
¡Qué desgrecia!
Aunque no estén de acuerdo en el fondo de las políticas, tienen un consenso básico: ambos son dueños de posiciones irreductibles, innegociables, y eso los unifica mucho más que la concreción de la política

Aunque no estén de acuerdo en el fondo de las políticas, tienen un consenso básico: ambos son dueños de posiciones irreductibles, innegociables, y eso los unifica mucho más que la concreción de la política

Las aventuras de François Hollande en África, rememorando el pasado colonialista francés le puede costar muy caro al líder de los socialistas galos.

Hollande ha sido el siguiente. Se veía venir. Cada vez que ha intentado desarrollar alguna medida progresista se le han tirado a la yugular, llegando incluso a airear su vida privada.

François Hollande ha dicho solemnemente a los franceses: he entendido vuestro mensaje. Y lo ha dicho, obviamente, después de un serio revés electoral. Me ha recordado Hollande al Felipe González de 1993.

El auge de la extrema derecha en Europa vuelve a ponerse de manifiesto esta semana con las encuestas, que ‘castigan’ a Hollande y ‘disparan’ a Le Pen.

La marcha por la dignidad ha dejado claro que a algunos les va más la marcha que la dignidad. Según la ultraizquierda, hay cosas que la democracia no puede consentir, y que la derecha gane unas elecciones democráticas es una de ellas.