ellas. Para demostrarlo, el exministro entregó en diciembre de 2024 las facturas y el contrato que suscribió el 1 de julio con la propietaria de la comercializadora de hidrocarburos Have Got Time, por el que se comprometía a abonar por adelantado dos meses de fianza (5.000 euros) y 2.500 euros al mes por el arrendamiento.
La compra del chalé
El exministro solo habría pagado una mensualidad. Decidió no seguir adelante con el alquiler porque sus condiciones personales cambiaron. Ábalos ya explicó en el Supremo hace año y medio que se separó de su esposa, Carolina Perles, y que dejó de ser ministro, circunstancias que le hicieron desistir del contrato. El exdirigente socialista recibió en octubre de 2021 un burofax del abogado de Have Got Time donde le requería los pagos correspondientes a los meses de agosto, septiembre y octubre, pero mantuvo silencio durante meses.
El abogado de Have Got Time amenazó entonces con desahuciarle. Ábalos contestó finalmente el 1 de febrero de 2022 para comunicarle que «dadas las circunstancias sobrevenidas que me han impedido cumplir con las rentas de alquiler pendientes, deseo acogerme a la alternativa de resolución de arrendamiento y condonación de la deuda pendiente que usted me ofrece». Esta fórmula consistía en devolverle la posesión de la vivienda en un plazo de 20 días. Además, el montante de la fianza habría servido para cubrir parte de la deuda.

